Chubut (EPatagonicas) 26 de Marzo. – Tras un exhaustivo estudio, buscan capitalizar la presencia de la especie invasora.

A partir de una serie de informes e investigaciones, técnicos y empresarios de Puerto Madryn y Buenos Aires llevan adelante un proyecto que buscaría suplantar la utilización de la leña durante el invierno, con briquetas elaboradas a partir del alga undaria pinnatifida, una especie invasora con una presencia que lleva más de dos décadas en las costas de la Península Valdés.

De acuerdo a lo mencionado por la agrupación Mares del Sur, la cual gestiona junto a un empresario local y una empresa bonaerense la puesta en marcha del proyecto, la utilización del alga podría beneficiar a quienes padecen las inclemencias climáticas del otoño y el invierno en la región, eliminando el uso de leña para el acondicionamiento de los hogares.

Especie invasora

Al respecto, el ingeniero químico y empresario Claudio Cabrera explicó que “venimos trabajando desde hace unos cinco o seis años en varios proyectos de desarrollo productivo y laboral, y de todos los que hemos presentado hay unos cinco que están estructurados y armados, dentro de los cuales se encuentra el del aprovechamiento del alga undaria, una especie invasora para nuestra región y que atenta contra el desarrollo de otras especies que están en nuestro medio, como son los bivalvos y otras algas naturales de la región ”.

En este sentido, Cabrera relató que “comenzamos a trabajar sobre el alga undaria para tratar de encontrarle una aplicación económica, social y de protección del medio ambiente, y desarrollamos un proceso rápido para obtener briquetas a partir de la misma”, agregando que “para esto, estuvimos trabajando en conjunto con Roberto Fucile, propietario de CasaBlok y las máquinas de las que dispone, y logramos una briqueta que se puede quemar perfectamente”.

Leña por undaria

El ingeniero indicó que “la fabricación de briquetas a partir de una especie invasora de nuestra región, puede sustituir, en el caso del Plan Calor, a la provisión de leña para la gente del Interior, de la cual la Provincia suele disponer de un determinado flujo de capital para poder hacer esto” y comentó que “normalmente, la leña se trae del norte del país, de provincias como Córdoba, Chaco, Santiago del Estero, Formosa y el norte de Santa Fe, que hoy por cuestiones de legislación ya no se permite el sacado de la leña y el talado de los árboles, porque se ha producido un desastre ecológico muy grande”.

A su vez, Cabrera adelantó que “si utilizamos una especie invasora, podemos controlar nuestro medio ambiente, dar trabajo, gestionar una actividad económica y a su vez contribuir con ese producto a resolver un problema social, que es el tema del invierno en el interior de la Provincia, creo que están dadas todas las condiciones como para que el proyecto funcione”.

Trabajo para unas 70 personas

Sobre esta línea, el empresario agregó que “uno de los objetivos a concretar es la planta piloto semi industrial, para afinar el proceso, dado que una cosa es realizar el proceso en un laboratorio, otra en una planta piloto y otra a escala industrial”, añadiendo que “en este caso, la idea es trabajar una cierta cantidad de tiempo en una planta piloto, pero después, si se la pone a operar de una manera continua, es posible producir a una escala pequeña para poder proveer, y finalmente construir la planta productiva final”.

En el marco de dicho proyecto, “entre recolectores (del alga), un grupo que trabaje en un secadero para quitar la humedad que tiene el material, más la gente que estaría trabajando en la planta productora, estaríamos hablando del orden de sesenta o setenta personas en puestos de trabajo genuinos”.

En cuanto a la puesta en marcha del ambicioso ideario, Cabrera indicó que “la implementación se podría llevar a cabo en el orden de los seis o siete meses, para tener el proyecto final armado y completo, con la planta de producción, en el orden del año calendario”.

Tecnología de aplicación

Por su parte, Roberto Fucile, representante de CasaBlok, una empresa dedicada a la fabricación de bloques en base a cenizas volcánicas para el rubro de la construcción, especificó que “se necesita tener el alga fuera del mar, sacarle el agua grande, lo cual se hace con turbinas específicas, y después se seca y se prensa con una fuerza de 200 kilos por centímetro cuadrado, de acuerdo a la experiencia que hemos tenido con la especie” y adelantó que “está presente la tecnología para llevar a cabo dichos procesos”.

En un informe elaborado por el especialista en conjunto con la agrupación Mares del Sur, se explica que, tras una serie de pruebas en laboratorios de la provincia de Buenos Aires, los técnicos “lograron afinar el proceso de conformación de briquetas para ser combustionadas” y que “los resultados han sido exitosos y, a partir de los primeros días del mes de abril, se realizarán los ensayos fisicoquímicos que permitirán los poderes caloríficos superiores e inferiores de combustión como así también otros parámetros de interés, para optimizar el proceso”.

Proceso en ejecución

A su vez, el documento expresa que “a pesar de que hasta el momento las apreciaciones del poder calorífico de las briquetas conformadas con alga undaria pinnatifida han sido sólo experimentales, estamos en condiciones de asegurar que es alto y adecuado para suplantar el quemado de leña que habitualmente se utiliza para calefacción en invierno en las provincias patagónicas”.

En el marco de dicho proyecto, el informe técnico sostuvo que se logró “desarrollar a escala de laboratorio-planta piloto, las diversas alternativas de aprovechamiento del alga undaria pinnatifida, evaluando los costos asociados y los efluentes producidos”, además de “seleccionar el proceso que garantice el mejor rendimiento de la recolección del alga y la maximización de la relación costo-beneficio” y “confeccionar una prospección de mercado con el objetivo de lograr la comercialización de los productos obtenidos”.

En este contexto, los actores involucrados en la investigación y desarrollo del combustible en base a la especie invasora buscarán, en una primera instancia, desarrollar el sistema de recolección que garantice la calidad de la materia prima que se procesará, además de llevar adelante la capacitación del personal recolector en el manejo adecuado de los materiales.