Buenos Aires (EP) 31 de Ene. – La familia Pescarmona no tendrá poder de decisión sobre la operación. Los fundadores hoy tienen el 35% de las acciones.

A finales del año pasado, Impsa, la metalúrgica creada en Mendoza por la familia Pescarmona, logró reperfilar su deuda.

Terminado ese proceso de reestructuración, ahora la empresa fundada en 1907 sale al mercado a buscar comprador.

Actualmente el 65% de las acciones de la compañía está en manos de un fideicomiso conformado por inversores institucionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo, Export Development Canada y bonistas extranjeros, entre otros, además del Banco de la Nación y el BICE. El 35% restante está en poder de la familia fundadora. De todas formas, los Pescarmona no tienen ningún poder para «intervenir u opinar» frente a una oferta que los accionistas mayoritarios consideren conveniente. Esta cláusula es conocida como «drag along».

Para pilotear el proceso de venta, Impsa contrató al asesor financiero Columbus Zuma. Este procedimiento es parte del Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) de abril de 2018 y en esta instancia se convocó a empresas nacionales e internacionales que pudieran estar interesadas.

Consultados por BAE Negocios, en la compañía dicen que este será un proceso largo que ya estaba previsto y que no hay ninguna definición inminente, a la vez que aseguraron no saber sobre un posible interés del Gobierno de quedarse con el control de la compañía.

Panorama

Los potenciales nuevos dueños se encontrará con una empresa que emplea a 750 personas y que tiene un pasivo de unos US$440 millones, un rojo que cuando la compañía entró en default, en 2014, alcanzaba los US$1.000 millones.

Como parte de esa reestructuración, la empresa logró una extensión del plazo de gracia hasta el 30 de diciembre de 2020. Se trata de la suscripción de una carta de intención con sus principales acreedores, nucleados en el Comité de Acreedores

Fuente BAE Negocios