Santa Cruz (EP) 12 Ene. – Pese a los pronósticos que durante los últimos años vaticinaron que las represas no se construirían, las obras avanzan y se espera que cobren todavía mayor impulso durante este primer trimestre aprovechando los meses de verano.

Pese a los pronósticos que durante los últimos años vaticinaron que las represas de Santa Cruz, Cóndor Cliff y La Barrancosa, no se construirían, ya hay cerca de 1100 operarios trabajando en el lugar y se espera que las obras cobren todavía mayor impulso durante este primer trimestre aprovechando los meses de verano.

El plan para aprovechar el potencial hidroeléctrico del río Santa Cruz fue elaborado en la década del 70 por la ex empresa estatal Agua y Energía, pero en ese momento la Patagonia estaba al margen del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y la iniciativa no prosperó. Recién se reactivó a mediados de la década pasada, cuando el gobierno de Néstor Kirchner avanzó con las obras para integrar el sistema eléctrico de las provincias del sur al resto del país. Luego de dos licitaciones fallidas, en 2012 se realizó una nueva convocatoria y el 21 de agosto de 2013 se le adjudicó la obra a una Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por la china Gezhouba, Electroingeniería e Hidrocuyo. A partir de entonces se comenzaron a negociar las condiciones del financiamiento con China y la puesta en marcha del proyecto se demoró.

Apenas asumió, el presidente Mauricio Macri dejó trascender que evaluaba la paralización de la obra, pero en marzo de 2016 el entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, confirmó que seguirían adelante, aunque con cambios. A partir de entonces el gobierno avanzó con un análisis del impacto ambiental exigido por la Corte Suprema de Justicia y forzó modificaciones en los contratos.

Luego de varias demoras, en junio de 2017 se publicó el Estudio de Impacto Ambiental, al mes siguiente se realizó la audiencia pública y finalmente en agosto de ese año se aprobó la construcción mediante una resolución conjunta de los ministerios de Energía y Minería, y de Ambiente y Desarrollo Sustentable. “La evaluación de las consecuencias ambientales de las obras es una política nacional que el Estado ejercita y fomenta tanto en proyectos privados como públicos, como garante del derecho a gozar de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y sustentable”, indicó la resolución conjunta 3-E 2017 publicada entonces en el Boletín Oficial.

Tras la revisión del contrato original, la gestión actual decidió reducir la cantidad de turbinas totales de 11 a 8 por el cambio de modo de operación de La Barrancosa y la reducción del nivel de embalse de Condor Cliff. La altura de esta última presa se bajó 6,5 metros, el nivel de embalse se redujo 2,4 metros y se ajustó el cálculo del oleaje, para garantizar el desacople del embalse con el lago argentino y así evitar su afectación. A su vez, en el gobierno destacan que se logró una reducción del monto global del contrato llevándolo de 6200 a 3800 millones de dólares, debido en parte a la reducción de los turbogeneradores.

Cóndor Cliff estará equipada con cinco turbinas de generación tipo Francis, que totalizarán una potencia de 950 MW, y La Barrancosa tendrá tres turbinas de generación tipo Kaplan, por 360 MW. Una vez en marcha, las represas posibilitarán una generación media anual de 5171 GWh. Además, permitirán dar viabilidad a unos 500 MW de potencia eólica en la Patagonia, que generarán unos 2200 GWh/año.

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