Punta Arenas Chile (EP) 26 Dic. – “La protección de los ambientes antárticos es una de las tareas prioritarias de la humanidad, pues es uno de los lugares que más se encuentra variando en los escenarios de cambio climático”, expresó Marcelo Leppe, director del INACh.

A mediados de octubre, en la ciudad de Hobart, Australia, se llevó una nueva reunión de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (Ccrvma).

En esta instancia, Chile y Argentina presentaron una propuesta binacional para la creación de una nueva Área Marina Protegida (AMP) en la Antártica en el denominado Dominio 1 (oeste de la península Antártica y sur del Arco de Scotia), propuesta que recibió el apoyo de gran parte de los países miembros de la convención, pero que finalmente no logró el consenso de todos los miembros para su creación.

César Cárdenas, investigador del INACh (Instituto Antártico Chileno) y representante científico chileno ante la Ccrvma, señaló que lo presentado en la última reunión es lo que se ha venido trabajando desde hace más de un año entre investigadores de ambos países y que se seguirá trabajando para que la propuesta llegue a buen puerto.

¿En qué consiste la creación de un AMP?

La propuesta del Área Marina Protegida comprende tres zonas: La Zona de Protección General (GPZ): “Las áreas de protección general son espacios dentro del dominio en los que no se puede realizar pesca comercial de ningún tipo. Además, están las nuevas áreas creadas que son de investigación de krill, cuyo objetivo es efectuar investigación que apunte a comprender el comportamiento de este y el potencial efecto de la pesquería sobre el krill y los organismos dependientes de este. En estas áreas se permitiría la pesca de krill con fines científicos, bajo un determinado límite de captura, para entender los efectos de estas actividades sobre el ecosistema y, a la vez, compararlas con áreas de referencias en donde no existirán actividades extractivas”, explicó César Cárdenas.

Asimismo, está la Zona Especial de Manejo Pesquero (SFMZ) que busca no solo la mitigación del potencial impacto de la pesca, sino también la protección de objetivos bentónicos representativos y específicos. En esta última se puede pescar krill, de acuerdo a las medidas de conservación adoptadas por la comisión, con un límite de profundidad de 250 metros.

Finalmente, la Zona de Investigación de la Pesquería del Krill (KFRZ), que busca contribuir a la protección representativa y específica de objetivos de protección bentónicos y servir como área de referencia científica. Los miembros de la Ccrvma podrán realizar pesca de krill dentro de ciertos límites de captura.

El proceso de trabajo conjunto entre Chile y Argentina comenzó el año 2012, donde se efectuaron los primeros talleres del Dominio 1.

Sobre esto, el director del INACh, Marcelo Leppe, señaló que “la protección de los ambientes antárticos y los mares circundantes es una de las tareas prioritarias de la humanidad, pues uno de los lugares que más se encuentra variando en los escenarios de cambio climático global. Chile y Argentina han hecho un esfuerzo diplomático y científico conformando equipos de alto nivel que han permitido realizar esta propuesta de Áreas Marinas Protegidas a la Ccrvma”.

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