Mendoza (EP) 27 de Julio. – La empresa se fusionó con Mercuria (El Trébol). En el Gobierno ven positivo el cambio porque prometen inversiones reales. Hay concesiones que podrían caer.

En un movimiento de papeles; de acciones y cambios de sociedades. Pero para Mendoza podría tener un impacto simbólico y práctico más importante. Las empresas petroleras del grupo Vila – Manzano, nucleadas en la firma Andes Energía, dejarán de existir como tales y quedará bajo el paraguas de una nueva empresa: Phoenix. Esa empresa surge por la “fusión” entre Andes y el grupo económico Mercuria. En realidad ambas firmas ya eran socios y compartían el negocio petrolero. Pero ahora cambia la relación de peso: Mercuria, a través de El Trébol, tendrá el 75% de las acciones y Andes el restante 25%.

La empresa tiene muchos activos petroleros en Mendoza y también una historia de incumplimientos. De hecho muchas de las concesiones que Andes tiene a cargo podrían caer. En el Gobierno interpretan el cambio en la composición accionaria y el ingreso de Mercuria como una buena noticia: creen que ahora pueden inyectarse recursos a la industria y en particular a las áreas que tienen a cargo Andes y El Trébol. “Para nosotros es una buena noticia porque va a dar impulso a la actividad. Hay un compromiso de inversión real y el grupo que se que incorpora tiene respaldo. Esperamos que haya un crecimiento en la inversión en áreas que estaban en declive. El Trebol es una empresa que ha trabajado bien y Mercuria ha comprometido inversiones reales”, aseguró Emilio Guiñazú, subsecretario de Energía de la provincia, quien explicó que el compromiso de esa “nueva” empresa es tener la base logística en Mendoza.

La fusión se hace tras varias semanas en las que esa empresa mantuvo su actuación bursátil suspendida por la negociación interna. Y para quienes están en la industria petrolera no suena extraña pues las empresas ya se manejaban como una unidad. Aunque la participación de los accionistas mendocinos parece diluirse, seguirán presentes a través del entramado de sociedades que forman Andes y que serán parte de Phoenix. Es el caso de José Luis Manzano, que seguirá obteniendo recursos a través de la firma Integra, entre otras.

Ese grupo empresario se potenció gracias a la adjudicación de áreas petroleras que consiguió en 2008. Allí le entregaron 7 áreas a las empresas Ketsal y Kilwer (que son parte de ese grupo). No cumplieron las inversiones previstas en la mayoría de ellas y, en cambio, negociaron con otras petroleras para ceder la operación. Es lo que ocurrió con YPF y el área Chachahuén, que es la joya de la corona: se transformó en una de las áreas petroleras convencionales de mayor producción y potencial.

Ahora, ene l prospecto presentado ante la Comisión de Valores Andes y El Trébol aclaran que muchos de los activos están en proceso de reversión, es decir que podrían volver al Estado, o sus concesiones están por vencer.

El mapa petrolero

Esa transacción se produjo en medio del proceso de revisión de áreas petroleras de Mendoza. En las próximas semanas el gobernador Alfredo Cornejo anunciará cómo quedará el nuevo mapa petrolero, tras analizar la larga lista de incumplimientos que hubo de parte de las petroleras. En ese sentido hay dos etapas: las áreas adjudicadas en 2008 para explorar y las áreas cuyas concesiones vencen este año y habían sido prorrogadas con la condición de invertir millones de dólares y sanear pasivos ambientales. En ambos casos hay falta de cumplimiento de varias empresas.

La decisión del gobierno es medir con criterios de “voluntad”. Las empresas que aunque no hayan cumplido el plan prometido, demuestren avances de manera significativa tendrán las chance de seguir. Para ello deberán presentar un nuevo plan de inversiones hacia el futuro. En las áreas donde no haya habido avance significativo, habrá sanciones, según la promesa. Para los contratos que vencen este año, las áreas volverán al Estado y en los contratos de exploración incumplidos, podría haber multas además de la reversión.

El caso emblemático es el de las áreas Chañares Herrados y Puesto Pozo Cercado. Justamente la empresa El Trébol es una de las que participa de las concesiones. El camino que tomarían sería distinto. En el caso de Chañares el Gobierno accedería a un nuevo plan de inversiones, porque aseguran que hubo un repunte en el plan de inversiones (que rondaría el 75% de lo comprometido). Pero en el caso de Puesto Pozo Cercado las inversiones realizadas no alcanzan ni al 20% de lo acordado y por eso no prorrogarán la concesión. Se trata de un tema espinoso porque, por ejemplo, por la prórroga otorgada a Chañares Herrados está imputado el ex gobernador Francisco Pérez.

Andes y la nueva empresa Phoenix admiten que esos incumplimientos son un riesgo adicional. “El incumplimiento de los compromisos de trabajo y las obligaciones de inversión, la rescisión anticipada, la reversión, la suspensión o el retiro de las licencias o la imposibilidad de obtener prórrogas o renovar las licencias puede tener un efecto adverso en las reservas y los prospectos del Grupo Integrado”, explicaron a la Bolsa. Y ponen como ejemplo algunos incumplimientos en distintas partes del país. “La Sociedad tiene actualmente 19 licencias en Argentina (además de las 11 licencias que se encuentran en proceso de reversión o que ya han sido revertidas”, explicaron.

Lo mismo pasará con varias áreas licitadas en 2008 y cuyos adjudicatarios no invirtieron lo prometido. Todo el pool de concesiones revertidas será reestructurado y antes de fin de año formarán parte de una nueva licitación. En el Ejecutivo tratan de dar ese paso para mostrar hechos, tras un engorroso proceso de ordenamiento administrativo.

Fuente Mdzol