Córdoba (EP) 01 de Mar. – Prodeman invirtió 365 millones de pesos en una planta de generación en base a la cáscara de la oleaginosa; se autoabastece de energía y vende el 65% al sistema nacional.

En los próximos días, la empresa Prodeman, ubicada en General Cabrera, a 220 kilómetros al sudeste de esta capital, empezará a funcionar a pleno con su planta de generación a base de cáscara de maní, en la que se invirtieron $ 365 millones. No sólo se autoabastecen, sino que proveen de energía al Sistema Interconectado Nacional.

Prodeman acopia y vende unas 140.000 toneladas anuales en su planta donde trabajan 450 empleados. La planta opera a prueba desde los últimos meses de 2016. Se construyó en el marco de la política ambiental de protección del medio ambiente de la empresa, que buscó revalorizar uno de los subproductos de su cadena de valor.

El proyecto empezó a analizarse en 2012 con la intención de darle uso a la cáscara de maní. Eliminan así un pasivo ambiental y obtienen un activo energético. La usina cuenta con una turbina de vapor de 10 Megavatios (MW) de potencia, con capacidad para generar 78.840 MW/hora.

El 10% de la energía se utiliza para su funcionamiento, el 25% para el proceso de industrialización del maní (lo que significa unos 17.000 MWh anuales que se compraban a la Cooperativa Eléctrica de General Cabrera) y el 65% restante se incorpora a la red del sistema nacional. La cantidad permite abastecer a unos 8000 hogares al año.

La cáscara de maní se acopia en celdas y, desde allí, se traslada a una caldera donde se quema y se transforma en energía potencial de vapor de agua que se traslada a la turbina de vapor donde se convierte en energía mecánica de rotación. Con el acople al generador, se termina transformando en energía eléctrica.

Un transformador de potencia termina de adecuar la energía para el consumo de la planta de procesos y el remanente va al sistema eléctrico nacional a través de redes que se conectan con la central eléctrica de General Deheza, a 10 kilómetros de la usina.

AHORRO

La usina consta de un sistema cerrado sin extracción de vapor para procesos, donde todo el vapor de agua es condensado y vuelto a incorporar a la caldera. Las cenizas son el único residuo que se genera y pueden usarse como fertilizante.

Desde la empresa señalan que el sistema “reduce costos asociados al consumo de energía eléctrica, evita la quema a cielo abierto de la cáscara de maní con su consiguiente reducción del impacto ambiental y los riesgos asociados, agrega valor a la industria del maní, crea puestos de trabajo genuinos y contribuye al objetivo de mayor generación local e independencia energética que persigue el país”.

Córdoba es la meca de la producción de maní en Argentina. En 2016, pese a las inundaciones, la cosecha alcanzó las 600.000 toneladas, el equivalente al 98% de la producción nacional. El 95% es exportación con valor agregado (maní para confitería, blancheado, pasta, aceite).

Fuente La Nación