Chubut (EPatagonicas) 08 de Agosto. – Hoy la empresa Aluar cumple 42 años desde su primera colada de aluminio. Una fecha para atesorar por el valor que implica para la industria una trayectoria ininterrumpida de esa envergadura y de continuo crecimiento, pero también un día para miradas prospectivas en el marco de las tendencias de mercado.

De hecho, la empresa de capitales netamente nacionales se reconoce como un agente activo en el crecimiento y desarrollo de la República Argentina, dando empleo a más de 2 mil personas e involucrándose proactivamente en las comunidades en las que opera.

Este año Aluar concentró cambios importantes vinculados a su dirección industrial, cuando el ingeniero Sylvain Said Hajjaj tomó la posta de trabajo del ingeniero Eduardo Ricci, que había prestados servicios durante más de 30 años en ese rol, y luego pasó a integrar el directorio en Buenos Aires.

La coyuntura que le tocó al flamante directivo desde enero que asumió su conducción, no fue precisamente la mejor, considerando la baja en el precio internacional de los metales y los cambios político-económicos a nivel nacional; pero asumió precisamente otro desafío: el de simplificar procesos y optimizar resultados, adaptando la producción y expectativas a los nuevos tiempos.

Optimizando procesos

En diálogo con El Diario, el director industrial de Aluar, Sylvain Hajjaj explicó que “el aluminio es el metal no ferroso más utilizado en el mundo. Sin embargo, muchos de sus productores pasan por escenarios difíciles como consecuencia del bajo precio en el mercado y de la reducción de la demanda internacional de materias primas, principalmente de China”. Agregó que paradójicamente, el país asiático se ha convertido en el primer productor mundial de aluminio, con cerca del 54% del total”.

En este marco, señaló que Aluar también debe hacer frente a este panorama. No obstante, está encontrando formas de mejorar su posición en distintos nichos y experimenta con procesos que pueden aumentar su competitividad gracias a que favorecen la protección del medioambiente, algo que cada vez es más rentable para las empresas.

El directivo explicó que el futuro de esta industria obliga a “buscar los mecanismos que permitan producir mejor con menos recursos”, y que esa tarea debe tener muy en cuenta la creciente preocupación por el calentamiento global. “la mayor fortalece que posee Aluar es precisamente su gente. La importante experiencia de su personal. Allí estamos trabajando, buscando capitalizar alternativas y nuevos procesos para mejorar, surgidos de la iniciativa de sectores internos. En eso estamos trabajando”, afirmó Hajjaj.

Hay equipo

No en vano, una sólida y coherente trayectoria en sus cuarenta y dos años de operación, le han permitido a Aluar acceder a los más exigentes mercados internacionales siendo proveedor estratégico de empresas líderes a nivel mundial. Su principal fuente de ingresos deriva de las operaciones de exportación, que totalizan poco menos del 80% de la actividad comercial, en tanto que abastece prácticamente la totalidad de la demanda de aluminio primario de la República Argentina. Las operaciones de Aluar comprenden desde la obtención de aluminio en estado líquido hasta la fabricación de productos elaborados que se destinan a las industrias del transporte, packaging, construcción, electricidad, medicina y tratamiento de aguas.

En ese marco, Aluar posee varias plantas fabriles.

En Puerto Madryn, Chubut, funciona la planta productora de aluminio primario (División Primario) y las dos plantas de semielaborados, mientras que en Abasto, provincia de Buenos Aires, funciona la planta de laminación y extrusión (División Elaborados).

Tiempos complejos

Pese a la sólida posición de Aluar, los últimos tiempos no han sido fáciles para el mercado de los metales. En esas aguas tumultuosas de las cotizaciones internacionales, ha debido navegar la empresa productora de aluminio, y continúa llevando firme el timón. Las ganancias en el período de nueve meses previos al 31 de marzo de 2016, ya habían totalizado por ejemplo 795,8 millones de pesos (54,1 millones de dólares), una cifra 323,1 millones de pesos inferior al resultado de igual lapso del año previo.

La reducción obedeció a un menor resultado operativo por la caída del precio del aluminio, explicó la empresa en una carta remitida a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en la que destacó que el efecto de la devaluación del peso compensó las cifras, generando un efecto positivo en las ventas y un efecto negativo en los costos de ventas.

Las acciones de Aluar ponderan con un 5,56 por ciento sobre el índice líder Merval de la Bolsa de Buenos Aires.

El patrimonio neto de la productora de aluminio al 31 de marzo ascendió a 8.060,6 millones de pesos.

Aluar exporta alrededor de un 80 por ciento de su producción, que incluye aluminio primario y productos semi elaborados y terminados para las industrias del transporte, construcción, embalajes, conductores eléctricos y baterías de cocina.

Aporte al cambio

Pese a esta difícil coyuntura, Aluar no desaceleró su producción ni redujo plantel. Por el contrario, el fabricante de aluminios anunció ni bien asumido el Gobierno de Mauricio Macri, una nueva reducción del 6% en los precios de los perfiles de aluminio, crudos y pintados. Esta rebaja, efectivizada el 15 de abril último, representa una acumulación del 12% en los mismos productos, sumando los descuentos realizados a comienzos de este año.

El motivo: beneficiar a los sectores relacionados con la construcción (cerramientos) en un 70 %; y automotor, sector eléctrico y otras, en el orden del 30%.

En ese marco, el propio presidente de Aluar, Javier Madanes Quintanilla, se mostró en su momento optimista con la decisión adoptada por la empresa que preside. Dijo que se realizaba así un “importante esfuerzo para acompañar las políticas de reactivación económica que se están implementando desde el Gobierno nacional”.

