Neuquén (EP) 14 de mayo. – Regina Mayor analiza la creciente volatilidad que enfrenta el mercado internacional del petróleo y remarca que Vaca Muerta deberá seguir bajando sus costos para ser competitiva desde una perspectiva global.

Regina Mayor es la máxima responsable de temas energéticos de KPMG Internacional y al mismo tiempo líder de Energía y Recursos Naturales de KPMG en los EE.UU. Es una reconocida líder de opinión sobre las tendencias disruptivas que enfrentan los diversos segmentos de la cadena de valor del sector, desde el impacto de los millennials y los baby boomers en el consumo de combustibles hasta las demandas rápidamente cambiantes en el segmento de generación de energía ¿Cómo ve la evolución del mercado global de Petróleo y Gas durante este año?

—2018 fue un año volátil para el mercado de Oil & Gas. Sin embargo, la conanza de la industria sigue siendo fuerte y espero que esto continúe en 2019, aun con las preocupaciones de un crecimiento económico más débil. Los tres factores que probablemente tendrán el mayor impacto en 2019 en el mercado de Oil & Gas son: a) la tecnología. El uso de análisis predictivos y dispositivos conectados que impulsan la eciencia operativa, la seguridad y el análisis de clientes determinarán cómo las compañías de Oil & Gas hacen negocios; b) el surgimiento de EE.UU. como productor líder mundial de Oil & Gas y, actualmente, exportador en crecimiento coloca a la energía en el centro de las negociaciones de EE.UU., como una palanca, pero también como una fuente potencial de fricciones. Recientemente, la Agencia Internacional de la Energía predijo que EE.UU. superará a Rusia como exportador de petróleo en tres años y desafiará a Arabia Saudita por el primer puesto dentro de cinco años, ya que la producción de petróleo continúa creciendo; y c) la incertidumbre geopolítica generada por las relaciones entre EE.UU. y China, las acciones de la OPEP y las sanciones impuestas por los EE.UU. a Irán y Venezuela.

¿La conflictiva relación de negocios entre los EE.UU. y China, y la falta de entendimiento de Washington respecto del acuerdo con Irán y Rusia, sumado a la inestabilidad de Venezuela, pueden tener un efecto negativo en el mercado de Oil & Gas?

—La aplicación de aranceles está afectando los nuevos desarrollos en la costa del golfo, así como las exportaciones a corto plazo desde EE.UU. a China, tanto de petróleo crudo como de GNL. La guerra comercial entre EE.UU. y China, ciertamente, podría continuar afectando la industria del Oil & Gas y la economía global de manera negativa.

¿La industria está lista para asimilar el cambio de las fuentes renovables de energía en lugar de los combustibles fósiles?

—Si bien existe consenso acerca de que su futuro recae cada vez menos en los combustibles fósiles, llegar al 100% libre de carbono puede ser poco realista. El futuro de la industria tendrá más éxito si conamos en una combinación de fuentes de energía. Aún hay 1.000 millones de personas en el mundo sin acceso a la electricidad. Si vamos a sacar al mundo de la pobreza, todas las personas tienen que tener acceso a la electricidad; creo que parte de eso todavía vendrá de soluciones basadas en combustibles fósiles.

Siendo una mujer con un cargo internacional, ¿cómo se encuentra la industria en los temas de género?

—No hay dudas de que todavía se requiere una acción más audaz para mejorar la igualdad de géneros en el sector de energía. Los últimos datos muestran que sólo el 22% de la fuerza de trabajo en la industria del petróleo y el gas es femenina, y menos del 2% de las firmas de petróleo y gas de América del Norte y Europa occidental son lideradas por mujeres. No obstante, se ha venido avanzando. Varias compañías globales están implementando políticas que exigen igualdad en la remuneración y nuevas normas para apoyar el crecimiento de las mujeres. Estoy particularmente orgullosa de trabajar en KPMG, un claro líder en destacar la participación de las mujeres en energía. Tanto nuestros equipos de liderazgo global como los de EE.UU. están compuestos por casi un 40% de mujeres, una estadística sin precedentes en la industria. Para mí, «diversidad» significa crear diversidad de pensamiento, incluidas las perspectivas de diferentes géneros, e «inclusión» es asegurar que todos reciban el estímulo y el apoyo necesarios para que aporten su mejor versión.

