Neuquén (EP) 16 de May. – Las organizaciones sociales y referentes de la comunidad denuncian que los niveles de contaminación de los ríos de la Confluencia se mantienen altos y que “hay una importante degradación” del medio. Exigieron más control de los organismos del Estado. Desde el punto de vista de la salud, los niveles elevados de scherichia coli en el agua pueden ser muy perjudiciales.

“Los ríos están igual, con un grado de deterioro importante como cuando empezó todo esto en enero de 2017. No vemos mejoras sustanciales en la calidad de los ríos”, declaró Luis Arellana.

Carlos Pomponio, un guardavidas de Plottier, se preguntó en su cuenta de Facebook “si esta generación iba a ser la que perdiera el Limay” y su mensaje tuvo un gran impacto que derivó en marchas que exigían sanear los espejos de agua. “Fue un disparador para muchos otros que considerábamos que algo había que hacer”.

Para avanzar en la salud de los ríos es necesario hacer “un estudio y un diagnóstico del río como un ecosistema, no sólo del agua, y de una muestra de agua que sacan de un momento determinado”.

Luis Arellana, integrante del grupo Salvemos los Ríos.

Una vez que eso este bien hecho vamos a saber si los indicadores o las pautas de vuelcos en los ríos son correctas o no. Creemos que hay que cambiar los modos en que se miden”, apuntó.

Otra acción es promover la alternativa del vuelco cero al río. “Esas aguas se pueden tratar, los residuos líquidos que queden se pueden destinar a un montón de cosas. Y los sedimentos también tienen un montón de usos, agrícolas, de abono, y demás”, manifestó

Enumeró que el código de agua de la provincia es del año 1975, la ley ambiental de la provincia es del año 1990 y la reforma constitucional de la provincia es del año 2006, que estableció normas ambientales.

“Hace 43 años que se están haciendo mal las cosas. Las normas son hermosas. Pero no se cumplen”.

Algo más que sólo contaminación cloacal

“Hay una realidad que tenemos agua, con indicadores de contaminación, o bien con indicadores de degradación”, manifestó Andrés Rabassa.

Sostuvo que los programas de monitoreos “no son todo lo completo que deberían ser, los puntos de muestreo están mal ubicados, que debería estar ubicados en otros puntos donde se detectaría la contaminación. Y el agua debería ser una política pública de nuestra provincia y del país también”.

Sumó que la ley 3076 habla de que es necesario separar los residuos, es decir los efluentes cloacales de los pluviales.

Afirmó que hay indicadores de contaminación dados por los aportes de los canales pluviales que son de competencia municipal.

Dijo que no sólo hay que ver la situación como “un problema de contaminación cloacal”. En este sentido mencionó lo que ocurrió con el matadero de Centenario hace unos años y añadió la contaminación por basurales espontáneos. “Cerca de la zona del río hay muchos. Ahí se necesita toda una política de erradicación, porque la liberación de los líquidos de esos basurales produce contaminación en las napas y al estar cerca de los ríos, esa contaminación llega también a los ríos”, argumentó y agregó lo que se genera por actividades como la petrolera, mineras, plaguicidas, o otras que están en investigación como los posibles efectos nocivos del desecho que se hace de productos médicos o veterinarios. “Incluso los que ya se ingirieron”, aclaró.

Otra preocupación la marcó en la disponibilidad de agua.

“La industria petrolera, a partir de los yacimientos no convencionales y megamineras tienen grandísimos consumos de agua. Millones y millones de litros. Gran parte de esa agua no se recupera”.

Andrés Rabassa, integrante del Comité creado por la ley provincial de Alerta Hídrico Ambiental.

Gentileza Diario Río Negro