Neuquén (EP) 30 de Agosto. – Para no ceder mercado, la compañía considera que el Gobierno debe facilitar envíos de gas a Chile y Brasil en el mediano plazo. Cuando se empiecen a generar reservorios, esos negocios harán posiciones futuras y trabajarán para estabilizar los precios a lo largo del año.

El abanico de oportunidades que genera Vaca Muerta en toda la cadena de valor petrolera y sus derivados ya crea expectativas a futuro. En el caso de Dow, el grupo de empresas químicas, petroquímicas e insumos agrícolas más grande de la Argentina, la meta parece ser anticipar ese boom de producción que generaría la formación en los próximos años para, cuando suceda, estar correctamente regularizado y no depender de mercados externos. “El Gobierno tiene que ir desandando ciertos caminos instalados en los últimos 10 años. Regulaciones como la resolución 1410/2010 del Enargas (que fija el procedimiento para la oferta y demanda del gas) serán desactivadas cuando el mercado sea capaz de absorber estas variaciones”, asegura Alberto Laverán, director de Negocios de la compañía, en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía. La iniciativa surge de una temática clara: a medida que aumente la oferta por la creciente producción de gas de Vaca Muerta, existirá la necesidad de instalar mega reservorios que sustenten un mercado de futuro para el fluido. Es por eso que, a entender de Laverán, temas sugerentes como la posibilidad de exportar a Chile deben ser tratados en lo inmediato. “Hay que abrir lo antes posible ese mercado”, enfatiza el directivo. En ese sentido, en el país las negociaciones de cada contrato se efectúan en el momento, lo que no permite la financiación estable de ningún tipo. “Cuando se empiecen a generar reservorios, ese mercado va a poder empezar a hacer posiciones futuras y trabajar para estabilizar precios a lo largo del año”. Es que, según sus palabras, irónicamente el país tiene un problema de demanda, no de oferta. De ahí surge la necesidad de entender que los próximos 10 años no se tratarán sobre la salida de la crisis, sino de aplicar iniciativas para expandir la industria. “Debemos dejar de pensar a seis meses y tener una conversación sobre cómo exportar gas, urea o metanol a Brasil”, expresa el directivo. “No vamos a llegar a San Pablo hasta el día en que lo ofrezcamos; y hoy no lo piden porque no lo tenemos, pero físicamente es posible”, completa.

Sin embargo, la temática presenta una variable fundamental para su aplicación: sin una suficiente demanda, no se generará una masa crítica para que los costos de producción bajen. “El almacenamiento es uno de los bloques a precisar en el mediano plazo, ya que en la temporada de verano habrá excedentes de gas, lo que va a derivar en una tensión en el sistema”, afirma Laverán. Con ese objetivo en marcha, se plantearán nuevos escenarios de expansión industrial que traerán una mayor independencia económica con precios estables. “Necesitamos estructuras de estabilidad de precios que nos permitan calzar proyectos con los productores, a través de contratos futuros. Bahía Blanca y Neuquén serán lugares claves donde se va a concentrar la oferta”, proyecta el directivo.

Fuente Revista Petroquimica