Neuquén (EP) 11 de Agosto. – Se cayó definitivamente el financiamiento ruso y hay incertidumbre por capitales chinos y alemanes. Se necesitan 2.231 millones de dólares para construir la presa sobre el río Neuquén.

El 31 de julio venció el plazo de prórroga que el gobierno nacional le había dado al consorcio adjudicatario liderado por Eduardo Eurnekian para presentar una nueva oferta de financiamiento, sin nuevas propuestas de financiamiento que mostrar.

Al menos así indicaron fuentes de la provincia, quienes dijeron estar ajenas a las gestiones de la unión transitoria de empresas (UTE) lideradas por Helport y el ministerio del Interior de la Nación, que oficiaba como una suerte de intermediario.

Una de las últimas novedades fue la designación de los representantes neuquinos en la Unidad Técnica Mixta de Evaluación y Seguimiento (Utmes) para el proceso licitatorio de Chihuido I, una mesa que se conformó inicialmente en 2014 para evaluar las ofertas.

En este sentido el gobernador Omar Gutiérrez nombró para la tarea a Oscar Carvalho, Sebastián Guasco, Ricardo Cazeneuve y Elías Sapag, mediante decreto 1107 del 7 de julio del 2017. Los representantes, sin embargo, no fueron aún convocados por Nación.

La opción de financiamiento rusa que había sido propuesta por la adjudicataria en primer término ya fue descartada por completo.

En el mismo camino estaría la posibilidad de un crédito chino, aunque las versiones más optimistas sostienen que la opción sólo está “en pausa” hasta que se levante la medida cautelar dispuesta por la Corte Suprema de Justicia de la Nación por la construcción de las presas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner en Santa Cruz, ambas a financiar por el país asiático.

De fracasar el financiamiento chino, el empresario Eduardo Eurnekian acudiría a una negociación incipiente con Alemania, en la que no hay demasiadas esperanzas ante un ofrecimento de “tasas poco competitivas”.

Revista Petroquimica