Chubut (EP) 11 de Octubre. – Una única toma para abastecer de agua a todo el Valle es una de las propuestas del especialista Sáinz Trápaga. Alertó de un progresivo incremento de la contaminación por diversos factores.

Denunció falta de planificación ocupando zonas inundables y obstruyendo el drenaje natural. Hay una situación de riesgo por la baja en capacidad del río y por el manejo del embalse.

«El desarrollo del Virch: un trabajoso pacto de convivencia entre los asentamientos humanos y el río y el desafío de profesionalizar la gestión», fue como tituló el Mag. Ing. José Sáinz Trápaga un amplio y pormenorizado informe sobre el río Chubut, el dique Florentino Ameghino y la situación en todo el Valle.

Sáinza Trápaga trazó una relación de «necesidad, oportunidad y riesgo» entre el río Chubut y la zona poblada aguas abajo del dique. Partió de la base que «la década del 90 marcó un punto de inflexión para la gestión hídrica del Virch, sumiéndola en un letargo del que se debe salir con urgencia».

Como primer punto, el ingeniero propuesto, en su trabajo entregado a EL CHUBUT, propone que, se debe superar «el tratamiento aislado de la provisión de agua para uso poblacional, el control de crecidas e inundaciones, la provisión de agua para bajo riego, el drenaje agrícola, los desagües pluviales y cloacales y la generación hidroeléctrica, vulnerando la unicidad esencial del agua como elemento natural, componente fundamental del medio ambiente y recurso básico para la vida y el desarrollo de los pueblos».

CONTAMINACION

En la actualidad, cada población del Virch, incluido Puerto Madryn, cuenta con sistemas independientes para el manejo del agua gestionados por distintas cooperativas de servicios públicos. Y cada planta potabilizadora -con tecnología diversa- cuenta con su propia toma de captación a lo largo del curso del río. Y se debe tener en cuenta que «la calidad del agua aceptable para ser tratada por estos sistemas, tiene límites de turbidez que son frecuentemente superados».

«Se destaca además -continúa el informe- la existencia de contaminación difusa y puntual (pecuaria, industrial, cloacal-bacteriológica) a lo largo del Virch». Entre lo que debe destacarse «el efecto puntual de la descarga de los pluviales urbanos Muster y Owen de Trelew».

Sáinz Trápaga alertó que si bien los muestreos de la Dirección de Salud Ambiental de la Provincia y de las propias Cooperativas no han detectado aún la presencia de agroquímicos y pesticidas, «el progresivo incremento de su uso, asociado al esperable incremento de la actividad productiva, habrá de producir contaminación difusa directa al río o a través de la capa freática y los canales de drenaje del Valle».

UNIFICAR LA CAPTACION

Por todo ello y otros factores que detalla en su amplio informe, Sáinz Trápaga propone como «imprescindible y prioritario avanzar en la realización del estudio de factibilidad de alternativas incluyendo la posibilidad de unificar la captación y transporte a partir del Embalse del Dique Florentino Ameghino, en un esquema de concepción integral y de largo alcance: Acueducto Valle Inferior del Río Chubut».

Ese esquema consiste en «la captación de agua en el embalse en los niveles de menor turbiedad garantizada, cercanos a la superficie; su bombeo hasta la meseta próxima; y el descenso por gravedad con derivaciones a 28 de Julio, Dolavon y Gaiman, hasta el predio en que se halla la planta potabilizadora de Servicoop, previsto por la ex Obras Sanitarias de la Nación desde el año 1919 como punto de abastecimiento hacia Trelew, Puerto Madryn y Rawson».

El especialista citó en su informe una serie de antecedentes y estudios vinculados con esa alternativa.

RIESGOS DE INUNDACION

Especialmente grave y alarmante resulta la advertencia de Sáinz Trápaga en cuanto a riesgos de inundaciones por la situación del río y el manejo del embalse. Especificó los diversos motivos de crecidas del río como así también del embalse.

Pero así como consideró al Dique Ameghino como la gran obra para el control de crecidas y otros factores, el ingeniero planteó que «los grandes beneficios de esa obra de ingeniería fueron aprovechados rápidamente para ocupar nuevas tierras supuestamente libres de riesgo de inundación. Y a ello se ha sumado un desarrollo urbano de las principales ciudades del Valle con serias falencias de planificación respecto de los riesgos de inundación, ocupando áreas naturalmente inundables y obturando las vías naturales de drenaje de las aguas».

En cuanto a la operación del embalse, «a la luz de los estudios disponibles, el contrato vigente no satisface la prioridad del control de crecidas en la operación del embalse». Y la capacidad de escurrimiento del cauce del río desde Ameghino hasta el mar «es el principal cuello de botella para la operación del embalse», señaló el ingeniero.

Aportó Sáinz Trápaga un dato esclarecedor: «Cuando se construyó el dique, podían circular por el río unos 150 m3/segundo sin riesgo de desbordes, mientras que en la actualidad la capacidad se hallaría prácticamente reducida a la mitad de aquel valor».

Hasta 1994, cuando se privatizó el manejo del Dique, la «cota objetivo» estaba definida por Agua y Energía en 150 msnm, es decir 16 metros por debajo del nivel del vertedero y 20 metros por debajo del coronamiento de la presa». Pero Cuando llegó el momento de «vender el negocio de la generación hidroeléctrica», los técnicos del Estado Nacional encargados del trámite «descubrieron que se podía generar más energía subiendo los niveles operativos del embalse, y con ello lograr mejor precio en aquella venta», según el ingeniero Sáinz Trápaga.

Fue así que los primeros borradores del pliego proponían «una franja de operación normal del embalse en la que las erogaciones aguas abajo se optimizarán en función de la producción de energía eléctrica, comprendida entre un nivel mínimo normal de 154,50 msnm y un nivel máximo normal de 166,00 msnm, es decir, el nivel del vertedero. El nivel medio resultante estaría unos 10 metros por encima del definido por Agua y Energía como objetivo».

Ahora bien, basado en los registros históricos y con esa cota objetivo, «si sobrevinieran aportes similares a los del año hidrológico 1945-1946 o 2006-2007, la posibilidad de desbordes e inundaciones en el Valle serían prácticamente la certeza, con grandes descargas por el vertedero de la presa durante meses». Y agregó el ingeniero que en 2006 «tuvimos suerte, mucha suerte».

Mientras que este año «los casi 12 metros de elevación del embalse resultantes de los grandes aportes del mes de abril, nos tienen en situación de riesgo frente a la magnitud del próximo deshielo de la alta cuenca. Y otra vez nos viene salvando la suerte: gracias a los escasos aportes del año pasado, el embalse se hallaba a principios de abril unos 4 metros por debajo del nivel autorizado por contrato ¡Menos mal!».

Fuente El Chubut