Buenos Aires (EP), 19 de Ene 2023. “Será una de las primeras pruebas de amor que concretaremos con el nuevo gobierno en Brasil de Lula Da Silva. Hay consenso entre los transportistas brasileros para construir una segunda etapa del Gasoducto Néstor Kirchner que llevará el fluido de Vaca Muerta hasta la frontera con Brasil en Uruguayana para luego abastecer a San Pablo y Porto Alegre”, señala un estrecho colaborador del embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, quien, en las últimas horas, recorre oficinas del ministerio de Economía brasileño para asegurar el financiamiento que correría por cuenta del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Una serie de reuniones de Scioli que comenzó por la más importante cuando el martes 11 de enero fue recibido por Fernando Haddad, nuevo ministro de Economía de Brasil, académico y dirigente de izquierda, exalcalde de San Pablo, mano derecha de Lula y aspirante a sucederlo en el futuro próximo, con el que avanzó en el otorgamiento de un préstamo del BNDES de cerca de 700 millones de dólares, que serán utilizados para la construcción del segundo tramo del Gasoducto NK, que unirá la localidad bonaerenses de Salliqueló con la santafesina de San Jerónimo.

Primera apuesta de Lula da Silva en Argentina: Vaca Muerta y gasoducto

Si bien se trata de una obra de infraestructura a realizarse en territorio nacional, el interés brasileño por la extensión del gasoducto que transportará el shale gas producido en la cuenca neuquina, está relacionado con la demanda de combustible que necesita para su industria paulista y la oferta menguante de su socio energético tradicional, Bolivia.

Previsores ante las dificultades de la nación andina para cumplir con los contratos firmados con Brasil y Argentina, los brasileños tomaron nota de las advertencias de funcionarios de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) acerca de un contexto de merma de producción de los pozos gasíferos en explotación.

De hecho, Guillermo Achá Morales, el titular de YPFB, confirmó, recientemente, que en 2023 se realizarán fuertes inversiones en la exploración de hidrocarburos con el objetivo de aumentar las reservas gasíferas.

Por lo que el desarrollo de Vaca Muerta pasa a ser para Brasil una oportunidad estratégica, para no depender de un solo proveedor de energía. De allí, el avanzado interés en firmar cuanto antes los acuerdos para comenzar con la Etapa 2 del Gasoducto Néstor Kirchner, que podría quedar finalizado durante el 2024.

La idea de los funcionarios de Alberto Fernández es presentar la integración energética durante la visita, que realizará Lula a Buenos Aires en coincidencia con la cumbre de presidentes de la CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que comenzará el 24 de enero.

Argentina y Brasil trabajan en la “integración energética”

Un acuerdo de mutuo beneficio para los dos socios del MERCOSUR que posibilitará que la Argentina obtenga divisas por exportaciones energéticas a través de la extensión de su red de gasoductos, existentes en muchos casos.

Por ejemplo, una vez finalizada la segunda etapa del Gasoducto Néstor Kirchner, se podrá conectar con el gasoducto de Uruguayana para transportar el producto extraído en Vaca Muerta a Brasil. El ducto de Uruguayana ya existe y permite enviar cerca de 2,7 millones de metros cúbicos diarios (MMm/3día) hacia la central del mismo nombre en la frontera con Brasil.

Con las nuevas inversiones, las exportaciones gasíferas podrían triplicar el número anterior y alcanzar la ciudad de Porto Alegre. Por ello, se habla de un gran acuerdo de integración energética que podría involucrar la importación de energía hidroeléctrica que produce Brasil.

Del otro lado de la frontera, los expertos brasileños sostienen que sus empresas podrían construir el gasoducto Uruguayana-Porto Alegre para transportar más fluido desde Argentina y, de esa manera, conectar con San Pablo.

La duda del gobierno brasileño es si el abastecimiento energético de Vaca Muerta le alcanzará a Argentina para exportar.

Se trata de un proyecto de diseño de un gasoducto de 500 km que posibilitará conectar la ciudad del Estado de Río Grande de Sur que limita con la provincia de Corrientes con la capital de ese estado brasileño, Porto Alegre, que cuenta con una población de 4.276.475 de habitantes para su área metropolitana y constituye un gran centro industrial en el sur de Brasil.

A pesar de tantos proyectos de integración que conllevarán beneficios en los futuros saldos comerciales entra las dos naciones y sus empresas, existe una duda e incertidumbre, que crece en la contraparte brasileña.

¿Podrá Argentina cumplir con el abastecimiento que se pacte en el futuro? Se podría pasar de 2,7 millones de metros cúbicos diarios a 10 millones desde Vaca Muerta, pero ¿cuáles serán las garantías de abastecimiento y las de infraestructura necesarias para cumplir con estos ambiciosos objetivos? ¿No podría ocurrir un caso similar a Loma La Lata?

El yacimiento Loma La Lata, que posibilitó la construcción de gasoductos troncales en la década del ‘80, fue un importante yacimiento que contribuyó con el suministro de importantes caudales de gas natural para consumo de los argentinos, con la instalación de plantas de separaciones de Gas Licuado de Petróleo (GLP), para llegar con gas envasado a zonas alejadas de los gasoductos, y permitió exportar gas por gasoductos a Chile, Brasil y Uruguay.

Pero se trata de un yacimiento convencional, cuya principal característica es que el gas se encuentra contenido en formaciones de areniscas o carbonatos de muy baja permeabilidad, y que, transcurridos treinta años, comenzó el declino de su producción que imposibilitó continuar cumpliendo los acuerdos de exportación a los países vecinos.

Por esa historia y el actual contexto nacional, la cuestión que se plantea la dirigencia empresarial y burocrática brasileña es por la confianza que se pueda tener en las promesas de sus contrapartes argentinas.