Buenos Aires (EP) 11 de Sept. – El gobierno autorizó un nuevo aumento del 17% del biodiesel que se mezcla con gasoil en surtidores. Las petroleras quieren trasladar el incremento al precio de las estaciones de servicio. La suba sería del 2%. Pero la Secretaría de Energía trabaja en una medida para atemperar o diferir próximos aumentos de los combustibles.

La Secretaría de Energía autorizó hoy un aumento del 17,3% del precio del biodiesel que se mezcla con gasoil en surtidores. Mediante la resolución 3/2018 firmada por Javier Iguacel, el Ejecutivo elevó el importe de la tonelada de biodiesel hasta los $ 26.509 (hasta hoy costaba $ 22.589). Es la segunda suba consecutiva del biocombustible en menos de 10 días: el lunes 3 de septiembre ya había aumentado un 7 por ciento.

La decisión del Gobierno le mete más presión a los precios de las naftas y gasoil en las estaciones de servicio, que en lo que va del año incrementaron su valor en torno al 50 por ciento. El precio del biodiesel representa un 10% de la estructura de costos de refinación del gasoil.

Según un relevamiento realizado por EconoJournal, las petroleras trasladarán el aumento, de forma automática, al precio del gasoil. Esta semana la suba rondaría un 2 por ciento. “No nos queda otra. El biobiesel aumentó un 25% en una semana”, señaló el gerente de una compañía.

Tras la última devaluación que llevó al tipo de cambio de 31 a 38 pesos, la suba del biocombustible —que es definido por el Estado— casi duplicó la suba del gasoil que refinan las petroleras. Difícil de entender en tiempos de crisis. Más extraño todavía es que el Gobierno habilite una fuerte actualización del precio del biodiesel, que probablemente redundará en un aumento del gasoil justo al mismo tiempo en que la Secretaría de Energía deje entrever que trabaja en una serie de medidas que serían anunciadas esta semana para diferir próximos aumentos en surtidores y atemperar una presunta cartelización de las grandes petroleras: YPF, controlada por el Estado, Shell (recientemente adquirida por Raízen) y Axion Energy.

Desde lo técnico, allegados a la industria de biodiesel explican que la actualización publicada hoy responde a que en la suba anterior no se había trasladado el impacto de la devaluación sobre el valor del aceite de soja. Por ese motivo, algunas de las productoras que cubren el cupo de biodiesel interrumpieron el suministro del biocombustible a las empresas petroleras. Curiosa la estrategia: las empresas optaron por desabastecer parcialmente el mercado en reclamo de una mejora de precios del biodiesel. Con el valor anterior, argumentan, era más rentable exportar el aceite de oleginosas que refinarlo para obtener biocombustible. El poder de lobby de las empresas del agro emerge impertérrito: de hecho, en despachos gubernamentales admiten que la suba del 17% del biodiesel es una moneda de cambio que ofreció el Ejecutivo tras establecer, la semana pasado, un impuesto que eleva la carga impositiva sobre la exportación de soja y derivados.

Cartelización

Al mismo tiempo, la secretaría de Energía prepara una iniciativa para evitar la presunta cartelización las principales empresas del mercado de combustibles. El titular de la cartera, Javier Iguacel, estudia una batería de medidas para diferir o amortiguar próximas subas en surtidores. “Queremos favorecer la competencia”, se limitaron a responder fuentes de Energía. Mañana podría haber novedades al respecto.

La apuesta del funcionario es que las petroleras difieran o moderen el alza de las naftas y gasoil. En la industria trazan números y responden que, tras la devaluación del agosto, cercana al 35%, la diferencia entre el precio local de los combustibles y la referencia internacional se amplió. YPF presentó incluso un cuadro actualizado según el cual el precio del gasoil de la petrolera controlada por el Estado es el más barato del mundo. El litro de gasoil de YPF cuesta US$ 0,75, menos que en Brasil (US$ 0,82) y Estados Unidos (US$ 0,84), pese a que en la Argentina la carga impositiva es muchísimo más alta que en Norteamérica.

Para las petroleras, el atraso en surtidores sigue oscilando entre un 10% y un 15%. El cálculo que realizan en la industria es el siguiente: el precio del Brent (la cotización sobre la que se vende el petróleo argentino que se exporta) ronda hoy los 77 dólares. El crudo Medanito es de mejor calidad que crudo producido en el Mar del Norte: su precio se calcula en Brent más US$ 1; es decir, su precio hoy sería 78 dólares. A ese valor hay que descontar unos dos o tres dólares en concepto de flete, por lo que el precio de venta del Medanito en el mercado de exportación (export parity) rondaría los 75 dólares. Sobre ese precio se aplica el nuevo impuesto al dólar exportado creado por el presidente Mauricio Macri la semana pasada. En el caso del petróleo son 4 pesos por cada dólar facturado en el exterior. Con este tipo de cambio, el nuevo impuesto equivale al 10% del precio del barril. Por lo que el importe neto de retenciones del crudo Medanito ronda los 67 o 68 dólares (US$ 75 menos US$ 7,5 en concepto de derechos a la exportación).

Al tipo de cambio del viernes son unos 2550 pesos por barril. Los productores señalan que en julio el crudo Medanito se pagó cerca de $ 2100. Y que en agosto, después de la suba del 10-12% de las naftas y gasoil, el precio del petróleo llegó hasta los $ 2300. “Restan recuperar unos 250 pesos por barril para llegar al export parity (paridad de exportación). Por eso, aún es necesario aumentar, al menos, un 10% el precio en surtidores”, explicó el gerente comercial de una petrolera.

Gentileza EconoJournal