Producto, calidad y cuidado ambiental

Producto de un elaborado proceso y en busca los más altos estándares, desde hace más de 10 años Aluar cuenta con un Sistema Integrado de Gestión (SIG), certificado por un ente externo, conforme a los requisitos establecidos por las Normas ISO9001 (calidad), ISO14001 (medioambiente), OHSAS18001 (higiene y seguridad en el trabajo), ISO/TS16949 (calidad para proveedores de la industria automotriz) e IRAM17550 (gestión de riesgos). Contar con esta herramienta de gestión permite estar hoy a la altura de las circunstancias y tener una participación activa en los mercados internacionales.

Las normas promueven y plantean a las organizaciones certificadas, el compromiso con la mejora continua. Se trata de implementar y sostener un sistema de procedimientos que asegure, con acciones y hechos concretos y verificables, que la empresa aprende en forma sistemática y que es capaz de satisfacer, en forma sostenida en el tiempo, los requerimientos de todos sus clientes internos y externos, con mayor efectividad y eficiencia en cada ciclo económico.

El alcance del SIG se aplica en forma explícita al cumplimiento de las regulaciones ambientales así como de higiene y seguridad en el trabajo.

A lo largo de cuatro décadas y desde su formación como empresa, Aluar ha forjado un atributo reconocido internacionalmente: su confiabilidad. Ello responde al permanente respeto de los acuerdos con clientes y proveedores, permitiéndole acceder a los mercados más exigentes del mundo, en cuanto a la calidad de productos y servicios, así como a las certificaciones de los más elevados estándares de calidad.

Reciclar no basta

El reciclaje del aluminio es citado con frecuencia como un proceso sumamente exitoso, ya que genera un ahorro del 95% de la energía que se necesitara para producir el metal, además de que no pierde propiedades con su reutilización. Mario Fafard, profesor de la Universidad Laval y director de Regal, un centro de investigación multidisciplinaria sobre el aluminio en Canadá, señala que hay retos medioambientales por superar relacionados con la fuerte cantidad de energía que se requiere para producir este metal —alrededor de 13.000 vatios por hora por tonelada métrica—, y con los residuos que deja la transformación de la bauxita, el principal elemento del aluminio.

Fafard comenta las ventajas que la industria canadiense del aluminio tiene en cuanto a energía limpia: “La emisión de carbono en la producción es baja porque se emplea principalmente energía proveniente de hidroeléctricas, mientras que en países como China es muy elevada porque se utiliza carbón”. Señala también que diversas compañías están realizando inversiones en el campo de la investigación y trabajan con centros universitarios con el fin de mejorar los procesos de producción y reducir sus gastos.

Energía eólica para Aluar

En ese marco, y para apuntar a garantizar lingotes producidos con energías `limpias´, la empresa radicada en Puerto Madryn anunció en el mes de mayo que invertirá más de 400 millones de dólares para generar energía eólica por más de 200 megas en el área ubicada entre la ciudad portuaria y Trelew.

El plan incluye alcanzar los estándares propuestos por la `Ley Guinle´ que promueve el reemplazo de generación para las grandes industrias. En este marco, el ingeniero Sylvain Hajjaj puntualizó que se continúa con el plan de inversión energético, el que incluirá en una primera etapa la incorporación de 50 megas, según el equipamiento que se pondría en marcha para diciembre de 2017, continuando a posteriori con el proyecto completo tendiente a incorporar los 200 megas. Entre otras cosas, Aluar debe aún garantizar la prolongación de su contrato con Hidroeléctrica Futaleufú y este año definir el contrato de gas con la proveedora PAE. Temas todos ellos que definen en gran parte el potencial productivo de la industria. Una industria que hoy cumple años y trayectoria, con merecido festejo.

Estrategia “verde” global

Fiona Solomon, directora ejecutiva de The Aluminium Stewardship Initiative (ASI) —una propuesta coordinada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), señaló en la Conferencia de Montreal que el principal objetivo de la industria del aluminio mundial, es impulsar mecanismos para la producción de un aluminio que ofrezca sustentabilidad y reduzca gastos. La ASI coordina estos esfuerzos y en 2017 lanzará una certificación para las empresas que inviertan en estos objetivos.

El problema es que las iniciativas “limpias” en términos energéticos, son aisladas en el panorama internacional del sector del aluminio. Un reciente estudio del grupo Aluwatch señala que cerca del 90% de la energía utilizada en China para producir aluminio proviene del carbón. Otros grandes países productores en esta industria, como India, Rusia, Emiratos Árabes Unidos o Sudáfrica también siguen recurriendo a combustibles más contaminantes como fuentes de energía. Además, una asignatura pendiente continúa siendo el conjunto de problemas generados por la extracción de la bauxita en distintos países.

La reducción de emisiones en la producción ya forma parte de la estrategia comercial de varias empresas, además de Orbite. Rio Tinto Alcan, por ejemplo, uno de los gigantes del sector lanzó recientemente el aluminio Renewal, elaborado principalmente en la provincia de Quebec, con una mínima huella de carbono. Pese a que tiene un precio superior a otros aluminios en el mercado, firmas como Tesla y Apple estásn dispuestas a pagar más por un producto menos contaminante.

En una entrevista con el diario La Presse de Montreal, Gervais Jacques, director comercial de Rio Tinto Alcan, comentó que aunque aún no han puesto a la venta un gran volumen de este nuevo aluminio (menos del 6% de su producción), esperan que su demanda crezca como suele suceder con los productos menos contaminantes, que acaban haciéndose un nicho en el mercado. Un camino que los demás productores ven como alternativa viable para mejorar competitividad internacional.