Buenos Aires (EP) 7 de Mar. – La rebaja de la carga impositiva en los combustibles dispuesta por la ley que rige desde el 1º de marzo, no se advirtió en los surtidores ni en la rentabilidad de las Estaciones de Servicio.

El costo de los combustibles aumentó casi en la misma proporción que la disminución de impuestos.

El consultor Cristian Bergmann, de Estudio Bergmann & Asociados, analizó para Surtidores las consecuencias iniciales de la reforma tributaria que comenzó a regir desde el 1º de marzo.

El especialista en temas energéticos señaló que si bien se esperaba que los precios podrían aumentar sensiblemente, en razón de que la carga impositiva resultaba mayor después de la reforma, esta situación se revirtió al compás de las últimas actualizaciones de precios en surtidor, debido a que los impuestos de suma fija quedaron al valor establecido con la sanción de la ley.

Cabe destacar que los dos tributos vigentes son el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), los cuales son de suma fija y actualizables trimestralmente en base al IPC.

Los cortes de biodiesel para el gasoil, en tanto, se mantienen en un 10 por ciento, con lo cual continúan no gravados en dicha proporción (se disminuye el impuesto fijo en ese porcentaje), y en el caso de las naftas el corte es del 12 en bioetanol, también considerando que mientras se mantenga en ese nivel, no tributará ni ICL ni IDC.

Bergmann explicó que la situación antes de la reforma mostraba una incidencia de impuestos sobre el precio de venta del orden del 19 por ciento para los distintos grados de gasoil, y del 24,5 promedio para las naftas Súper y Premium. Posterior a ella, y con los datos concretos analizados a partir del primero de marzo, la carga tributaria sobre el precio de venta descendió a los siguientes niveles: 17,8 por ciento en el Gasoil Grado 2; 15,5 en Gasoil Grado 3; 23 en Nafta Súper y 20,3 por ciento en Nafta Premium.

En ese sentido consideró que “si suponemos constantes los precios en surtidor, la menor carga tributaria sería una inmejorable oportunidad para mejorar la rentabilidad de las Estaciones de Servicio, más aún conociendo el dato de cierre de miles de establecimientos en la última década”.

“No obstante –agregó – llama la atención un dato de la realidad objetiva: se detectó que en las nuevas configuraciones de precio básico (el costo de producto para una Estación de Servicio) experimentó un aumento casi en la misma proporción que la disminución de impuestos”.

Bergmann advirtió que de no reverse esta situación, “se trataría de una potencial transferencia de recursos desde las arcas fiscales del gobierno nacional a las empresas petroleras que actualmente operan en el país, mientras que para el bolsillo –últimamente bastante flaco del estacionero- la situación económica se mantiene neutra”.

Para graficar su razonamiento, el experto recurrió a la unidad/litro. “Si los impuestos de los productos Premium antes de la reforma comparados con los impuestos post reforma disminuyeron en $1, el aumento en el precio básico fue de 85 centavos, neutralizando casi en su totalidad la rebaja impositiva”, concluyó.

Gentileza Surtidores