San Juan (EPatagonicas) 27 de Julio. – Antofagasta Minerals S.A. (AMSA) decidió tomar la vía del acuerdo para solucionar su disputa con Glencore. La compañía anunció que presentará en los próximos días una propuesta de cierre ambiental para el botadero Cerro Amarillo, ubicado en la frontera entre Argentina y Chile.

El conflicto surgió luego de que la firma de capitales suizos acusara a Minera Los Pelambes -filial de AMSA- de haber depositado desechos de su producción en una zona correspondiente a su proyecto El Pachón, en territorio argentino. Ello dio paso a acciones judiciales a las que, en principio, la empresa chilena respondió cuestionando la idoneidad de los tribunales de ese país.

Este viernes, sin embargo, en un comunicado de prensa, AMSA informó que espera un visto bueno de parte de las autoridades de Argentina para iniciar el mencionado plan de cierre. “Lo más importante para nosotros es cumplir con las mejores prácticas de la minería moderna en el manejo de estos depósitos de rocas, asegurando el control de cualquier potencial riesgo ambiental que pudieran tener en el largo plazo”, dijo Francisco Veloso, presidente del Directorio de Minera Los Pelambres.

“Nosotros siempre actuamos ajustándonos a los permisos que se nos dieron, pero asumimos la necesidad de aportar en la búsqueda de solución al problema de una manera racional y definitiva, en consideración de los intereses involucrados”, explicó el ejecutivo. El jueves la fiscalía de la provincia de San Juan, donde se emplaza la iniciativa de Glencore, anunció que se haría parte del proceso.

Propuesta para el cierre

Veloso explicó que la propuesta para el cierre del depósito considera medidas de contención y control para evitar riesgos de filtraciones con el paso de los años, solución empleada a nivel internacional. Se trata de un procedimiento habitual en depósitos de roca inerte, que prácticamente carece de metales, explican desde la firma chilena, pero que “sólo será totalmente efectivo si Glencore acepta colaborar, ya que parte del botadero está en terrenos bajo su responsabilidad”.

La postura de Glencore ha sido que Pelambres debe remover totalmente las rocas del botadero, lo que a juicio de AMSA generaría efectos negativos. “En ninguna parte del mundo, mover las rocas depositadas en un botadero es una solución recomendada para prevenir posibles daños ambientales. Más allá de no ser viable en este caso, considerar esa alternativa genera riesgos e impacto mucho mayores para el medio ambiente”, advirtió la máxima autoridad de Minera Los Pelambres.

La firma insistió en que, en todo caso, “existen estudios científicos recientes (geológicos, físicos y geoquímicos) que prueban que Cerro Amarillo no ha generado contaminación de ningún tipo”. “Con los análisis realizados, no tenemos ninguna duda que no ha habido daño ambiental. Y su cierre completo permitirá asegurar lo mismo para el futuro”, aseguró Veloso. Además explicó que sería más rápido y generaría menos impactos ejecutar el cierre desde el lado chileno, ya existen caminos, campamentos e instalaciones disponibles. “Hacerlo desde Argentina, generaría serios problemas de factibilidad”, señaló. Los problemas irían desde el tiempo necesario para la solución, hasta consideraciones de operatividad y seguridad”.

Desde Pelambres señalaron además que este plan de cierre fue planteado hace siete años, cuando comenzó la construcción de Cerro Amarillo.