Mendoza (EP) 31 de Ago. – Hace un mes se difundió un informe sobre la base de las mediciones de nieve que realizan las estaciones hidronivometeorológicas ubicadas en toda la provincia, y que se esbozaban en una síntesis que realiza el Departamento General de Irrigación (DGI), a través de su Dirección de Gestión Hídrica, área de Hidrología, que aún estábamos lejos de los promedios para alcanzar un año normal, situación se viene repitiendo en las últimas temporadas.

Al 27 de julio, en la zona Centro-Norte de Mendoza, había la mitad de nieve del promedio. Y si se tiene en cuenta todo el acumulado del año, es decir el de toda la temporada de nieve en la provincia hasta la primera quincena de setiembre, hasta ese momento sólo alcanza ba 30% del promedio, por lo que en lo que restaba de la temporada invernal debería haber nevado tres veces más para alcanzar un año medio, lo que finalmente no sucedió.

Ahora, especialistas aseguran que estarían dadas todas las condiciones para que la provincia enfrente el que sería el noveno año consecutivo de sequía, lo que por ende generaría una nueva crisis hídrica.

El investigador del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla – Conicet), Juan Rivera, explicó que los pronósticos estacionales se cumplieron, dado que esta situación era advertida desde el mes de febrero.

“Los registros de acumulación nívea a lo largo de la Cordillera de los Andes se encuentran a esta altura del año en valores en torno al 30% de la acumulación de lo que sería un año normal, una merma en la acumulación de nieve. Luego, esto se traslada a lo largo del ciclo hidrológico como caudales deficitarios, es decir, que los ríos de la provincia van a transportar menos agua y eso va a impactar en las actividades que requieran irrigación”, especificó a través de  la radio sanrafalina FM Vos (91.5).

Si bien hasta el mes de octubre podrían darse nevadas, la problemática radica en que “la frecuencia de nevadas en este invierno, o sea, la cantidad de días en los que se registró precipitación nívea, no fue baja en comparación con un año normal, el problema es que la acumulación de nieve asociada a esas nevadas sí estuvo por debajo del normal”.

Rivera aseguró que antes “uno podía regular el tiempo en el cual uno tenía el agua a disposición para las actividades de irrigación”. Sin embargo, ahora la situación frente a los cambios en la temperatura hace que “lamentablemente el agua está disponible pero no siempre cuando es necesaria”.

Así las cosas, Mendoza entraría al noveno año de emergencia hídrica. Ante esta situación, el profesional plantea que “si esta es una condición que vendría a ser la nueva normalidad de la provincia, tendríamos que empezar a pensar que los años nevadores van a ser la excepción a la regla”, a la vez que resaltó la importancia de la función que cumplen los embalses y los reservorios en la regulación del recurso hídrico.

Gentileza Mendoza Post