Mendoza (EP) 3 de Sept. – Importancia y estado de los bosques nativos en las zonas áridas. En Mendoza hay 2.000.000 ha de algarrobo.

El último relevamiento realizado por científicos de diferentes partes del mundo, publicado en 2017, muestra que 514.000.000 ha están ocupadas por bosques en zonas áridas o semiáridas. En Argentina, se localizan en las regiones ecogeográficas del Chaco Árido, Monte y Espinal. Solo en Mendoza existen 2.000.000 ha de bosques de algarrobo.

Cierta parte de la sociedad argentina considera a estos bosques de poca importancia, dado que los recursos que se obtienen o las opciones productivas que se pueden desarrollar no generan altas rentabilidades económicas para los mercados actuales. Recientemente, ha aparecido un mayor interés por la ganadería que se desarrolla en estos algarrobales pero, dada la escasa población humana, resulta difícil convencer a decisores políticos o economistas, sobre las potencialidades y el valor de los mismos.

Manejo esquilmante

Si bien no resultan muy atractivos económicamente, casi la totalidad de los bosques de zonas áridas argentinos sufrieron manejos esquilmantes (tala rasa, sobrepastoreo e incendios) que provocaron fuertes procesos de degradación y desaparición de la cobertura forestal.

Restauración ecológica (RE): se trata de un concepto más allá del romanticismo.

Aunque todavía hoy la mayor parte de la sociedad argentina asocia lo «ecológico» con una visión «romántica» de la vida (la cual no tendría nada de malo), la definición de «restauración ecológica» fue consensuada por un grupo de científicos (economistas incluidos), profesionales, técnicos, ecologistas, decisores políticos y líderes comunitarios de todo el mundo que fundaron, en 1988, la Sociedad Internacional para la Restauración Ecológica (SER).

En 2004, SER definió como RE al «proceso por el cual se promueve la recuperación de un ecosistema que ha sido degradado, dañado o destruido».

Un ecosistema restaurado deberá tener los siguientes atributos:

1) Contener un conjunto característico de especies que habitan en el ecosistema de referencia y que proveen una estructura apropiada y funcionalidad a la comunidad. Serán especies autóctonas hasta el grado máximo factible. En ecosistemas culturales restaurados, se podrán utilizar especies exóticas domesticadas.

2) El ambiente físico tendrá la capacidad de sostener poblaciones reproductivas de las especies necesarias para la continua estabilidad.

3) Integrarse adecuadamente con la matriz ecológica y el paisaje.

4) En él, se eliminarán o reducirán las amenazas a la salud e integridad del ecosistema.

5) Tener suficiente capacidad de recuperación como para soportar el estrés periódico y normal del ambiente local, manteniendo la integridad del ecosistema.

6) Ser autosostenible.

Por Mariano Cony, Iadiza-Conicet; Jesús Páez Iadiza, Fundación Cricyt; María Emilia Fernández, Iadiza-Conicet y Pablo Villagra, Ianigla-Conicet