Mendoza (EP) 12 de Mar. – A principios de año se produjo una situación más que preocupante en la zona de secano entre San Rafael y General Alvear donde los incendios forestales consumieron miles de hectáreas en producción ganadera.

En este sentido, desde el INTA se realizó un detallado informe que muestra que el 32% de las zonas afectadas recibieron daños “severos” por lo que costará mucho recuperarla.

El informe fue realizado por los Ingenieros Agrónomos Sebastián Mora y Carlos Brieva, coordinador del PRET del Desarrollo del Secano del Sur de Mendoza y del Proyecto Específico PN Agua, ambos de la Estación Experimental de Rama Caída.

Con diferentes sensores remotos y herramientas cartográficas digitales se procedió a hacer el análisis de la zona que fue afectada por las llamas.

El relevamiento arrojó un total de 186.085 hectáreas afectadas en total, de las cuales 138.335 corresponden al vecino departamento de General Alvear y 47.748 son en el territorio de San Rafael.

Sobre cada zona dañada por el incendio se destacó la severidad de las llamas, clasificándola en daños “severos”, “moderados” y “leves”.

“El análisis porcentual de cada clase clasificada de la superficie afectada, muestra un 32% de zonas con impacto severo, un 47% moderado y solo un 21% con impacto leve. El grado de severidad del fuego y las precipitaciones van a tener implicancias directas sobre la recuperación de la cobertura vegetal. Bajo un régimen de precipitaciones normales para la zona, un 21% de la superficie afectada necesitará al menos un ciclo completo de crecimiento de la vegetación para su recuperación, mientras que el restante 79% necesitará más de un ciclo completo de crecimiento”, explica el trabajo que marca los fuertes daños que generaron los incendios sobre el territorio.

“El ciclo completo comprende desde septiembre a abril. Teniendo en cuenta que el disturbio (fuego) se produjo en la mitad del ciclo, se entiende como primer ciclo completo de recuperación desde septiembre de 2018 a abril de 2019”, explican.

Asimismo, se advierte que la gran cantidad de alambrados y tendidos eléctricos afectados “va a tener implicancias en el manejo posterior de los animales dentro de cada establecimiento. Cada uno deberá diseñar su propia estrategia de manejo para poder dar tiempo de recuperación al campo natural. De lo contrario los plazos de recuperación dependerán del tiempo de descanso que cada establecimiento le asigne a cada lote”.

Gentileza Diario San Rafael