Buenos Aires (EPatagonicas) 02 de Mayo. – En plena polémica por despidos, gremios e industrias embisten contra Macri por oleada de importaciones

Alimentos, autopartes, vehículos, ropa, electrónica y artículos del hogar lideran las subas. Los sindicatos están comenzando a reclamar por lo que consideran un paulatino proceso de sustitución de producción nacional por bienes del exterior. Se abre una “grieta” entre “protegidos” y “postergados”.

La avanzada gremial en contra del Gobierno de Macri, por su abierta oposición al proyecto de ley que propone un “cepo” a los despidos, alcanzó su punto más álgido el viernes pasado, cuando las centrales sindicales se unieron en un acto masivo.

El pedido unánime de los referentes se vinculó con la necesidad de declarar la “emergencia ocupacional”. Y si bien la inflación fue uno de los ejes de los reclamos, otro factor se acaba de colar en la agenda gremial: el crecimiento de las importaciones y el impacto en la industria nacional.

La queja de las entidades sindicales es que, en un contexto de fuerte caída de la demanda de bienes de consumo masivo –con tasas negativas de entre el 10% y el 25% para el primer trimestre- la competencia del exterior está profundizando aún más la destrucción de puestos de trabajo.

Las estadísticas marcan que ya se perdieron casi 60.000 empleos en el sector privado, mientras que la UIA advierte que hay otros 200.000 en riesgo si el Gobierno no toma medidas urgentes.

Es en este contexto en el que los sindicatos y diversas cámaras industriales están volviendo a levantar una bandera “anti-importación”, algo que no sucedía desde  la crisis de 2008, cuando súbitamente surgió la amenaza de una avalancha de productos asiáticos a precios de saldo.

Luego, la escasez de dólares y la irrupción del cepo obligaron a la administración de Cristina Kirchner a cerrar el “grifo”. Así, con una competencia del exterior casi anulada, los sectores sensibles pudieron “surfear” sin mayores dificultades los problemas de competitividad por el atraso cambiario.

Ahora, las entidades gremiales están adoptando una postura mucho más dura y combativa contra lo que algunos señalan como un potencial regreso a las políticas liberales de los años´90.

Primero, generó expectativa el desarme del entramado de restricciones a las importaciones con el fin de las DJAI y la eliminación de la “cuotificación” en la entrega de dólares por parte del BCRA.

Luego, la amenaza para las centrales obreras quedó plasmada en la fuerte avanzada del macrismo en pos de normalizar las relaciones de la Argentina con el mundo, tanto desde el punto de vista comercial como financiero.

La insistencia oficial por la firma de acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos y la Unión Europea, que es presentada por el macrismo como una oportunidad para expandir las exportaciones de agroalimentos, es vista por los gremios como una futura sangría de puestos de trabajo.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fue de las primeras organizaciones en advertir el descontento hacia la política industrial que viene aplicando el Ejecutivo.

Su líder, Antonio Caló, afirmó de manera tajante que “la apertura de las compras al mundo nos está dejando sin trabajo“. La entidad gremial está metida de lleno en la pelea entre el gigante Techint y el Gobierno de Córdoba.

La empresa conducida por Paolo Rocca viene de advertir que deberán cerrar su planta de tubos sin costura Tenaris Siderca si finalmente el Gobierno nacional da luz verde a la entrada de insumos de origen chino, luego de haber perdido la licitación para la construcción de un gasoducto en esa provincia.

“Si Techint no puede frenar algo así, ¿qué queda entonces para el resto de la industria nacional?”, disparó Abel Furlán, vocero de la UOM.

Además, el propio Caló aseguró que las Pymes son las más desprotegidas al afirmar que hay sectores sensibles, como el de línea blanca, que están por quedar desplazados del mercado.

Para ello, puso como ejemplo el ingreso de 40.000 heladeras del exterior sólo en el primer trimestre del año.

La fuerte avanzada gremial que está señalando a las importaciones como “enemigas públicas” de la industria también es protagonizada por el Sindicado de Mecánicos (Smata) que, en su congreso nacional, aprobó la controvertida decisión de boicotear la producción en las terminales si ingresa una pieza importada en sustitución de otra de origen nacional.

Desde la entidad que conduce Ricardo Pignanelli también advirtieron por una avalancha de importaciones de autos desde el país vecino.

“Se aplican promociones de hasta un 40% en la venta de unidades brasileñas, mientras que el precio de las nacionales aumenta. Por eso hoy el negocio es la importación y no la producción. Y esto puede dejar sin sustento a miles de personas“, dijo.

Al analizar las estadísticas oficiales, se confirma que las importaciones de vehículos lideran las subas: en el primer trimestre alcanzaron los u$s930 millones, marcando un salto del 44%con respecto a igual lapso de 2015.

También viene creciendo el ingreso de bienes de consumo: acumulan un alza del 6% en el primer trimestre, pero vienen de acelerarse en marzo, con un incremento del 11%.

Al indagar hacia el interior de esta categoría se observa que los alimentos elaborados son los más dinámicos: se dispararon casi 30% en marzo y muestran una expansión del 20% en el primer trimestre.

En tanto, los bienes de consumo durables crecieron 21% en marzo, mientras que los semidurables lo hicieron al 18%, redondeando subas del 2% y 11% en los primeros tres meses del año, respectivamente.

La contracara de estos números está dada por los bienes de capital y los insumos para la industria, que acumulan caídas de hasta el 12%, una performance explicada por el flojo ritmo del nivel de actividad e inversiones que todavía no se activaron.