Buenos Aires (EPatagonicas) 08 de Ene. – El Ministerio de Energía dio luz verde con el alza del 8%. Propietarios de estaciones de servicio viven una realidad ambivalente: se quejan por problemas de rentabilidad pero alertan que este incremento podría afectar las ventas. El sector logístico, en tanto, advierte por impacto inflacionario

Resulta paradójico, pero a contramano de lo que se pueda imaginar, el aumento en los combustibles que tendrá lugar en el transcurso de la próxima semana genera más intranquilidad que alivio entre los empresarios del sector del expendio.

Ocurre que el retoque que habilitó el Gobierno en diciembre pasado, y que llevará el precio del litro de súper a un rango que irá de los $19 a los $19,9, es observado en las estaciones de servicio como una medida que no alcanza para paliar los problemas de rentabilidad.

Sin embargo, paralelamente, los empresarios de esta rama de actividad saben que cualquier nueva suba desalentará a la demanda, como ocurrió en 2016.

La venta de combustibles viene de concluir un año para el olvido: el despacho de gasoil cerró el último período con un desplome del 10% en volúmenes, en parte por el parate de la economía.

Como contrapartida, en un contexto en el que los patentamientos de autos superaron las 700.000 unidades (incremento del 10%), el despacho de naftas acusó un alza “anémico” de tan sólo 0,6%.

Para los dueños de las estaciones, no está tan claro cómo terminará siendo la ecuación final entre el ajuste en los valores de los surtidores y la reacción de la demanda.

Los empresarios aseguran que necesitan seguir reconstruyendo su rentabilidad. Pero aseguran que mientras el poder adquisitivo de los consumidores no se recupere, especialmente tras la caída de casi 10 puntos registrada en 2016, esto difícilmente se logre.

“Para el sector, este incremento con el que avanzará el Gobierno es una cal y una de arena. Por un lado, representa cierto alivio para las estaciones. Pero, por otro lado, esto puede terminar diluyéndose en el caso de que se venda menos combustibles”, alertó Raúl Castellano, secretario de la Cámara de Empresarios del Combustible (SEC).

El año pasado, según Castellano, las naftas acumularon una suba del 31% mientras que los sueldos del personal del expendio obtuvieron alzas cercanas al 45%. Por ende, para el segmento, este aumento del 8% acercaría el ingreso a los costos aunque sin llegar siquiera a empatarlos.

“Los números otra vez no volverán a cerrar aunque se aplique la suba. El inconveniente es que el incremento retraerá la demanda y nosotros vamos a tener nuevamente paritarias en el mes de marzo. Así como están las cosas, volveremos a tener más cierres”, se quejó Castellano, dejando en claro que la clave pasa por el poder adquisitivo de los

Según la Cámara de Empresarios del Combustible, durante 2016 unas 200 estaciones de servicio se vieron obligadas a bajar la persiana por falta de rentabilidad.

Producto de esa merma, el sector arrancó el año con alrededor de 4.500 puntos de venta en funcionamiento si se también se toman en cuenta los sitios de expendio que comercialización Gas Natural Concentrado (GNC).

Nuevo cuadro de precios

La suba de combustibles será implementada en primer término por todos los centros de expendio de la estatal YPF.

En el sector dan por descontado que el resto de las petroleras se acoplarán inmediatamente al aumento del 8%.

Con la suba programada, el precio del litro de súper que comercializa YPF pasará a costar unos $19,06 en la Ciudad de Buenos Aires, en lugar de los actuales $17,65, mientras que la Infinia saltará de los $19,45 a los $21.

En cuanto al combustible diesel, justamente el más afectado por la menor comercialización en 2016, el producto pasará a valer $17,37 el litro -hoy cotiza a $16,09 en Capital Federal-, en tanto la opción Infinia Diesel se ubicará en los $19,18, por encimad e los $17,76 que costaba hasta estos días.

En el caso de Shell, el litro de súper subirá hasta los $19,17 en las estaciones porteñas, frente a los $17,65 que venía costando.

En cuanto a la unidad de V Power, se irá a $21,58, mientras que el litro de Fórmula Diesel pasará a valer $17,37. Por último, el litro de V Power Diesel trepará hasta los $19,96.

