Buenos Aires (EP) 25 de Julio. – En 18 meses se redujo de u$s25 a u$s4 la brecha entre el valor local, más caro, y el internacional. En abril, la cotización interna seguirá la del mundo

Por primera vez en 18 años, los precios de las naftas y el gasoil se moverán en 2018 en línea con la cotización internacional del petróleo, por lo que tenderán a aumentar o a bajar al mismo tiempo que en el resto del mundo.

En el entorno de Mauricio Macri esperan que desde principios del año próximo el precio local del crudo esté en la misma línea que la cotización internacional del Brent, el tipo de petróleo que se extrae principalmente en el Mar del Norte y funciona como referencia.

El petróleo representa cerca del 80% del costo de producción de las naftas y el gasoil. De manera que su variación inclinará los precios finales que pagarán los consumidores locales.

Será el corolario de un trabajo de acoplamiento de precios que inició el ex ministro de Economía Axel Kicillof y profundizó la gestión de Macri a través de acuerdos promovidos con la cadena productiva del petróleo por el ministro de Energía, Juan José Aranguren.

Un documento de trabajo que circula en la mesa chica de Macri indica que en 18 meses desde el cambio de gobierno la brecha entre el precio internacional del Brent y el crudo local (toma en cuenta el precio del barril de Medanito, propio de la provincia de Neuquén y de los que mejor rinden en las refinerías argentinas) se redujo de u$s25 a u$s4 por barril.

En otros términos, la diferencia que se registraba en diciembre de 2015, entre u$s75 y u$s50 para aquellos parámetros, descendió a principios de julio a u$s55 contra u$s51.

La reducción paulatina de esa brecha implicó la eliminación progresiva del barril criollo, que contempló un precio sostén interno reconocido a las productoras locales para evitar un desplome aun mayor de la inversión y sus efectos negativos sobre el empleo, en especial en la Patagonia.

A principios de año, Energía facilitó la puesta en marcha de una fórmula para transparentar los precios de los combustibles, que bajaron a principios del segundo trimestre. Pero esa cuenta considera el precio local del petróleo, que está por encima de los valores internacionales.

No sólo está de acuerdo el presidente  Macri, sino también algunos de sus principales asesores en materia económica y energética, como el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger; Aranguren y Gustavo Lopetegui, uno de los coordinadores de la Jefatura de Gabinete que supervisan esas cuestiones en nombre de Marcos Peña.

Más aún: el realineamiento del crudo con las referencias internacionales es uno de los objetivos que se propuso el Gobierno cuando todavía era una fórmula electoral tras los nombres de Macri y Gabriela Michetti, que discutía sobre las cuestiones macroeconómicas a resolver tras una eventual victoria.

La discusión, en cambio, pasa porse concretará la vuelta a las cotizaciones de mercado.

El ala cercana a Peña apunta a enero, pero no se descarta postergarlo a abril si los precios internacionales del crudo muestran una excesiva volatilidad para la situación local.

Efecto devaluación

Además del petróleo, los precios de las naftas y el gasoil responden a otros factores, como los biocombustibles (la intención oficial es que en algún momento sus precios converjan con los de mercado) y la paridad entre el peso y el dólar.

La marcha de la moneda es un elemento crucial. Dado que la compraventa de crudo está dolarizada, la devaluación del peso implica desde el punto de vista de las petroleras que necesitan más billetes para hacer frente a la misma compra de crudo.

El futuro alineamiento del precio local del crudo con los valores internacionales implicará mantener constante su valor en dólares, dice La Nación.

De manera que una devaluación pronunciada en el marco de una baja en la cotización del petróleo puede obligar a los automovilistas a pagar más, en pesos, para llenar el tanque.

Fuente I Profesional