Santa Cruz (EP) 12 de Abril. -El dueño de una embotelladora en Caleta Olivia dice que no puede entrar a su empresa por un piquete. “Estoy pensando en cerrar”, asegura.

Luego del affaire Omar Viviani y su apriete a los taxistas para “dar vuelta los coches” de aquellos compañeros que salgan a trabajar el día del paro, Nelson Lludgar, un empresario Pyme de Caleta Olivia, denuncia que está viviendo en carne propia una situación similar con el gremio de Camioneros. Asegura que desde el 27 de marzo no puede acceder a su planta embotelladora Leben SRL porque un piquete de “muchachos” de ese gremio se lo impiden. “Ya no puedo sostener esta situación y estoy pensando en cerrar”, confió a este diario cuando decidió denunciar su situación.

De acuerdo a la denuncia policial y al relato que el dueño de la empresa le hizo a Clarín, “todo comenzó el 28 de marzo, cuando gente del gremio entró en la planta para informarles a las siete personas que trabajan que los días 29, 30 y 31 de marzo deberían viajar 700 kilómetros hasta Río Gallegos para votar la Junta Electoral que llamará a elecciones del gremio”. (Paréntesis: el gremio de Santa Cruz está intervenido desde el 2003 por la Federación de Camioneros).

Sigue su relato: “Luego me informaron de tal decisión y yo no estuve de acuerdo; sin embargo, al día siguiente no vino nadie a trabajar porque una patota sindical se instaló en la puerta y no los dejó entrar”. Todo terminó cuando Lludgar les envió una carta documento intimándolos a retornar a su trabajo bajo apercibimiento de ser despedidos por “abandono de trabajo”. Pese a la presión, ninguno se presentó.

Lludgar denuncia que ya no puede no sólo reabrir su fábrica, sino que no puede circular tranquilo por la ciudad: “Me siguen autos, me intimidan y hago responsable de lo que me pueda pasar a Ángel Medina, que es un referente del gremio”.

Al caso de Lludgar, se le suma otra denuncia por irregularidades y aprietes que involucran a la Federación de Camioneros que manejan también Hugo y Pablo Moyano. Quien la hace es Carlos Gómez, secretario general del sindicato de Camioneros, Choferes y Obreros y Empleados del Transporte Automotor de Carga, Logística y Servicios de Santa Cruz. Este gremio es independiente al moyanismo y el Ministerio de Trabajo le dio el aval en el registro de Asociaciones Sindicales en 2014.

“La regional de Santa Cruz, que está dividida en norte y sur por la extensión de la provincia, está intervenida por la Federación desde el 2003, bajo el mandato del sindicato en Chubut cuyo secretario general es Jorge Taboada”, cuenta Gómez, quien tuvo un cargo en la intervención entre 2004 y 2008 aunque luego fue desplazado cuando empezó a pedir que se regularizara el gremio.

Siempre de acuerdo a su denuncia, esta proclama fue resistida por el moyanismo porque “no quería normalizar Santa Cruz”. Gómez denuncia que en 2014 fue “despedido luego de 22 años de trabajo” de la empresa Cruz del Sur por el “apriete que la Federación le hizo a la empresa”.

Así fue que en 2014 consiguió el aval ministerial para fundar un nuevo sindicato pero de nada le valió “porque la Federación desconoce al gremio y aprieta a los empresarios para que no hagan los aportes a la cuenta del sindicato, sino que siguen aportando a la intervención”. No obstante, aclara que “este sindicato nunca tuvo la intención de no estar en la Federación pero nunca nos aceptaron”. Según sus cálculos los aportes al sindicato rondarían los 20 millones de pesos al mes.

Clarín llamó a la Federación de Camioneros para que hicieran su descargo pero no obtuvo respuesta. Lo mismo ocurrió con el Ministerio de Trabajo.

Fuente Clarín