San Juan (EP) 19 de Sept. – Los elocuentes cambios en el volumen de los glaciares, que denotan cómo cambia el clima, fueron estudiados recientemente por un grupo internacional de científicos, entre los que participaron tres investigadores del CONICET, que pudieron acceder y comparar por primera vez imágenes satelitales de toda la Cordillera de los Andes tomadas entre el 2000 y el 2018. El trabajo acaba de publicarse en la revista Nature Geoscience y destacó el impacto de la sequía en la Cordillera sanjuanina.

De acuerdo a lo que destacó Conicet, los glaciares “son fuente de agua a las ciudades; en otras repercuten en el aumento del nivel del mar; y además, cumplen la función de ser uno de los mejores indicadores del cambio climático. Es que los glaciares son muy sensibles a los cambios del clima y si la temperatura general aumenta, los glaciares se derriten más; pero si las precipitaciones aumentan, los glaciares crecen”.

En este trabajo pudimos analizar por primera vez la evolución de todos los glaciares de las diferentes zonas climáticas de los Andes durante los últimos veinte años. Comparamos más de treinta mil modelos digitales de terreno, realizados a partir de pares de imágenes estereoscópicas del satélite Aster, que nos permitieron alcanzar un nivel de precisión inédito”, explica el investigador del CONICET Lucas Ruiz, que junto con Pierre Pitte y Mariano Masiokas -los tres investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA)- participaron del paper desde Argentina. El equipo de científicos, liderado por Inés Dussaillant de la Universidad de Toulouse, se completa con colegas de diferentes instituciones de Francia.

Los científicos asociaron este aumento en la pérdida de masa glaciar en la región central de los Andes con la megasequía que está sufriendo la región en el último tiempo. En los Andes de San Juan y Mendoza, puntualmente, entre el 2010 y el 2018, se registró uno de los períodos más secos de la historia. “Este aumento en la pérdida de masa de los glaciares en esta región coincide temporalmente con la sequía y parcialmente el aumento del derretimiento de los glaciares logro mitigar su efecto: como nevaba menos en cordillera, el caudal del río debía ser menor, pero al tener un aumento en el derretimiento de los glaciares, estos entregaron más agua en el río y mitigaron este efecto. Es decir que tener estos glaciares en la región hizo que la sequía no sea tan severa. El problema –advierte Ruiz- es que, si los glaciares se siguen achicando, en el futuro no vamos a tener esa `caja de ahorro` desde donde sacar agua, que son los glaciares”.

Los estudios sobre las proyecciones de cambio de los glaciares en el futuro hasta ahora vaticinaban que hacia finales de este siglo, en los escenarios más optimistas, el volumen perdido de los glaciares sería de un treinta por ciento del volumen actual. Mientras que en los escenarios más pesimistas, si las emisiones de dióxido de carbono al medio ambiente siguieran siendo como hasta ahora, la pérdida de volumen glaciares sería el doble: desaparecería un sesenta por ciento del volumen actual. “Estos estudios, hasta ahora, estaban hechos en base a modelos calibrados con datos puntuales de algunos glaciares. Con este nuevo estudio, tenemos información de referencia mucho más fidedigna sobre cómo cambiaron todos los glaciares a lo largo de los Andes y cómo influirá eso en el medioambiente –concluye Ruiz-. Así podremos tener más certezas de los escenarios futuros”.

Gentileza Diario La Provincia de San Juan