En este contexto, Oil Combustibles pasará a tener los precios más caros: las estaciones de esa cadena venderán el litro de súper a un valor de $19,87 en Ciudad de  Buenos Aires. La alternativa Premium de la misma compañía cambiará llegará a los $21,82.

En tanto que el litro de diesel se acercará a los $18 y su versión Premium se expenderá a $19,95.

En paralelo, Axion quedaría como la alternativa más económica dentro de los límites de la Ciudad, para la nafta súper: costará $19,02 -hoy se ofrece a $17,65-, mientras que la opción 8000 pasará a valer $21.

El gasoil de la petrolera, en tanto, saldrá $17,37. Por último, el litro de Euro Diesel aumentará llegará a los $19,18.

Desde CECHA, la confederación que nuclea a empresarios del expendio, Carlos Gold, su titular, también coincidió en señalar que la suba no soluciona los problemas del sector.

“No hay que negar que para las estaciones de servicio representa una cierta recomposición en la rentabilidad, una mejora. Pero venimos de un 2016 flojo: los incrementos del año pasado estuvieron muy por debajo del índice general de precios. Nuestro sector quedó rezagado”, sostuvo ante iProfesional.

Para Gold, un aspecto que también preocupa es qué pasará con la demanda.

“Se habla de que nos darán aumentos del 17% a lo largo de este año, tal vez un poco más. No alcanzaremos a reacomodarnos teniendo en cuenta que tendremos que enfrentar la paritaria en marzo. El punto también es que se dará un círculo vicioso: con el argumento del aumento de naftas, todos los sectores elevarán sus precios y eso repercutirá en lo que pidan los trabajadores”, argumentó.

En esa dirección, Gold sostuvo que la condición de componente inflacionario que tradicionalmente se le endilga a las naftas alienta abusos en el resto de las cadenas de producción.

“Los supermercados, por ejemplo, trasladan la suba directamente a sus precios en góndolas, siendo que el combustible no incide de forma tan directa en los valores. Representa apenas un porcentaje”, indicó.

El transporte, en la mira

Aunque el incremento en los surtidores todavía no se hizo efectivo, ya hay sectores que avisaron que sufrirán un impacto en los costos por efecto de la medida.

Al respecto, los empresarios del transporte de carga comunicaron durante la última semana que el costo por mover mercaderías aumentará cuanto menos un 3% a raíz del cambio en los valores de los combustibles.

Incluso, hay grandes empresas de alimentos que en los últimos días ya incluyeron ese concepto en las facturas que envíaron a sus clientes, entre los que figuran supermercados y mayoristas.

“Venimos perdiendo rentabilidad y sufrimos por la menor demanda de servicios como consecuencia de la baja en el consumo. Nos aumentan ítems que no podemos gestionar y no tenemos manera de absorber eso”, expuso una fuente de FADEEAC, la federación que nuclea los empresarios del transporte de carga.

“En el primer trimestre vamos a tener muchos aumentos que no fueron generados por nosotros y que son muy difíciles de discutir con los dueños de la mercadería. Esto va a terminar impactando en el precio final de los productos en las góndolas”, anticipó la misma fuente.

Más allá del aumento de estos días, lo cierto es que el Ministerio de Energía ya adelantó que establecerá un mecanismo de revisión periódica del cuadro tarifario de combustibles.

El plan consiste en establecer un esquema de monitoreo trimestral de precios en base a una fórmula que contemple los principales factores que afectan a los valores de las naftas y el gasoil, entre los que se destacan el precio del crudo (representa el 80% del costo de la refinerías), el de los biocombustibles y el tipo de cambio.

Según trascendió, el Estado moderará las decisiones del sector privado, pero sin incidencia definitiva, dado que las empresas llevarán sus cálculos, que no correrán por cuenta del Gobierno.

Eso se debe a que los precios de los combustibles son libres en el país, algo que continuará de esa manera.

Fuera de esta suba de enero, en el ámbito del expendio dan por descontado que el próximo incremento de precios no pasará de mayo.

“Energía no nos consulta en absoluto, pero a los estacioneros nos llegó el dato que las naftas volverán a subir para ese mes. En buena medida, el ajuste de mayo permitiría compensar el mayor costo salarial tras la paritaria. Pero si otra vez caen las ventas la realidad es que arribaremos a ese mes con un escenario muy complejo para los puntos de venta”, concluyó Castellano.

Fuente I Profesional