Buenos Aires (EP) 16 de Ene. – En el más bajo de los perfiles, Axion invirtió u$s 1.500 millones en la ampliación de su refinería de Campana. Prácticamente, construyó una nueva sobre la anterior. Y lo hizo sin interrumpir su producción. Crónica de la megaobra de infrastructura industrial más imponente de la última década.

A cinco años de diseñar su bautizado «Proyecto Expansión», Axion Energy está a punto de poner en marcha la ampliación de su planta refinadora de Campana. Un antes y después para la historia de su controlante, Pan American Energy Group. «Es una linda historia. Hicimos una refinería nueva encima de la anterior», celebró el chairman del grupo, Alejandro Bulgheroni, en la pasada AOG, en relación con el megaproyecto, que demandó u$s 1.500 millones de inversión. En términos generales, un «megaproyecto» es todo aquel que supere los 10 millones de horas/hombre. La ampliación de la ex Esso insumió 13 millones. Con la complejidad adicional de no haber paralizado su actividad, lo que marcó el bajísimo perfil en el que se llevó adelante la obra, a punto tal que, en su momento pico, hubo más de 4.000 operarios trabajando.

Finalmente, salió a la luz el tesoro oculto de los Bulgheroni. El secreto de la familia requirió 14.000 toneladas de estructura metálica, en las que se realizaron 500.000 pulgadas de soldadura. Se instalaron 110.000 metros lineales de tuberías, se movieron 140.000 metros cúbicos de tierra y se colocaron otros 35.000 de hormigón. Cuando funcione a plena capacidad, estará en condiciones de incrementar un 60% su producción de combustibles y mejorará la calidad de sus naftas y gasoil, ya que habrán reducido el contenido de azufre a los estándares europeos. «Seremos los únicos en hacer 2,2 millones de metros cúbicos por año de low-sulfure diesel, que hoy se importa», destacan en la compañía.

Es la obra de infraestructura industrial más importante de la provincia de Buenos Aires en la última década. Para encontrar una iniciativa de tan alta complejidad técnica en el parque de renación argentino, hay que remontarse hasta mediados del siglo XX, cuando se construyeron las grandes destilerías del país.

El Proyecto Expansión comenzó en 2015. En ese momento, Axion contrató las empresas de ingeniería que proveen las licencias para la construcción de plantas. Con esas firmas, llevó a cabo los contratos de diseño conceptual y de licencias, ya que todos estos procesos de producción son patentados. Al año siguiente, la compañía inició la búsqueda de lo que, en el mercado de la construcción, se conoce como EPCM. Es la sigla en inglés de Engineering procurement construction management. Es decir, un contratista que diseñe, procure y gestione el proceso de ampliación. En ese paso, emergió la primera dificultad: ninguno de los potenciales contratistas presentaba proyectos cuya estimación de costos y metodología de trabajo cumpliera con los requisitos que exigía la empresa.

Por eso, a fines de 2016, Axion decidió crear su propia firma de proyectos de ingeniería y construcción. Fue la que gestionó, en su totalidad, el Proyecto Expansión. Mientras las empresas sondeadas presupuestaron una inversión superior a los u$s 2.000 millones, el proyecto de la sociedad in house lo cotizó en u$s 1.500 millones. Una vez concluida, la obra habrá costado un 8% menos que el presupuesto original.

Cuando el Proyecto Expansión se puso en marcha, Adrián Suárez era el CEO. Fue quien decidió crear la gestora in house, ya que el ejecutivo tenía más de 30 años de experiencia en diseño y construcción de plantas. Luego de evaluar las presentaciones de los potenciales proveedores, concluyó que nadie mejor que los propios managers de Axion podía comandar la obra. El siguiente paso fue desarrollar lo que, en la industria, se denomina Front end engineering design (FEED). Esto es, la integración de todas las ingenierías básicas, con el objetivo de lograr un ensamblado ecaz entre todas. Este proceso llevó siete meses y estuvo a cargo de Fluor Corporation, una empresa estadounidense con sede en Houston, especializada en ingeniería y diseño de refinerías y oleoductos. A su vez, la nueva sociedad de Axion contrató a 250 personas, reclutadas en otras constructoras.

La obra civil comenzó en 2017. Las contratistas resultaron Caputo y la rosarina Rinaldi Construcciones. En paralelo, Axion también encaró ese año la modularización de las nuevas unidades de producción, la hidrotratadora de nafta de coker y de diesel de alta presión, y la planta de tratamiento de gases combustibles de refinería y recupero de azufre.

Todas estas obras se construyeron en partes, en el exterior. Luego, las piezas se trasladaron por barco hasta el puerto de Campana, desde donde se llevaron a la planta para su montaje. La mayor parte del trabajo se hizo en la China y en la India. Durante todo ese proceso de elaboración, personal de Axion visitaba, de manera permanente, las fábricas en origen  para verificar las pruebas de calidad y de performance. En el punto más crítico, la empresa llegó a tener 10 oficinas y talleres montados en distintos países, con equipos de ingeniería en cada uno, que trabajaban de manera coordinada para monitorear la línea de producción de los equipos.

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