Buenos Aires (EP) 18 Mar. – No sólo siguen las denuncias vecinales por los altos niveles de ruido, sino que en el municipio ya se sienten perjudicados por su funcionamiento; aunque están clausuradas siguen funcionando.

La polémica por la instalación de dos termoeléctricas en el barrio de Pilar está lejos de haber terminado. Es que, a poco menos de un año de ponerse en marcha, las dos centrales fueron clausuradas por los altos niveles de ruido que generaba su funcionamiento. Sin embargo, estas siguen en marcha y ya empezaron a generar rispideces en el macrismo.

¿Cuál es la razón para que dos empresas con clausuras puedan seguir funcionando igual? El Organismo para el Desarrollo Sostenible bonaerense (OPDS), explicó a Infobae que a las empresas APR Energy y Araucaria se les dio un plazo de 30 días para seguir operando y generar energía entre las 8 y las 20 y, al mismo tiempo, poder obtener mediciones oficiales de los niveles acústicos.

Sin embargo, según los vecinos denuncian, el ruido generado por las compañías no sólo afecta el horario diurno, sino que estas también prenden las turbinas en horas de la noche y llegan a superar los 107 dB (decibles) durante algunos segundos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el oído humano puede tolerar 55 dB sin ningún daño a su salud. Y dependiendo del tiempo de exposición, ruidos mayores a los 60 dB ya pueden provocar malestares físicos y en 102 dB se acerca al umbral del dolor.

“Nosotros desde lo administrativo estamos al pie de la letra. No infringimos la ley”, aseguran desde el municipio. Aunque explican: “El tema del ruido es complejo, no sabemos qué va a pasar”.

En las últimas semanas, la municipalidad, a cargo del macrista Nicolás Ducoté, hizo mediciones de ruido junto al OPDS. En realidad es el OPDS el encargado de valorar las mediciones; la municipalidad colaboró, también junto a un grupo de vecinos que controlaron las pruebas.

Según fuentes del municipio, las últimas pruebas, que se hicieron en la tarde del miércoles y por la noche, pasadas las 22, arrojaron resultados dispares. Las mediciones diurnas dieron dentro del rango permitido. Pero las nocturnas, tomadas en propiedades lindantes a la planta de Araucaria, estuvieron por encima del umbral.

Así también lo confirmaron a Infobae en el organismo provincial. A su vez, aseguraron que seguirán tomando mediciones las próximas semanas. Los técnicos indicaron que es necesario tener registros a distintas horas del día y bajo distintas circunstancias, por ejemplo, probando con distinta cantidad de turbinas en marcha.

En la dependencia bonaerense indicaron que, sin embargo, no pudieron obtener mediciones desde el punto en el que se originó la denuncia vecinal porque “no dejaron ingresar a los inspectores”.

Los vecinos reconocen que no los dejaron ingresar: “No les creemos. El lunes nos dicen que en 48 horas van a tomar mediciones y teníamos que conseguir nuestros peritos. Es imposible hacerlo en ese lapso. Acá trabajamos todos. A ellos ya no les creemos”, sostuvo Raúl Regis, de la agrupación 1810 Vecinos Unidos de Pilar.

La instalación de las termoeléctricas dejó, por ahora, al intendente Ducoté con un sabor amargo y una relación por momentos tirante con la Secretaría de Energía – es decir, con el Gobierno nacional. Incluso el propio Mauricio Macri, obsesionado con el negocio de la energía, se interesó en persona por la instalación de APR y Araucaria en el límite entre Pilar y Escobar.

Subestación fuera de servicio

La situación se volvió más compleja durante el verano. En enero, la subestación de Morón dejó de funcionar, lo que obligó a ampliar la oferta para cubrir la demanda.

Por las quejas de los vecinos, los amparos y las denuncias, APR se declaró indisponible.

No así Araucaria, que a pesar de no estar habilitada por el municipio y con cuestionamientos por parte de OPDS, sí funcionó en dos oportunidades por la creciente demanda, por pedido de CAMMESA.

Los vecinos sostienen que hablar de dos veces es un “absurdo total”. “Existen miles de reclamos y hasta tenemos un registro de las veces que las han puesto en marcha fuera de norma. Existen miles de reclamos no sólo a OPDS sino denuncias al 147”, detallaron.

Antes, el municipio le había pedido por primera vez por carta a la Secretaría de Energía, a cargo de Gustavo Lopetegui, que le contestara si el funcionamiento de las termoeléctricas era indispensable ante la situación. Energía contestó que sí en los primeros días de febrero, asegurando que eran “críticas”, en alusión a la demanda.

“No hay ni hubo ninguna orden de parte de la secretaría que contradiga lo establecido por el organismo de control. Estamos trabajando junto con OPDS, el municipio y las empresas para que se realicen las inversiones necesarias y que las centrales puedan funcionar siempre que cumplan con la normativa ambiental”, indicaron en la dependencia frente a la que está Lopetegui.

Regis no cree estos argumentos: “Tenemos respuestas de CAMMESA y sobra energía. Esto debe tener otra explicación. Nunca se tomó en cuenta que las dos termoeléctricas están una al lado de la otra y el impacto ambiental no puede hacerse individualmente”. Entre los vecinos trascendió que por la conflictividad del tema la empresa APR podría mudarse, aunque en la compañía no lo confirmaron.

Araucaria, después de funcionar por pedido de CAMMESA sin estar habilitada y sin pasar los filtros de contaminación sonora, fue clausurada dos veces y tanto OPDS como la municipalidad de Pilar le remitieron documentación al juzgado de faltas que presentó la denuncia penal contra la empresa.

En Araucaria indicaron que “la empresa obtuvo contrato  para funcionar en horarios pico de demanda por parte de CAMMESA, quien regula su total funcionamiento (cantidad de horas en función de la demanda etc), y decidió cumplir con ese contrato firmado”.

Además, desde la empresa detallaron a Infobae que cuentan con certificado de aptitud ambiental para su habilitación; mediciones propias que cumplen con la norma y están certificadas por escribano; que no fueron notificados de ninguna denuncia penal y que, ante la negativa de los vecinos de hacer las mediciones, han recurrido ese trámite.

Matheu II y Matheu III son dos de las 20 centrales térmicas que el Ministerio de Energía licitó y adjudicó en distintas ciudades del país y que suman 2800 MW de generación eléctrica a todo el sistema interconectado. Las instalaciones están en la ruta provincial 25 y la calle Alborada. Entre las dos, tienen una potencia de 500 MW, y están catalogadas como industrias categoría 3, peligrosas desde el punto de vista ambiental.

“Desde las termoeléctricas al pueblo de Matheu hay 250 metros, a Los Pilares unos 400 m, a Campo Chico unos 750 m, a Campo Grande unos 950 m, a Pradera unos 1.000 m, al Barrio Saint Matthews´ unos 1680 metros y al Colegio Saint Matthews´ 2230 metros. En el radio de 1500-2500 metros se ubica el country Lagartos, y en el radio de 2.500 a 4.000 metros quedan aún más urbanizaciones incluyendo La Lomada, Ayres, Highland y Farm Club”, explican los vecinos en una de las presentaciones que se hicieron ante la justicia.

Al día de hoy, ni APR ni Araucaria están habilitadas, a pesar de que la segunda funcionó a pleno durante el verano e incluso, como se dijo, infringiendo el horario establecido.

El panorama para el municipio es incierto de cara al futuro. Por lo bajo, el intendente mastica bronca porque hasta ahora la instalación de las termoeléctricas sólo le trajo dolores de cabeza. Reconocen, incluso, que perdieron a un sector del votante PRO de los barrios cerrados.

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