Mendoza (EP) 25 de Dic. – Más de trecientas personas protestaron en San Martín y Garibaldi contra la promulgación de las modificaciones de la ley minera. Esta noche habrá una nueva manifestación en plena Noche Buena.

Más de trecientos mendocinos se autoconvocaron por las redes sociales a cortar nuevamente el km 0 para pedir por el veto de la reforma a la Ley 7722, este mediodía en plena víspera de Navidad y a horas de que fuera promulgada por el gobierno.

El corte comenzó pasadas las 13 hs en San Martin y Garibaldi, dónde personas de diferentes edades se dieron cita a pesar de las altas temperaturas.

Se trata de la tercera protesta contra las modificaciones que permiten la minería metalífera en sólo dos días. Ayer hubo masivas marchas en el Parque Cívico por la mañana y en horas de la tarde-noche, por las calles del centro.

En asamblea decidieron volver a manifestarse allí mismo en Noche Buena a partir de las 00.

Los manifestantes no confían en los controles del Estado sobre los desarrollos mineros

El motivo más reiterado de los que llegaron al Parque Cívico, fue su desconfianza en los mecanismos para evitar la contaminación ambiental.

Flameando banderas, alzando carteles y tocando enérgicamente los bombos, la marcha contra la reforma de la ley 7.722 se instaló ayer a la mañana en Casa de Gobierno donde, hasta pasado el mediodía, la situación se desenvolvió con tranquilidad. El edificio esperó a los manifestantes vallado por completo y con gran presencia policial, por lo que los presentes se acomodaron en los alrededores del Memorial de la Bandera del Parque Cívico.

Familias con niños, jóvenes y adultos de distintos puntos de la provincia se congregaron para hacer sentir sus voces en una jornada de extremo calor; el agobiante sol llevó a los manifestantes a resguardarse bajo los árboles del pulmón verde. A la par de las consignas como “No se negocia el agua de Mendoza” o “Veto, veto, veto, veto” algunos grupos realizaron muestras artísticas de danza y música.

Llegado desde San Carlos, Juan Ignacio Vera relató que si bien el domingo no pudo participar de la convocatoria en su departamento, siguió todo por las redes y ayer estuvo a primera hora en Casa de Gobierno. “Me sumo porque estoy muy metido con el cuidado del agua y no puedo permitir que los gobernantes no la tengan en cuenta”, manifestó. Asimismo comentó que se sintió traicionado por los legisladores.

“El miedo más grande tiene que ver con la falta de controles y con que ocurra algún desastre que sea irreversible”, aseguró Vera, quien además reconoció que no está en contra de la minería en sí misma, sino del uso de cianuro y ácido sulfúrico.

Con sus remeras verdes, mujeres de la Federación Nacional Campesina también se hicieron presentes. “El agua no se puede ceder tan fácil porque es el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos”, dijeron convencidas Sofía Mamaní, Johana Lepe y Miranda Verónica. A sus vez subrayaron la importancia del recurso para la agricultura: “ya hay fuertes cortes de agua en los barrios y en las fincas cada vez viene menos, cuando vengan las mineras será mucho peor”, expusieron quienes llegaron desde Fray Luis Beltrán.

Roxana Bruno, parte de la organización Conciencia Ambiental y de las Asambleas Populares por el Agua, fue una de las que representantes de los manifestantes que tuvo la oportunidad de hablar con el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance ayer por la mañana. “Le dijimos que la 7722 es una ley de espíritu popular que se ha conseguido con el esfuerzo de la gente en las calles, por lo que ningún legislador la debería tocar sin antes consultar antes al pueblo”, relató.

Además detalló que los mendocinos no creen en los controles que se le pueden hacer a la minería. “En primer lugar por todos los accidentes mineros que hay en el mundo y en segundo porque Mendoza es una zona sísmica, lo que puede generar que algún dique de cola se rompa ante un sismo”, remarcó.

Bruno también informó que le manifestaron al secretario Mingorance su preocupación puntual por este tema. “Si ponen un dique de cola en la minera San Jorge y se rompe por un sismo, todo ese tóxico bajaría y llenaría el embalse de Potrerillos. En 2 o 3 horas tendríamos todo el oasis norte de Mendoza contaminado”, destacó

Laura Funes y su esposo Mario Lima contaron que no son parte de ninguna organización en defensa del agua, pero que decidieron asistir a la convocatoria por su interés en temas ambientales “Estamos en contra de la contaminación que es muy probable que suceda, ya que los controles que hacen son inútiles”, denunció.

A Laura la enoja que los políticos solamente se refieran al dinero cuando hablan de minería y no tengan en cuenta los recursos de Mendoza. “Los beneficios económicos pueden ser a corto plazo, pero los desastres ambientales perduran en el tiempo”, indicó.

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