Punta Arenas Chile (EPatagonicas) 07 de Julio. – Aunque la recuperación de la capa de ozono es muy positiva para el planeta, expertos alertan de un preocupante “daño colateral”.

Gracias al agujero en la capa de ozono, el continente helado se ha calentado menos que el resto del mundo. Pero eso podría empezar a cambiar.

La buena, mejor dicho, la excelente noticia es que, al menos, una parte de nuestro castigado planeta empieza a cicatrizar alguna de las tantas heridas que le hemos infringido como especie: el debilitamiento de la capa de ozono.

En términos prácticos, esto significará que nuestra piel estará menos expuesta a los dañinos efectos de los rayos ultravioletas, lo que en concreto podría significar menores tasas de cáncer a la piel, en la población mundial. Ello, porque el tan temido agujero de la capa de ozono que por décadas ha existido en la zona antártica se está recuperando, como lo consignaron esta semana, científicos estadounidenses y chilenos que estudian el fenómeno.

Los estudiosos estadounidenses, pertenecientes al afamado Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), publicaron un artículo al respecto en la revista especializada Science. En él, el equipo encabezado por la química atmosférica Susan Salomon, estableció que el agujero en la capa de ozono disminuyó en, aproximadamente, cuatro millones de kilómetros cuadrados (más de cinco veces el tamaño de Chile continental).

Esto se debería a la suscripción del Protocolo de Montreal en 1987, que prohibió los clorofluorocarbonos.

Pero

Lamentablemente, la letra chica de este anuncio no es tan halagadora, como explica el físico Raúl Cordero, quien acompañó a los estadounidenses en sus estudios realizados en el Territorio Antártico Chileno.

“Aunque el agujero es malo, tiene un efecto secundario que no lo es tanto. Ayuda a mantener fría la Antártica. De hecho, este continente se ha calentado menos que el resto del planeta en los últimos años”, expresó. Y la causa de esta especie de protección sería, precisamente, la disminución del ozono.

Cordero insiste en que se trata de una noticia no sólo buena para el planeta, sino “extraordinaria”, pero “hay efectos secundarios que debemos monitorear”.

Y uno de ellos, es precisamente entender como afectará al resto del planeta el cierre de este agujero, proceso que podría tardar a las tasas actuales, todavía unos 40 años. “Nosotros estamos trabajando en eso en la Antártica”, indica el científico quien también es colaborador del Instituto Antártico de Chile, Inach.

Presencia nacional

En los últimos años, la presencia de nuestro país en el continente blanco se ha intensificado especialmente. Es así como la Universidad de Santiago estableció una estación de monitoreo, junto al Inach, la Armada y la Fuerza Aérea de Chile, ubicada en la península antártica. “Esa estación observa el ozono, que se está recuperando y el cambio de clima en la zona. Chile es parte relevante de los esfuerzos internacionales en este tema”, destacó Cordero.

(La Polar)