Buenos Aires (EP) 5 de Abr. – Un reciente informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES), dependiente de la Cámara Industrial de Puerto Madryn (CIMA), da cuenta de las consecuencias, tanto internas como externas, que acarrea la inflación en Argentina, un “fantasma” del cual los últimos gobiernos no se han podido desligar.

Calificada como “un mal al que estamos acostumbrados”, el titular del Centro, licenciado Miguel Cereminati, advirtió que “el fantasma de la inflación parece estar persiguiendo al país desde hace décadas, al punto tal que los argentinos se han ‘acostumbrado’ a vivir con una inflación elevada, adaptando sus gastos, sus metodologías de trabajo y sus inversiones en base a esta realidad”, remarcando que “el problema empeora cuando la sociedad acepta un problema y lo incorpora a su cotidianidad como algo que sucede porque es así”.

Comportamiento de precios

En este sentido, en el mundo existen muchos países, con mayor o menor crecimiento económico, que atraviesan o atravesaron crisis financieras y que, “sin embargo, no sufren variaciones de precios tan marcadas como sucede en Argentina; desde el Centro de Estudios Económicos y Sociales de CIMA se propone la comparación de los últimos 3 años de registro inflacionario de doce países distintos, con realidades económico/productivas diferentes”, plantearon.

El documento analizó los casos de países limítrofes como Brasil, Chile o Uruguay, así como también diversos países de diferentes continentes, como Italia, Sudáfrica o China. “Incluso, se tomaron países europeos con recientes crisis económicas como Portugal y Grecia; una vez definida la lista, se analizó cuál fue el valor inflacionario anual de cada uno de ellos para entender si una inflación elevada es algo común en diferentes partes del mundo”, describieron a través del informe.

Primeros en el ranking

En este contexto, el relevamiento arrojó que “ninguno de los países estudiados convive con una inflación de más de un dígito” y que “sólo Brasil en el año 2015 tuvo un valor de 10,67 por ciento, consecuencia probable de una crisis política, económica y financiera, pero que en el período de dos años ya disminuyo al 2,95 por ciento”.

Entre 2015 y 2017, sin contabilizar a Venezuela, un “caso aparte” en materia económica y política, nuestro país ocupó el podio entre los 12 países relevados, pasando de tener una inflación de 27,74 por ciento en 2015, a una de 39,79 por ciento en 2016 y 24,80 por ciento para el año que culminó; por debajo se ubican Brasil, Chile y Uruguay, y le siguen Bolivia, Estados Unidos, Italia, México, Sudáfrica, China, Grecia y Portugal.

La crisis no significa inflación

A su vez, el informe planteó que “incluso, economías que tuvieron recientes crisis económicas, mantienen hace tres años valores inflacionarios bajos”, citando el caso de Portugal, “que sufrió una crisis económico financiera que inició en 2011, cuando tuvo que solicitar un rescate a la Unión Europea y el FMI de 78 mil millones de euros, y duró hasta 2017, mantuvo en los últimos años valores inflacionarios considerablemente bajos; 0,40 por ciento en 2015, 0,87 por ciento en 2016 y 1,46 por ciento en 2017”.

En cuanto a Grecia, dicho país “sufrió una crisis aún mayor, en la cual incluso se vio obligada a restringir la extracción de dinero de los bancos a los habitantes, similar al ‘corralito’ argentino y solicitó rescates financieros a la Unión Europea en 2010, 2012 y 2015; así y todo, los valores de variación de precios en los últimos años no alcanzan siquiera un número superior al 1 por ciento”, describió el relevamiento.

Inflación por Demanda

En otro orden, desde la entidad económica nucleada en la Cámara Industrial explicaron que “una de las principales explicaciones de la teoría económica a la generación de inflación es el incremento de la demanda”; agregando que “al haber mayor demanda de productos, la oferta no puede ajustarse rápidamente por cantidades, lo cual genera ajuste por precio; si así fuera para todos los casos, lo países que tienen crecimiento constante en su PBI deberían sufrir inflación también, sin embargo, no necesariamente ocurre esto”.

En el caso de China, por ejemplo, en los últimos 3 años, “el país logró incrementar en valores superiores al 6 por ciento su PBI anual; sin embargo su régimen inflacionario se mantiene bajo”, señalaron.

El país citado tuvo una inflación variable aunque baja durante los últimos tres años: en 2015, 2016 y 2017 la Evolución Anual del PBI fue de 6,90%, 6,70% y 6,80%, mientras que para la misma franja temporaria, la inflación se marcó en 1,61%, 2,08% y 1,87%, respectivamente.

Países Limítrofes

A su vez, desde el CEES indicaron que “la hipótesis de una elevada inflación causada por la realidad regional tampoco puede ser abordada, ya que los países con los que Argentina limita no sufren este mal económico; de la región, Brasil fue el único que en los últimos 3 años llegó a un valor inflacionario de dos dígitos (10,67% en 2015) y rápidamente logró bajarlo hasta 2,95% en 2017; otros países como Bolivia tuvieron un promedio de 3,22% de inflación en los últimos 3 años”; sin embargo, Argentina, que ya tiene varios años de elevada inflación, pasó de 27,74% en 2015 a 39,79% al año siguiente (traccionado principalmente por aumentos en las tarifas) y cerró el 2017 con 24,8% cuando la meta del gobierno había estado varios puntos por debajo de ese valor”. Dado que los datos del INDEC se encuentran en emergencia estadística en los períodos comprendidos entre 2005 y 2015, “es difícil determinar cuál fue la inflación argentina en ese período y si bien los datos privados difieren, todos hablan de valores mínimamente cercanos al 20%. Esto nos deja un panorama en el que Argentina viene sufriendo hace varios años un elevado valor de inflación, lo cual no es “común” en la mayoría de los países del mundo”, remarcaron.

El “Caso Argentino” y el diagnóstico

“Argentina viene sufriendo una elevada inflación anual desde hace 70 años. Desde años 50 que la inflación está, en promedio, por encima del 25/30 por ciento anual”, resaltó el informe, añadiendo que “incluso la década del 80, marcó un hito en la historia económica con las dos hiperinflaciones y el eventual ‘Plan Austral’ que sacó varios ‘ceros’ a los billetes, pero que no pudo frenar la inflación (en 1986, primer año de vigencia del plan, fue de un 90 por ciento); las razones por las que se mantienen años y décadas de inflación elevada pueden ser muchas, incluso más de una”.

Entre las causas destacadas, el relevamiento citó el “Aumento del Gasto Público”; “Menor Inversión que la Requerida”; “Emisión Monetaria”; “Incredulidad Estadística”; “Matriz Productiva” e “Inflación como Modo de Ahorro”, fundamentando en este último caso que “al haber elevada inflación, es conveniente gastar lugar de ahorrar, sobre todo si no es accesible el ahorro en otra moneda; esto pareciera generar incremento en el consumo, pero es en realidad una forma ‘ahorro’ que nutre el incremento de precios” y sumando a ello que “si bien no hay una razón primordial para el caso argentino, es probable que una mezcla de estas razones económicas, sumadas a contextos políticos cambiantes, haga que no se pueda bajar el valor inflacionario desde hace tantas décadas”.

Gentileza CIMA – CEES – El Diario de Madryn