Las organizaciones con este tipo de cultura están mejor posicionadas para generar innovaciones y soluciones sin precedentes ante cualquier desafío.

En los últimos dos años, los operadores estadounidenses se las arreglaron para optimizar la competitividad en los proyectos de producción de shale reduciendo el punto de equilibrio en los yacimientos. ¿Qué medidas debería tomar Argentina para hacer viable la explotación de Vaca Muerta?

—El costo de extraer petróleo y gas de Vaca Muerta es bastante alto en la actualidad y, por eso, necesitaremos ver el progreso en ese frente antes de que Vaca Muerta realmente se vuelva competitiva desde una perspectiva global.

Capitalizar el recurso en la región requerirá perforar cientos de pozos, instalar plantas petroleras, construir caminos, agregar oleoductos y almacenamientos de agua, entre otros elementos. Aunque es una buena señal contar con el interés de las «supermajors» en la región, la escala y la repetitividad de las operaciones de perforación en última instancia harán que los jugadores tengan éxito.

¿Cuáles son los tres principales desafíos que enfrenta la industria internacional de energía en los próximos diez años?

—El primero es la reducción de emisiones: el impacto económico del cambio climático es cada vez más claro y la presión sobre los negocios es mayor para entender y revelar los riesgos financieros que enfrentan, tanto por los efectos físicos del cambio climático como por el impacto económico de la transición a una economía de bajas emisiones. Luego está el desafío de la inestabilidad geopolítica: los mercados están susceptibles y tienden a reaccionar exageradamente frente a los mensajes políticos sobre el precio del petróleo. En tercer lugar, se encuentra la tecnología disruptiva frente a la situación actual de la industria de la energía: mientras que la tecnología puede ser beneciosa para impulsar la industria, también plantea un riesgo en términos de cómo la mano de obra se verá afectada. La tecnología también aumenta el riesgo potencial de ciberataques.

Una amplia experiencia Regina Mayor realizó la Licenciatura en Ciencias en la Universidad de Cornell y la Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Harvard. Fue oficial en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos e hizo una pasantía en el Pentágono como parte de la ocina de enlace de la sede suprema de Allied Powers Europe (SHAPE). Nació y se crió en Pearl City, Hawái. Se desempeñó como profesora en la Jones School of Business de Rice University. Tiene más de 25 años de experiencia en los cambios empresariales y tecnológicos de las principales compañías de energía de todo el mundo. Su experiencia en la prestación de servicios de asesoría abarca toda la cadena de valor, desde la cabeza del pozo hasta la venta minorista, y desde la planta de energía hasta la punta del quemador. Es co-chair de Women Corporate Directors (WCD) Capítulo Houston, la mayor organización mundial de mujeres ejecutivas, de la que KPMG es main sponsor. También es miembro de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Mujeres de Greater Houston; y apoya al comité directivo en la Iniciativa de Mujeres de United Way de Houston.

La producción seguirá mejorando Para Diego Calvetti, socio líder de Petróleo & Gas y Minería de KPMG Argentina, si bien éste es un año electoral que, como todos, se caracteriza por generar cierta incertidumbre, es de esperar que en los próximos años siga aumentando la producción de petróleo y gas de Vaca Muerta y se vaya achicando el déficit energético que tiene el país. Con referencia a los niveles de productividad de la industria local en relación con el empleo demandado, sostiene que mientras para el crudo se estabilizó en alrededor de 30 barriles al día por empleado, para el gas se observa un incremento en torno a los 2,5 millones de m por empleado al año. «Es de esperar que, sobre la base de las proyecciones oficiales y el mejor desempeño que se estima para la industria durante 2019 y los próximos años, la productividad laboral mejore de manera progresiva y sustancialmente en la medida en que se continúen materializando acciones de fomento al desarrollo de esta industria y, en un contexto en el que la eciencia en costos es progresiva, los precios internacionales sigan dejando una importante cuota de rentabilidad para las inversiones», afirma.

https://econojournal.com.ar/