Buenos Aires (EP) 23 de Mar. – En reuniones informales con funcionarios del Ejecutivo, las empresas del negocio de refinación de petróleo reclamaron un aumento en torno al 3% para fines de marzo. Así lo confirmaron a EconoJournal tres fuentes del sector privado sin contacto entre sí y allegados al jefe de Gabinete, Marcos Peña.

A principios de año, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, definió con empresas productoras y refinadoras de petróleo un Acuerdo de transición que fija las pautas para definir el precio de las naftas y gasoil durante 2017. El documento establece una fórmula de cálculo que, en forma simplificada, proponer actualizar los precios en surtidores en función de cuatro variables: la evolución del tipo de cambio, la inflación local, la variación del precio internacional del crudo y una alícuota fija que difiere según tipo de tipo de derivado.

De esos elementos, solamente la inflación tuvo un movimiento alcista: creció un 3,8% en el primer bimestre. Y según cálculos privados, superará otra vez el 2% en marzo, con lo que sería del 6% en todo el trimestre. Por el contrario, presionado por los ingresos extraordinarios del blanqueo, el dólar cayó hasta $ 15,90 (al cierre de ayer) desde los $ 16,30 de comienzos del año. Y la cotización del Brent –ayer bajó hasta los US$ 50,84- cotizó durante el trimestre por bajo del precio doméstico del crudo Medanito que se extrae en Neuquén.

En base a eso, en despachos oficiales interpretan que el aumento de las naftas debería ubicarse en torno al 2% a partir de la aplicación de la base de cálculo establecida en el acuerdo. Desde su óptica, la suba del gasoil, en tanto, debería ser inferior.

“El dólar se mantuvo estable, al igual que el precio del petróleo. Si dependiera de esas dos variables, la evolución del precio de los combustibles debería ser nula o hasta negativa. Pero en el convenio fijado en enero se incorporó además un componente fijo adicional del 2,5% para las naftas y un 1,5% para el gasoil. Aplicando esas alícuotas, la suba no debería ser mayor al 2%”, explicó un funcionario con oficina en la Casa Rosada.

La decisión final surgirá de la negociación entre Aranguren y representantes de YPF, Shell, Axion Energy, Pampa Energía (titular de Petrobras) y Oil, los mayores jugadores del segmento de refinación. Entre los privados prima la idea de obtener un incremento cercano al 3%, según comentaron a fuentes empresariales. El número final se conocerá en los próximos 10 días. La suba de combustibles debería aplicarse, según el cronograma oficial, el fin de semana del sábado 1° de abril.

Hasta acá la discusión técnica. Sin embargo, desde las empresas priorizan un anclaje político del escenario. Desde ese ángulo, entienden que, por tratarse de un año electoral, el momento para obtener una suba en surtidores que cubra los costos proyectados en el año es ahora. Saben que durante las próximas dos revisiones trimestrales, prevista para fines de junio y septiembre, con el Gobierno ya lanzado de pleno a la campaña electoral, sus chances de arrancarle a Aranguren el aval para retocar las pizarras en surtidores serán mucho menores.

“Habrá que ver cuál es el taiming político del Gobierno. El año pasado, en plena crisis por el tarifazo de gas, Aranguren vetó aumentos prometidos para agosto y octubre. Con ese antecedente, lo mejor sería permitir un incremento algo más sustancioso ahora, del orden del 4 o 5%, a sabiendas que en junio y septiembre será mucho más difícil por la coyuntura política”, analizó un encumbrado directivo del sector, que participa de las negociaciones con el ministro.

Fuente Econojournal