Río Negro (EP), 26 de julio 2022. Quedan entre 300 y 350 en el país. La especie fue declarada Monumento Natural Nacional pero el plan de conservación avanza lentamente.

Entre 350 y 500 huemules se estima que sobreviven hoy en Argentina. Esta especie en peligro de extinción fue declarada Monumento Natural Nacional pero el plan de conservación avanza lentamente.

«Hay otros 1.000 ejemplares del otro lado de la cordillera. Los 1500 animales en ambos países están separados en más de 100 grupos distribuidos en las zonas montañosas. Se estima que, en el pasado, había 2 millones de ejemplares», explicó el investigador del Conicet, Werner Flueck.

La cacería histórica fue la principal causa de exterminio de las grandes poblaciones de huemules. Muy pocos animales lograron sobrevivir y se recluyeron en la alta montaña, modificando sus prácticas alimentarias, las tasas de reproducción y alterando su salud.

Flueck, doctor en Biología suizo nacionalizado argentino, aseguró que el huemul es uno de los pocos animales que no tiene miedo al hombre. «Si uno anda en la montaña y ve, de lejos, un ciervo colorado hay que tener cuidado. Si olfatea o te ve de cientos de metros se aleja. Un huemul se acerca al humano para olfatearlo. Estuvo muy expuesto a la presencia humana», subrayó.

Contó que esta especie solía tener costumbres migratorias (ciclo cultural de traslado en las invernadas y veranadas), pero las actividades humanas la fueron expulsando y la obligaron a refugiarse en el bosque andino alto para sobrevivir.

“Es todo un proceso: si la madre migra, la cría la sigue y aprende. Pero la actividad humana le quitó esa costumbre. Entonces los huemules que hoy viven en estas montañas residen ahí todo el año. Es el único cérvido conocido que, en lugar de usar las cordilleras montañosas sólo en verano, las habita durante todo el año debido a las actividades antropogénicas«, puntualizó.

Al perder su tradición migratoria y, por ende, el acceso a diversos hábitats como praderas y valles -donde tienen a disposición vegetación con mayor concentración de minerales-, los huemules fueron modificando sus prácticas alimentarias y eso redundó en distintos problemas de salud.

«En las invernadas los animales recuperan los minerales que no tuvieron en la veranada. Con lo que comen arriba todo el año, hemos podido ver que se debilitan. Padecen enfermedades óseas, se afecta su esqueleto. Esto incide en la dentadura. Al perder dientes cuando son muy jóvenes, no pueden comer y también los debilita», especificó Flueck.

Los investigadores colocaron radiocollares a seis huemules del Parque Protegido Shoonem, del sector lago La Plata, para estudiar sus movimientos entre 2017 y 2022. Comprobaron que prácticamente no se desplazaron.

La mayoría muere muy joven, cuando un animal debería llegar a los 20 años. «En esta zona hicimos un estudio concreto y un animal no sobrepasa los 5 años», alertó el investigador y agregó: «La producción por madre está muy por debajo de las poblaciones que llegan a la edad normal. Cuando tienen dos años, suelen tener la primera cría. Si la cosa anda bien, luego tendrán una por año. Pero si mueren con cinco años, se termina el ciclo».

A nivel mundial sólo existe el Centro de Conservación Huilo Huilo, en Chile, donde se crían huemules para aumentar las poblaciones y luego, se los libera en «las zonas más fértiles».

Gracias a una donación de la fundación suiza Erlenmeyer, Flueck y sus colegas completaron la construcción de la estación de recría, ubicada en unas 100 hectáreas de campo natural cercado con alambrados especiales, al sur de Chubut. «Es el primer y único centro de cría y reintroducción del huemul en Argentina. La idea es capturar animales para trasladarlos a ese lugar. Lo esencial es encontrar dueños de estancias dispuestos a acompañar», dijo.

El desafío es aprovechar este invierno para capturar algunos ejemplares afectados, poder trasladarlos a ese lugar para curarlos y rehabilitarlos.

Múltiples causas

El biólogo Hernán Pastore, director Regional de Patagonia Norte, aseguró que, en la historia reciente, son múltiples las causas respecto a la escasa población de huemules.

“La cacería fue un motivo fuerte en el pasado. Hoy existe la caza furtiva pero no es habitual. Por eso, los problemas están más asociados al mal uso de la tierra, la ganadería extensiva y las malas prácticas ganaderas», aseguró el referente del huemul en la Administración de Parques Nacionales.

Apuntó a los perros que se emplean para arriar a las vacas en la montaña. “Son cazadores. Corren solos por el monte y si se cruzan con fauna nativa la liquidan. Son una amenaza para el huemul“, indicó.

Mencionó que, a través de la ganadería extensiva se contagiaron enfermedades al huemul. En Neuquén, por ejemplo, se cree que la principal causa de extinción del huemul fue un brote de aftosa.

Fuente: Diario Río Negro

Fotografía Fundación Rewilding Chile