Buenos Aires (EP) 09 de Nov. – Conservar los bosques es perpetuar para las generaciones futuras recursos de vida y de sustentabilidad.

Cuando los bosques no son manejados adecuadamente pierden sus beneficios ambientales y sociales, como el mantenimiento de la biodiversidad, la regulación del clima y la supervivencia de las comunidades que los habitan. Es fundamental conservarlos y cuidarlos de la degradación y de la deforestación

A pesar de que desde el año 2007 existe en Argentina una norma de alcance nacional que establece un alto nivel de protección, la Ley No 26.331, más conocida como Ley de Bosques, el país tiene una de las tasas más altas de deforestación en el mundo. Se estima que en los últimos quince años se perdieron por año trescientas mil hectáreas de bosques nativos, según datos de la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.

Uno de los puntos principales que establece la ley consiste en el ordenamiento territorial de los bosques nativos, es decir que cada provincia debe clasificar la zona boscosa en tres categorías de conservación. Zona roja: áreas de muy alto valor de conservación, que no deben transformarse por su valor de conectividad, biodiversidad y protección de cuencas hídricas, que hacen imprescindible mantener el bosque a perpetuidad. Zona amarilla: áreas de mediano valor de conservación, que pueden ser sometidas a aprovechamiento sostenible, ecoturismo, e investigación científica. Zona verde: áreas de bajo valor de conservación, que pueden ser transformadas en forma parcial o total.

Desde el año 2015 la Secretaria de Ambiente de la Nación lleva adelante el Segundo Inventario Nacional de Bosques Nativos (INBN2) cuyo objetivo es actualizar toda la información sobre la ubicación, la extensión y las especies de árboles que conforman los bosques. A la fecha el censo está avanzado en un 78%, con 3247 parcelas relevadas en las veintitrés provincias. Los datos que fueron consignados, en un trabajo conjunto entre los técnicos ambientales y los pobladores locales, son altura, diámetro, sanidad y cantidad de árboles, como también la biodiversidad.

Para la ingeniera forestal Laura Pinciroli, “la conservación solo se logra involucrando a las personas que viven en y del bosque, trabajando en conjunto de manera amigable y entrecruzando el conocimiento técnico con el saber de las comunidades”.

Para aquellos propietarios de tierras que poseen áreas de bosque resguardado, la ley creó el Fondo Nacional para la Conservación de los Bosques Nativos. El 70% de ese fondo es para compensar económicamente a los dueños por mantener el bosque, con un aporte no reintegrable, que se paga por hectárea y por año. El propietario asume la obligación de realizar un plan de manejo y conservación que es revisada y aprobada por la cartera de ambiente de cada provincia.

“Ecoportal de Piedra”, es una reserva natural privada de setecientas setenta y seis hectáreas, con áreas rojas y amarillas, ubicada en Villamonte, Jujuy. Los propietarios de esta finca recibieron el monto que prevé la ley como parte del plan de conservación para que el bosque siga cumpliendo su función de regulación, de conectividad y de absorción de dióxido de carbono. Con el dinero alambraron parcelas para evitar el ingreso de ganado, mejoraron las cabañas y senderos para recibir a los turistas, y apoyan en forma permanente la investigación científica y las actividades educativas.

El ecoturismo es la forma en que esta reserva se sustenta hoy en día. Realizan tours fotográficos, cabalgatas, senderismo y avistaje de aves en la yunga jujeña. Y si el turista está atento y con los binoculares bien puestos quizás pueda descubrir el único nido conocido de Halcón Negro Grande en Argentina, un ave en peligro de extinción.

Gentileza InfoBae