La Pampa (EP), 10 de agosto 2021. La temporada de riego en La Pampa se inicio con la mitad del aporte hídrico.

«Como dicen los especialistas del Centro de Estudios Meteorológicos, si no estuviéramos en pandemia el tema prioritario sería la extraordinaria sequía y sus catastróficas consecuencias», dijo Juan Greco. El delegado pampeano ante el Coirco explicó que «el río Colorado registra hoy su caudal más bajo en los últimos 103 años», aludiendo a las mediciones iniciadas en 1918 mediante la escala hidrométrica ubicada sobre el puente carretero de Pichimahida. El Colorado comenzó a medirse en 1902, pero su primera escala (en Nueva Parada) está sobre un lecho móvil y dificulta las comparaciones interanuales. Por eso, las mensuras comparadas comenzaron en 1918.

Sobre un derrame histórico de 4.800 hectómetros, el río arrastra actualmente unos 1.200 hectómetros, lo que pronostica «la bajante más importante de su historia». Por eso, durante su última reunión, el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) resolvió convocar a su Consejo de Gobierno, integrado por el ministro de Interior y los cinco gobernadores, quienes podrían declarar la emergencia hídrica para toda la cuenca.

Es lo que ya hicieron las provincias que integran la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) para los ríos Negro, Limay y Neuquén. «Una vez declarada, cada jurisdicción tiene potestad de enmarcar la emergencia según su contexto y los informes técnicos sobre el estado de la cuenca», recordó Greco.

El Estatuto del Río Colorado dispone que el uso del agua será reservado al consumo humano, en primer lugar, y en modo subsidiario para riego, generación energética, otras actividades industriales y utilización turística, en ese orden. En el caso de La Pampa, además de sus localidades ribereñas este curso abastece con agua potable a numerosas poblaciones a través del Acueducto, mientras que comparte su prioridad de riego con Buenos Aires y Río Negro, cuyos sistemas dependen también del Colorado.

«Resignar productividad».

Mientras Greco se reunía con sus pares del Coirco, los regantes de la Cámara de Productores Agropecuarios Bajo Riego de 25 de Mayo evaluaban con las autoridades del Ente Provincial del Río Colorado la apertura de la temporada. «Estamos acordando cómo recibirán el agua y si acompañarán con inversiones para aprovechar de la mejor manera el volumen adjudicado» explicó Enrique Schmidt, titular del EPRC.

En agosto, la prioridad serán «los cultivos más sensibles y sembrados nuevos, porque aquellos con raíces de mayor tamaño pueden soportar bien hasta la segunda etapa» del riego. La dotación de agua será la mitad de lo acostumbrado: «los productores recibirán el 50% de su dotación habitual y definirán las prioridades en función de sus parcelas», explicó. Otorgarán prioridad a los cultivos nuevos de alfalfa y maíz, la horticultura y los frutales: «no habrá siembras nuevas y los emprendimientos deberán resignar productividad» agregó. Eso significaría, por ejemplo, que «si una alfalfa rendía seis cortes, este año sólo tendrá dos».

Un uso eficiente.

El objetivo es «posibilitar que cada parcela reciba agua suficiente para sostener un cultivo y evitar pérdida de fuentes laborales». Actualmente, en la zona de 25 de Mayo hay unas 8.000 hectáreas en producción bajo el Sistema de Aprovechamiento Múltiple (SAM). De ellas, unas 2.000 todavía mantienen el «riego por manto», pero el resto cuenta con riego por aspersión automatizado, mediante pivots inteligentes. Este sistema otorga una eficiencia del 95% y permitirá utilizar con alta eficiencia la escasa oferta hídrica de la temporada.

En agosto, los productores definirán también la superficie que resignarán y dejarán sin riego. «Tenemos claro que sacrificaremos algunas hectáreas, pero no sabemos todavía cuántas. Los productores saben que sus cultivos nuevos no darán pérdida, pero seguramente resignarán productividad y algunas parcelas no serán resembradas y descansarán», explicó.

La situación será distinta en las viñas (hacen riego por goteo) y en los feed lots, porque en ambos casos cuentan con embalses propios que permiten garantizar la provisión, en tanto que la veda no afectará los cultivos de Casa de Piedra porque toma agua río abajo.

También tendrán garantizado riego suficiente los 600 cerezos, la producción de flores y las plantaciones de manzana. «Será una temporada atípica y habrá que ensayar una experiencia nueva para impedir pérdidas productivas. Habrá que resignar productividad para mantener las fuentes de empleo», reiteró Schmidt.

Emergencia nacional

La crítica situación ya provocó que el gobierno nacional decretara la emergencia hídrica para las siete provincias que integran la cuenca del Paraná, habilitando, entre otras cosas, líneas de crédito y asistencia financiera para atender necesidades productivas. Esta semana, Río Negro y Neuquén solicitaron ser incluidas en esa declaración.

Esta emergencia nacional por sequía también ordena a los distintos ministerios que desarrollen programas de asistencia, con obras y recursos para canalización y dragado, y contención de eventuales incendios. En Neuquén pretenden ayuda nacional para costear obras de abastecimiento, asistencia productiva y aportes al sector energético.

En la cuenca del Paraná «los ministerios de Desarrollo Productivo y Trabajo establecerán las acciones para preservar la actividad productiva y los puestos de trabajo», en tanto que Obras Públicas «dispondrá y controlará la realización de obras de infraestructura», y la cartera de Seguridad , planificará las medidas de apoyo mediante el Sistema Nacional de Alerta Temprana y Monitoreo de Emergencias (Siname), y asistirá a poblaciones ribereñas con el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (Sinagir)».

También se definió una suspensión de plazos administrativos en las regiones afectadas y se dispuso que el Banco Nación y la AFIP dispongan asistencia en materia crediticia e impositiva, respectivamente.

Fuente http://www.laarena.com.ar/