Punta Arenas Chile (EPatagonicas) 08 de Agosto. – En 2016 se inició la segunda década de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, lo que obliga a Chile a entregar un nuevo informe a la UNESCO. Un equipo multidisciplinario e interinstitucional trabaja en el desarrollo de un modelo de progreso, que respete la riqueza cultural y proteja la biodiversidad sin mermar el crecimiento económico de la población

El pasado 2015 se cumplió 10 años desde que las 5 millones de hectáreas ubicadas al sur del canal Beagle comprendidas entre los fiordos del sur de Tierra del Fuego y el archipiélago Cabo de Hornos  fueran declaradas Reserva Mundial de la Biosfera. Una década ha pasado desde que toda la información entregada por los investigadores que apoyaron al Estado Chileno ante el organismo internacional, convenciera a los expertos de la necesidad de proteger los ecosistemas marinos y terrestres del extremo sur de América.

El logro es atribuible, principalmente, a las autoridades de la época y a los científicos que dan vida al Programa de Conservación Biocultural Subantártica. Dicha iniciativa, llevada a cabo por la Fundación Omora y las Universidades de Magallanes (UMAG), de North Texas (UNT) y de Chile a través de su Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), lleva más de 15 años haciendo investigación, educación y conservación en dicha zona, y todo ese bagaje le da el mérito para presidir la mesa de trabajo que esta semana se formó con distintos actores estatales, para generar el Plan de Gestión del segundo decenio de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos (2016-2025) que se inicia este año, y que será presentado a Unesco a fines de 2016.

Los científicos Ricardo Rozzi – director del Programa de Conservación – y el destacado asesor internacional de políticas públicas turísticas y ambientales Shaun Russell, se sentaron junto a la senadora magallánica, Carolina Goic, el Intendente de Magallanes y Antártica Chilena, Jorge Flies, el seremi de Bienes Nacionales de la región de Magallanes, Víctor Igor, el rector de la UMAG, Juan Oyarzo, el rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, e integrantes del Ministerio del Medio Ambiente, de las Fuerzas Armadas y de Turismo, todo con el fin de alinear a las instituciones que representan en un proyecto que sirva como modelo de desarrollo sostenible, a nivel nacional e internacional.