Buenos Aires (EP) 28 de Abr. – La depreciación del Brent no impactó en los combustibles y es poco probable que bajen. El gobierno nacional analiza extender el congelamiento hasta fin de año.

La sostenida caída en el precio internacional del petróleo que se dio esta semana trajo malestar en los usuarios que se preguntaron por qué no bajaron las naftas. Lo cierto es que el desplome no tuvo impacto en los surtidores y es poco probable que lo tenga en un futuro cercano.

Para analizar más en profundidad la situación de los combustibles vale recordar cuándo y en qué contexto se dieron las últimas rebajas en de precios en el país. Primero en diciembre 2018 y luego en enero de 2019, fueron las dos últimas veces que bajaron las naftas, lideradas por YPF que controla más del 60 por ciento del mercado.

Los porcentajes, en general, no superaron el 2 por ciento y las rebajas se dieron principalmente por la conjugación de tres elementos: la caída en el precio del barril de referencia para Argentina, Brent, una mayor estabilidad cambiaria y una lenta actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL).

De estos tres factores, ahora solo ocurrió uno, que es la caída de la cotización del Brent que opera en el orden de los 19 dólares por barril (60 dólares en diciembre). La macroeconomía está en estado crítico y en marzo, el ministerio de Desarrollo Productivo, ordenó un aumento del ICL que hubiese impactado cerca de un 5 por ciento por litro de combustibles, algo así como 2 pesos para la súper y 3 para la premium, pero no fue trasladado a los surtidores.

En línea con la situación del ICL, los impuestos que son parte de la fórmula por la que se tasa un litro de nafta en el país, no permite un traslado inmediato. En otras palabras, la carga impositiva del litro de nafta, que representa gran parte de la fórmula, no permite que el precio local de los combustibles se mueva en línea con el barril internacional.

El presente que atraviesan los precios internacionales del petróleo, tanto el WTI que llegó a valores negativos y el Brent que pierde valor todas las semanas, es principalmente coyuntural ante la caída en la demanda del hidrocarburo a nivel mundial.

Aún no se sabe cuándo, pero es un hecho que cuando se reactiven las economías el precio del barril recuperará algo de lo perdido en este 2020. No sería raro entonces que las petroleras comiencen a presionar para que aumente el precio interno y, por ende, el de las naftas. Un sector que hoy atraviesa una crisis profunda y que tiene a las estaciones de servicio trabajando a un 20 por ciento de su capacidad.

En este marco, el gobierno nacional incluyó en un borrador, que les llegó a las petroleras, la intención de mantener el precio actual de los combustibles congelado hasta fin de año. Desde diciembre del año pasado hasta la fecha, el precio de las naftas se mantuvo congelado salvo por un pequeño, y no anunciado oficialmente, aumento en marzo.

Según las consultas que hizo este medio, las petroleras en su mayoría se opusieron fuertemente a esta media. Todavía no hay nada resuelto y habrá que esperar para ver qué pasará con el barril criollo y con el precio de los combustibles.