Buenos Aires (EP), 6 de diciembre 2021. El pasado 30 de noviembre el proyecto de Ley de Humedales ha perdido, fácticamente, el estado parlamentario. Había surgido en noviembre de 2020 de la comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humanos de la Cámara de Diputados y no está entre los 25 proyectos que se tratarán hasta el 10 de diciembre, cuando finaliza el período parlamentario este año electoral.

Este proyecto fue consensuado por amplios sectores del ambientalismo, el ecologismo y la ciencia. Logró un interesante apoyo de la sociedad, en un proceso que no fue fácil, para esclarecer sobre la importancia de los humedales para la vida y su biodiversidad. Sin embargo, perderá estado parlamentario sin siquiera ser tratando en el recinto, ya que desde principio de año está trabado en la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, donde todavía no fue aprobado. Además, todavía resta que pase por las comisiones Intereses Marítimos y Presupuesto.

El tratamiento en comisiones desnudó la oposición de los lobby agropecuario, inmobiliario, forestal y de hasta ciertos gobiernos provinciales para impedir que del resultado del consenso surgiera en Diputados un proyecto aceptable aunque se tuviera que eliminar el artículo de penalizaciones, que era un punto fuerte del mismo.

No sirvió de mucho suavizar el proyecto buscando cierto acuerdo en las otras comisiones que debían aprobarlo para producir un despacho y así lograr que fuera discutido en la Cámara.

Pero, como analiza Daniel Bracamonte: “Nada que ponga límites aunque sean relativos a los negocios de estos sectores y su expansión ecocida debe salir del Congreso, así funciona la ecuación política que predomina”.

Una vez más, el poder popular expresado en el apoyo a esta ley, que se ha manifestado decenas de veces en las puertas del Congreso para pedir su aprobación, es dejado de lado para satisfacer los intereses de las corporaciones.

Sin voluntad política

Afirmamos que este proyecto ya ha perdido de hecho el estado parlamentario porque el plazo para dictaminar y sesionar sería hasta fin de año (el período de ordinarias se ha extendido hasta el 31 de diciembre), si no fuera año electoral. Sin embargo, está el recambio de diputados y el reglamento de la Cámara señala que los dictámenes ya acordados de los proyectos que esperan tratamiento en sesión vencen el 10 de diciembre, cuando se recambian los representantes. Por lo tanto, luego de esa fecha vuelve todo a cero y depende de la nueva Cámara retomar esos acuerdos o buscar uno nuevo.

La realidad exige que la presión social crezca en fuerza y organización, pero la verdad es que no se ve voluntad ni vocación política en aprobar una ley de este tipo, aunque sí la hay para aprobar nuevas concesiones de explotación minera, autorizar el uso de agrotóxicos en la producción de maíz, avanzar con la producción industrial de porcinos, en aprobar nuevas normativas para la extracción petrolera o la producción de hidrógeno verde sin evaluar la sostenibilidad ambiental del proyecto.

El 30 de noviembre no solo se cayó un proyecto que protegería nuestros espacios naturales y de gran biodiversidad, sino que se manifestó la tendencia a consolidar un modelo de producción extractivista y esto es lo que aún está por discutirse.

La defensa de los humedales de Hudson se nos complicará todavía más y sin dudas requiere una posición más fuerte de nuestro pueblo. “Somos humedal”, rezaba una bandera que recorrió las calles rosarinas en manifestaciones tras los incendios en el Delta durante 2020.

Somos humedal porque sin estos ecosistemas, que brindan servicios fundamentales a las poblaciones, nuestra subsistencia está en peligro.

Fuente: Periódico El Progreso

Fotografia Flickr