Buenos Aires (EP) 2 de Jul. – Por primera vez, los fondos de inversión empiezan a consultar sobre las probabilidades de un default de la deuda soberana en el mediano plazo.

Mientras se desesperan por vender títulos locales, miran con desconfianza medidas que implican una expansión.

Se vienen instancias decisivas para el futuro de la economía. La escalada imparable de la cotización del dólar -que el viernes se vendió a $30 en algunos bancos líderes privados, y que sólo bajó algunos centavos luego de la masiva intervención del Banco Central, fuera de agenda- le pone una expectativa especial para la apertura de este lunes.

En el calendario será la primera jornada de operaciones del segundo semestre del año. Un momento que había sido imaginado muy diferente por Mauricio Macri, a quienes sus funcionarios le habían prometido que estaría dominado por la desaceleración inflacionaria y la potencia de la actividad económica.

Nada de eso se dará. Está claro. Y este lunes, los funcionarios y los operadores financieros estarán en la misma sintonía: toda la atención y la adrenalina se concentrará en la apertura del mercado cambiario. Su evolución se convirtió en protagonista principal.

Dos hechos que ocurrieron en las últimas horas dejan expuesto el complejo cuadro de situación por el que atraviesa la economía argentina:

Uno: Miembros del staff del Fondo Monetario entablaron contactos con economistas y también con el triunvirato de la CGT para monitorear de cerca ya no solamente la evolución de la actividad económica sino, lo más llamativo, la situación social y política en la Argentina. Esos llamados incluyeron a economistas “heterodoxos”, algunos incluso alineados con el kirchnerismo.

Los propios protagonistas de esos llamados se manifestaron sorprendidos de que el FMI, del cual ellos son fuertes críticos, los estuviera contactando para pedirles su punto de vista.

Dos: Durante una reunión reservada organizada en Londres entre banqueros e inversionistas con fuerte exposición en títulos de deuda de la Argentina, uno de los fondos más grandes de la City londinense, formuló una inquietud que sobresaltó a los demás invitados: “¿Cuál es la posibilidad de un default argentino dentro de tres años?”.

Es todo un punto de inflexión: nunca antes, durante el mandato de Macri, había aparecido en las charlas con inversores la palabra “default”.

Ambas secuencias resumen un diagnóstico: crisis de confianza.

Funcionarios del Palacio de Hacienda y de la Casa Rosada observan la situación con estupor. Están sorprendidos por la velocidad de la crisis.

Los compradores ahora se desesperan por vender

La misma preocupación que evidencian los financistas extranjeros, que a comienzos de año le compraron nada menos que u$s9.000 millones en bonos de la deuda a Luis Caputo.

Desde entonces todo cambió. El ejecutivo de uno de los fondos ingleses que antes del fin de semana participó del cónclave de inversores lo puso en números: “Compramos Global 2048 a u$100 y ya vale u$s76”.

Lo peor, desde el punto de vista del gobierno argentino, ni siquiera es admitir ese derrape. Lo peor es que los fondos de inversión se siguen desprendiendo de esos papeles. Prefieren asumir ese quebranto. Y el problema que están enfrentando radica en que se ven imposibilitados de hacerlo al ritmo que quisieran.

“No hay mercado para descargar. Nadie quiere bonos argentinos. Por eso mismo los precios se desploman día tras día”, comenta uno de los participantes de la reunión en Londres.

Y el fantasma del default asomó, para sorpresa de todos. No en el corto plazo. Está claro que el Gobierno cuenta con los fondos suficientes para cumplir con los vencimientos más cercanos. Las dudas van más allá.

Y aquí es donde los análisis económico-financieros se hacen más complejos. Y los financistas mezclan esas variables con el escenario político. Las dudas sobre el futuro de Mauricio Macri 2019, que hasta la última reunión de inversores aparecía como reelecto por cuatro años más.

“¿Cuánto vale el dólar sin Macri Presidente?”. La pregunta fue formulada por uno de los ejecutivos de un fondo de inversión, en busca de la opinión de sus colegas. Nadie sabe a ciencia cierta, pero todos concuerdan en que el número es más alto que la cotización actual.

Otro de los asistentes al cónclave, que tuvo contacto directo con i Profesional, y que también pidió mantener su identidad bajo reserva, añadió una visión que por estas horas es compartida por el mundillo financiero:

“Los funcionarios, antes de las elecciones de octubre 2017, recorrieron los centros financieros prometiendo que, si le ganaban a Cristina, el Presidente se fortalecería lo suficiente como para encarar el ajuste necesario para ser económicamente viable. Octubre pasó, Cambiemos le ganó a Cristina pero postergó las correcciones. Y ahora, la verdad, es que le falta gobernabilidad para tomar esas medidas”, explica.

Y agrega que ese cambio de visión sobre el Gobierno fue lo que hizo que, después de haber comprado bonos de deuda en enero, en cuanto el contexto internacional se complicó, se corrieron. “Todos sabemos que las cuentas de la economía argentina no cierran”, sintetiza.

Gentileza Diario El Zonda SJ