Buenos Aires (EP) 22 de Agosto. – Especialistas afirman que la reforma laboral brasileña ha impulsado al gobierno de Macri y a sectores empresarios a proponer una similar para reducir derechos de trabajadores. El argumento es que de ese modo la economía no perderá competitividad. A la par, hoy la CGT descomprimirá su interna ante la inacción frente a las medidas nacionales, con una movilización a la Plaza de Mayo, de la que podría salir la fecha del segundo paro nacional contra la gestión de Mauricio Macri. Este sería un atajo para evitar una fractura, en tiempos en los que el Gobierno teje en secreto una reforma laboral con otros actores sindicales que están hoy alejados de la central obrera. Por un lado postergó el debate legislativo de una eventual reforma laboral a la espera de una configuración más favorable del Congreso y al nuevo mapa opositor que se dibujaría tras las elecciones de octubre. Por otro, lejos de observar con pasividad el posible reordenamiento, activó por diferentes vías un plan para reducir los costos laborales y la conflictividad, y así atraer inversiones externas. Selló ya acuerdos sectoriales con los gremios petroleros, portuarios y de las industrias automotrices, textiles y láctea. La intención oficial es expandir este tipo de tratos para escenificar cierto consenso antes de avanzar en cualquier cambio quirúrgico de la legislación laboral

Iguales pero diferentes

Los cambios en el escenario laboral de Brasil traen consigo fuertes presiones de los sectores exportadores en busca de competitividad. El costo laboral en Brasil se reducirá a fuerza de despidos y suspensiones, y se consolidará en tercerizaciones masivas en las industrias. Esto estará acompañado de un probable boom importador en un contexto de reducción de las convenciones colectivas, empujando a los trabajadores a aceptar condiciones precarias en lo referido a la jornada laboral. Esto es un poco lo que se copiaría en versión criolla afirman los analistas Santiago Fraschina y Ramiro Bogado *

Tendencia para tener en cuenta

Resulta entonces importante enfocar, más allá del clima político del país vecino, dichos cambios como una tendencia regional. Los números del disciplinamiento a nivel local ya se sienten. En primer lugar, se observa un retroceso del empleo privado registrado, con más de 16.000 puestos menos entre mayo del corriente año y fines de 2015, con pico de deterioro en agosto 2016. En el desglose por sectores, se registran casi 58.000 empleos perdidos en la industria, además de 11.177 en el sector de la construcción y más de 26.600 en el transporte y otros servicios. Los resultados en los sectores intensivos en mano de obra difieren con una primitiva creación de menos de 3800 empleos en el sector primario orientado a la exportación. Es un esquema laboral donde por cada puesto de trabajo nuevo en el sector agrario, se destruyen 3 en la construcción, 7 en servicios y 15 en la industria manufacturera. Esto significa una reprimarización del empleo privado registrado.

Otra de las prácticas que ha ido creciendo es la precarización de los contratos en relación de dependencia, pasando del régimen del monotributo, prácticas que son relaciones laborales encubiertas, que les permiten “ahorrarse” a las empresas las cargas sociales, las indemnizaciones, aguinaldos y vacaciones pagas. Según se desprende de las estadísticas del Ministerio de Trabajo, entre diciembre de 2015 y mayo de 2017, hubo un crecimiento de los inscriptos en el monotributo del 5,9 por ciento (corresponde a 106 mil nuevos ingresos), mientras que el sector privado en general mostró una caída del 0,7 por ciento (45 mil puestos destruidos). Se puede establecer entonces la siguiente relación: por cada dos nuevos inscriptos en el monotributo, existe un empleo registrado en el sector privado que se pierde. Esto lleva a inferir que uno de esos dos nuevos monotributistas es consecuencia de la precarización laboral. (…)

Teniendo en cuenta que de 106 mil nuevos monotributistas, 45 mil se deben a una flexibilización laboral por una precarización en la contratación, 16 mil por ingreso al sistema por el beneficio de la AUH y 38 mil por altas debido al blanqueo de capitales, solo 6600 monotributistas se deben a una creación de empleo, es decir que 6 de cada 100 nuevos ingresos al régimen simplificado se debe por una creación de puesto laboral.

La válvula es la gente

El fraude de la competitividad empieza cuando se escuda detrás la flexibilización de derechos laborales. Es responsabilidad de los gobiernos ser creativos a la hora de planificar la política económica, y especialmente en materia de comercio exterior. La competitividad es posible vía inversión estatal en empresas industriales, que produzcan bajo la premisa de la sustitución de importaciones y la industrialización de las exportaciones.

Cuando se habla de mejorar la competitividad a costa de derechos adquiridos es caer en la falsa antinomia que pregona la ortodoxia, para enmascarar intereses ocultos: el disciplinamiento y consiguiente debilitamiento de las clases populares, que han supuesto un obstáculo para el neoliberalismo, que tiende a concentrar riqueza y poder a costa de la pobreza de millones.

Cruje la cúpula sindical

Surcada por las internas y sin consenso para ejecutar una estrategia común para guiar su vínculo con el Gobierno, los analistas afirman que la CGT se encamina hacia una ruptura inevitable. Sucedería apenas después de la movilización de protesta que tendrá lugar mañana. El detonante de la nueva división son las diferencias para seguir la hoja de ruta de reclamos que se acordó el 28 de junio pasado durante un plenario sindical en el que el triunvirato de mando de la central fue otra vez blanco de abucheos y silbidos por dilatar un plan de lucha. Chocan así dos posturas: la más dura, que pretende activar un paro nacional en septiembre, y otra más moderada, que apuesta a conservar el diálogo y la negociación con la Casa Rosada hasta después de las elecciones generales de octubre.

La fractura se concretaría justo cuando el comando colegiado que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña había aceptado negociar para fin de año un liderazgo único en la CGT y cuando algunos sectores disidentes se habían acercado para avanzar hacia una reunificación casi plena. Este debate quedó ahora postergado por una interna que hierve. En el nuevo mapa, quedaría de un lado el ala más moderada de la CGT, cuyos integrantes son “los Gordos” (grandes gremios de servicios) y “los independientes” (Uocra y los estatales de UPCN y Obras Sanitarias). La voz cantante de este sector la lleva Héctor Daer (Sanidad), que manifestó en reuniones reservadas su desacuerdo con la movilización de este 22 y con llamar a un paro general. Del otro lado quedaría un bastión aparentemente más combativo, dispuesto a resistir cualquier intento oficial de una reforma laboral. En este grupo, que domina la variedad de sectores, se encuentran los gremios que responden a Hugo Moyano y a Luis Barrionuevo, pero también el puñado de organizaciones que integran la Corriente Federal, que encabeza el bancario Sergio Palazzo. En el medio, ni en un lado ni en el otro, hay otro grupo influyente que aún no definió su postura, pero que podría inclinar la balanza e irse con “los Gordos”. Se trata de los 40 gremios que integran el Movimiento de Acción Sindical Argentina (MASA), que lidera el taxista Omar Viviani.

Fuentes: * Economistas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) e integrantes del colectivo EPPA.