Santa Cruz (EP), 13 de Mayo 2021. Jamás la violencia pudo poner racionalidad a las diferencias. Nunca el patoterismo sindical se consolida y se maneja díscolo sin la complicidad de algún sector de poder que lo apañe.

Por eso es inentendible la ausencia de Estado y la pasividad del gobierno para justificar su inacción ante las reiteradas amenazas y acciones directas desarrolladas por identificados personeros relacionados a la Unión Obrera de la Construcción Argentina que atacaron, tomaron y (reiteradamente se complotan) contra la industria minera en la provincia de Santa Cruz.

Esta vez y por incontable oportunidad le volvió a tocar al proyecto Cerro Negro que opera Newmont y se encuentra ubicado en las adyacencias de la localidad de Perito Moreno.

Hubo en la última semana del mes de abril un fuerte y violento reclamo del gremio de la construcción, contra las instalaciones del comedor existente dentro de la mina, con el agravante que arriesgaron el armado de un enfrentamiento con los trabajadores mineros que. Tras el fin de la jornada laboral, deseaban alimentarse parta luego proceder a descansar. Los UOCRA sabiendo esto, quisieron probar suerte y a los postres, “abandonaron la cocina ajustados ante los reclamos de los mineros”.

Esta vez, los fascinároslos huyeron, no hubo víctimas ni lesionados, “pero faltó muy poco”, le confesó a “Prensa GeoMinera” un delegado interno de AOMA.

La empresa Newmont Cerro Negro, para evitar mayores desastres y posibles enfrentamientos entre trabajadores y usurpadores, suspendió este sus operaciones ante un conflicto. Por su parte, el secretario de Trabajo de Santa Cruz, Sergio Viotti, rápidamente determinó la conciliación obligatoria, decretando lo ya dispuesto por la empresa, el cese de actividades en el yacimiento luego bajo el argumento de “constatar irregularidades relacionadas al origen del conflicto”.

La rareza de este argumento, más allá de su constatación, es que la mina funciona con todas las habilitaciones que emana la autoridad laboral, minera y sanitaria de la provincia. Por tal motivo ese argumento pareció demasiado liviano para intentar justificar los disturbios ocasionados por quienes detrás de un reclamo que podría ser concreto, violan las leyes y destruyen propiedad privada, más aún, cuando estos actos reprochables contribuyen a romper la paz social.

Nadie niega que los reclamos de la gente identificada con la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina, puede tener su asidero. Lo que es reprochable e inentendibles es la generación de permanentes fundamentos para justificar su delictivo accionar. Más reprochable es que las fuerza de seguridad, la justicia y las autoridades no tomen los recaudas para impedir que este tipo de acciones se concreten.

Puede existir razón en los trabajadores de UOCRA al reclamar el mantenimiento de módulos habitacionales con las exigencias propias de la seguridad e higiene.

Las autoridades deben llegar a tiempo, No puede aceptarse, dada los niveles de desarrollo de la actividad minera en la zona norte de la provincia de Santa Cruz, que no estén presentes, actuando rápidamente, en el comienzo o ante la insinuación de un inminente conflicto. Siempre, los representantes del estado y del gobierno provincial, llegan cuando los destrozos y los enfrentamientos están en su etapa de disminución del conflicto.

Al mismo tiempo, la autoridad actuante, dejó entre líneas que los culpables o responsables de esta situación se radicaron en las decisiones de la empresa. Lo cual, de ser así, la responsabilidad recae inmediatamente en la autoridad del ministerio de Trabajo y en la de Minería provincial, que son las quienes deben controlar si la minera cumple con sus obligaciones que rigen las normativas. Ya que si, como dicen desde UOCRA, existen violaciones en las conformaciones de sus habitaciones, hay que identificar a quien efectuó la autorización o no cumplió su rol y paralelamente multar a la firma y exigir su remediación inmediatamente.

Sin dudas que las empresas pueden cometer irresponsabilidades y ser los que pasiones este tipo de situación. También cabe resaltar que algún habilitó o hizo la vista gorda. No obstante nada justifica este tipo de atropellos y provocación. Más cuando pudo haber situaciones de extrema violencia.

Fuente Prensa GeoMinera