Río Negro (EP) 14 de Oct. – ¿Pueden convivir petróleo y fruta?: la respuesta para salir de la grieta viene en alemán.

Una fundación que está integrada por 12.000 expertos del país europeo trabajará en la región el año próximo. Fueron convocados por ingenieros agrónomos, para sumar certezas sobre las actividades que marcan el ritmo económico de Río Negro y Neuquén.

¿Fruticultura o petróleo? ¿Fruticultura y petróleo? No hay respuesta desde hace años para esas preguntas claves para el desarrollo económico del norte de la Patagonia.

Pero no todos miran desde un costado ese dilema. Y conscientes de la necesidad de imparcialidad a la hora de elaborar un diagnóstico y una propuesta superadora, las herramientas empezaron a buscarse a 15.000 kilómetros de Río Negro y Neuquén.

Ese es el rol que asumió el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica de Río Negro, basado en el aporte de expertos alemanes para encontrar soluciones a problemas que en Europa ya son parte del pasado.

Una reunión realizada la semana pasada en Roca marcó el primer paso de una experiencia que tendrá desarrollo pleno desde principios del año próximo, cuando se instale en el Alto Valle uno de los 12.000 especialistas que forman parte del Senior Experten Service (SES).

“Somos la Fundación de la Industria Alemana para la Cooperación Internacional. Es una articulación público privada, avalada en una parte por las grandes empresas alemanas y en otra parte por el Ministerio de Desarrollo Económico y Tecnología. Es una institución que se creó en 1983 y que tiene como objetivo la transferencia de conocimientos para ayudar a los países emergentes”. Así se presenta April Franke, representante del SES en Argentina y protagonista del intercambio inicial con un grupo multidisciplinario de profesionales valletanos en la sede del CPIA.

Allí se explicó cómo serán los pasos a seguir desde la llegada de Hans-Henning Schneider, el voluntario designado para responder la pregunta central: ¿cuál es el impacto ambiental de la exploración de petróleo y gas en un valle irrigado como el que nos rodea?

Las misiones del SES tienen una duración variable, con un plazo máximo de seis meses.

Pero no todo termina en el aporte alemán. Son los actores locales quienes deben intervenir durante y luego del proceso, implementando las acciones necesarias para avanzar hacia las soluciones pretendidas.

Sobre ese punto hizo hincapié Franke en el diálogo con “Río Negro”. “Esa postura tan rígida que dice ‘fruticultura o petróleo’ es lo que en Alemania no podemos entender. Alemania tiene el tamaño de la provincia de Buenos Aires, tiene 84 millones de habitantes y tiene una economía pujante. No podemos entender cómo en todo este Valle, con kilómetros de riqueza, no se pueden entender entre las personas”, describió.

Por eso alentó estas experiencias de cooperación. “Lo que hay que provocar es que la gente se mueva y no que se quede en el problema. Que empiecen a moverse y después incluir al sector público. El mensaje que dejé es que sea al revés de lo tradicional. Hay que aportar desde el lugar de cada uno a la resolución de los problemas”, destacó.

Entre los ingenieros agrónomos no fue sencillo dar el paso para abrirse a la intervención extranjera. Dos meses de debate interno antecedieron la convocatoria al SES, concluyendo que sólo una postura propositiva permitirá moverse de las posiciones irreductibles que tienen aquellos que piensan que no hay fruticultura posible con hidrocarburos cerca.

“Para algunos es un dulce de leche y para otros es una calavera. ¿Cómo hacemos para que la convivencia sea posible? Esa es la pregunta central. Y nos pareció que la clave es tener una opinión imparcial. Queremos estar seguros de que nuestra opinión técnica permitirá responder las preguntas centrales”, explican Daniel Satragni y Ricardo Epifanio, autoridades del CPIA.

“Hoy no podemos decir que pueden convivir. Tenés un crecimiento muy fuerte del mundo petrolero, pero las experiencias vividas en otros lugares marcan que después aparecen los problemas sociales, económicos. Lo que buscamos es anticiparnos y tener respuestas antes de que esos problemas sean irreversibles”, agregan los dirigentes.

El valor de la experiencia para la planificación del futuro

El Senior Experten Service trabaja a través de más de 12.000 profesionales alemanes que están asociados a la fundación y que llevan su conocimiento al mundo.

Han desarrollado más de 30.000 misiones en 160 países. “En el sector privado está muy requerida la asistencia a empresas e industrias. También medio ambiente, energía renovable, optimización de procesos, tratamiento de residuos urbanos, eficiencia energética”, explica April Franke.

Los profesionales -en su mayoría retirados- no cobran honorarios. Franke estuvo en Roca la semana pasada. Está convencida de que antes de iniciar una misión “hay que ir a cada lugar, porque la idiosincrasia cambia”.

El paso siguiente lo dará Hans-Henning Schneider, geólogo que desarrolló diversas actividades en empresas internacionales del sector petrolero. Su amplia experiencia le permite impartir cursos de capacitación sobre el impacto ambiental de la exploración de petróleo y gas. En 2017 ya realizó una misión voluntaria para el SES en Rumania.

La experiencia para analizar la convivencia entre fruticultura y petróleo será la primera que desarrollará en Río Negro. En Neuquén ya llevaron adelante varios proyectos, con una agenda que incluye para los próximos meses a San Martín de los Andes, donde se aportará experiencia en eficiencia energética.

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