Río Negro (EPatagonicas) 05 de Julio. – Hilda y Mercedes son las dos primeras mujeres de todo Río Negro que trabajan oficialmente en la construcción. Gracias a una iniciativa de la Unión Obreros de la Construcción (UOCRA) Seccional Viedma, ingresaron a la obra 94 Viviendas e Infraestructura ubicada al Este del barrio 30 de Marzo de Viedma, a cargo de la empresa SYLPA SRL.

Hilda Calfupán y Mercedes Calfupán son tía y sobrina. Se encontraron hace poco más de un mes inscribiéndose en la bolsa de trabajo abierta por UOCRA Seccional Viedma después de cinco años sin verse y el destino las llevó a ser las dos primeras mujeres que ingresaran en la construcción en toda la provincia de Río Negro, gracias a una iniciativa del Secretario General del gremio en la zona Atlántica, Damián Miler.

Asistieron juntas a la asamblea donde un centenar de mujeres fueron informadas sobre el objetivo de esta iniciativa: que ellas comiencen a ocupar los mismos lugares que los hombres de la construcción, empezando, como todos, siendo ayudantes de albañil.

Fueron convocadas por la empresa SYLPA SRL y, luego de cumplir los trámites preocupacionales de rigor y sin tener experiencia previa, ingresaron a trabajar en la obra 94 Viviendas e Infraestructura del Plan Federal. Allí “los compañeros nos tienen como uno más, hay muchísimo respeto. Nos tratan igual que a todos”, contaron.

Hilda dice estar “contenta, porque hace 22 años que no trabajo y tengo 48. Me siento bien, el capataz nos dice lo que tenemos que hacer y así aprendimos a lijar, a pintar. No sabía nada de nada, no sabía ni agarrar una lija y ahora ya estamos empastinando”.

Mercedes tampoco tenía nociones de construcción… “Ni una, pero me gustaba saber para hacer mi casa. Ahora de a poco estamos aprendiendo y podemos salir adelante como los hombres”, comenta orgullosa.

“Cuando empezás a trabajar en una empresa no dejas de ser mujer. Tenés que tener coraje, hay que aguantar el frío, yo ya estoy acostumbrada, pero estamos adentro y en movimiento continuamente… no sentimos el frío”, comenta Mercedes. “Acá estamos cómodas, con ropa grande, nadie nos falta el respeto. Lo único que por ahí no estamos acostumbradas a los cascos, por ahí nos chocamos la pared, o entre nosotras (risas), es la falta de costumbre, pero hay mucho compañerismo”.

Respecto a la edad, Mercedes dice: “yo tengo 44 años y tengo muchas referencias de trabajar, pero pasando los 35 años de edad no te dan trabajo, buscan chicas jóvenes. Pero acá no nos miraron la edad, sino lo que hacemos, lo que estamos aprendiendo. Yo hice todo tipo de trabajo, empleada doméstica, atención al público, buscaba todo tipo de trabajo con tal de no estar desocupada. Pero llega cierta edad en que te cierran las puertas y las referencias no me servían de nada, acá no te miran la edad que tenés sino las ganas de trabajar que uno tiene”, agrega la trabajadora y añade finalmente un mensaje para las mujeres: “que tengan fe y coraje, que sigan adelante, aunque tengan más de 40 años pueden tener un trabajo que les guste”.