Buenos Aires (EPatagonicas) 13 de Mayo. – El acuerdo logrado marca un cambio importante en el sector energético y también en el tablero empresarial. El empresario escaló en el ranking de los ejecutivos de negocios que son emblema de esta nueva etapa. En Davos, facilitó encuentros entre el Presidente y directivos de importantes compañías

Después de arduas negociaciones que vienen desde el año pasado finalmente la empresa Pampa Energía anunció la adquisición del 67,5% del capital accionario de Petrobras Argentina -propiedad de Petrobras Brasil- por un monto de 892 millones de dólares.

La operación se inscribe en el proceso de venta de activos que lleva adelante la compañía en Argentina y Chile.

Pampa Energía y Petrobras Brasil confirmaron la operación a través de sendas notas cursadas a la Comisión Nacional de Valores y la Bolsa de San Pablo, respectivamente.

En base a la información remitida por ambas empresas, la brasileña retendrá el 33,6% de las acciones, que le permiten tener presencia en áreas con gran potencial de gas natural. Concretamente, en Río Neuquén y en Bolivia (Colpa Caranda).

La adquisición comprendió el total del paquete accionario de Petrobras Participaciones, firma que posee la titularidad del 67,5% del capital y votos de Petrobras Argentina.

Para el pago de esos u$s892 millones, Pampa Energía prevé:

– Cancelar u$s300 millones con fondos que tiene en caja

– Reforzar el importe anterior con u$s250 millones con la venta de Transportadora Gas del Sur (TGS).

– Pagar el remanente (casi u$s350 millones) con un crédito puente hasta fin de año, cuando emitirá nueva deuda.

Ambas empresas precisaron que el acuerdo definitivo sobre la transacción queda sujeto a la aprobación de los términos y condiciones finales por parte del Directorio de la Sociedad, el Directorio Ejecutivo y el Consejo de Administración de Petróleo Brasileiro S.A.

El Citigroup Global Markets actuó como asesor financiero exclusivo de Pampa Energía en la operación.

Petrobras, del esplendor al repliegue total

“Finalmente hubo acuerdo y esto representa un avance muy importante para el sector”, aseguró a este medio una fuente que venía siguiendo de cerca las negociaciones.

“Los activos son muy relevantes para el crecimiento de la compañía en distintos rubros, como el tight gas (gas no convencional)”, completó.

La venta forma parte del plan de desinversión que la firma brasileña inició el año pasado para poder hacerse de u$s15.000 millones, con el fin de enfrentar su endeble situación de caja.

Esta estrategia coincidió además con las turbulencias provocadas por el escándalo de corrupción del que es protagonista, que derivó en un fuerte incremento de sus pasivos.

Corrían tiempos mejores para Petrobras cuando, en 2002, había adquirido el 58% de Pecom Energía, del Grupo Perez Companc. Para cerrar la transacción acordó el pago de unos u$s1.000 millones y hacerse cargo de una deuda de u$s2.000 millones.

En este entonces, hubo preocupación en la “burguesía nacional”, ante el temor de que la Argentina comience a dejar en manos extranjeras activos clave y la riqueza de su suelo.

Pasó el tiempo y la compañía sufrió los embates de un ciclo adverso. De hecho, su deuda comenzó a escalar hasta alcanzar los u$s125.000 millones hacia fines de 2015, la mayor cifra para una petrolera global.

Ahora, no sólo se desprendió de casi la totalidad de sus activos en Argentina. También comunicó la venta del 100% de Petrobras Chile a la firma Southern Cross Group, por u$s490 millones.

De este modo, por ambas operaciones podrá embolsar casí u$s1.400 millones, si bien aún le falta transitar unos pasos. Es que las operaciones deben obtener todavía el aval definitivo de la dirección ejecutiva y del consejo de administración de la petrolera.

Por lo pronto, la compañía se anotó en 2015 otro año desastroso, con pérdidas por casi u$s10.000 millones, ahogada por el desplome de los precios del petróleo y el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil.

La investigación llamada “Operación Lava Jato” reveló un monumental fraude a la estatal para financiar partidos políticos y enriquecer a empresarios, a partir de licitaciones de obras en las que se pactaban sobreprecios. Estas maniobras le significaron pérdidas superiores a los u$s2.000 millones.

Las “joyas” en juego

Si bien resta conocer algunos detalles, tras esta operación Marcelo Mindlin pasará a sumar a su cartera de activos:

– Alrededor de 30 reservorios petroleros en Neuquén

– Una refinería clave ubicada en la ciudad de Bahía Blanca

– Su red de 100 estaciones de servicio

– Acciones en la central térmica Genelba.

– Participación en la hidroeléctrica Pichi Picún Leifú.

En tanto, Pampa tendría que desprenderse de TGS (Transportadora de Gas del Sur) ya que el marco legal vigente le impide controlarla.

Petrobras Argentina presenta una capacidad productiva que la lleva a ostentar la cuarta posición en el ranking de productores de petróleo.

La contracara es que el volumen de extracción ha venido en declive en el último lustro. El interés de Mindlin por el negocio de exploración y producción de hidrocarburos no es nuevo, en especial por el gasífero.

Pampa viene de desarrollar de forma exitosa un proyecto de tight gas en Neuquén en asociación con YPF.

Además de esta operación, el empresario tiene intenciones de invertir u$s200 millones para construir el mayor parque eólico de la Argentina. Se emplazará en la zona del sur de Buenos Aires, cerca de Bahía Blanca.

Emilio Apud, experto del sector energético y actual director de YPF, sostuvo: “Son activos importantes en cuanto a capacidad de refinación, estaciones de servicio y participación en gasoductos. La realidad es que una compra de estas características potencia el mercado petrolero local”, expresó.

“Al mismo tiempo, recupera para el país ciertas áreas por las que YPF ofertó en su momento sin llegar a acordar”, añadió Apud.

En la visión de este experto, la operación da inicio a una nueva perspectiva para el negocio, ya que ampliará de forma significativa la capacidad productiva de Pampa Energía.

Primer miembro de la “burguesía nacional” de la era Macri

Mindlin, al igual que lo sucedido con otros empresarios (como por ejemplo Enrique Eskenazi o Jorge Brito) sintetiza cómo en la década K un ejecutivo podía pasar de “héroe a villano” en muy poco tiempo.

En su caso, a raíz de un sector caído en desgracia como el energético. En los comienzos de la gestión de Néstor Kirchner, se hizo del apoyo suficiente como para comprarle a una firma francesa nada menos que Edenor, a través de Pampa Holding.

Esto, en medio de la avanzada kirchnerista sobre los capitales extranjeros que marcaban presencia en las compañías de servicios públicos. Cuando dio ese “gran paso”, el Gobierno y los funcionarios K lo llenaban de elogios.

Pero luego quedó preso del congelamiento de tarifas y de una política errática en materia energética.

Así, Edenor fue puesta contra las cuerdas y las diferencias del empresario con el kirchnerismo se hicieron muy visibles. En particular, en tiempos de Cristina Kirchner en el Ejecutivo.

El quiebre total de relaciones se dio cuando afirmó que la compañía no tenía pensado avanzar en grandes inversiones hasta que el Ejecutivo no modifique su política tarifaria.

La reacción oficial no tardó en llegar: quedó imputado en una causa por presunto lavado de dinero que le iniciara la Procelac, un organismo del Estado que funcionaba bajo la órbita de la UIF.

Esa causa, al poco tiempo, quedó sin efecto al carecer de sustento.