Neuquén (EPatagonicas) 01 de Julio. – Inversores rusos piden que una firma de aquel país certifique el plan de negocios. La construcción de la represa está demorada, lo que pone en duda la fecha de septiembre como inicio de la obra, tal como se había anunciado de manera oficial.

La presa contará con cuatro turbinas, con una potencia instalada de 637 megavatios, lo que permitirá una energía media anual de 1750 GWh.

El pedido de auditores independientes para certificar el plan de negocios y el proyecto ejecutivo, además de una verificación del impacto ambiental con una consultora internacional, son los puntos que exige el Banco para el Desarrollo y Asuntos Económicos Exteriores de Rusia para otorgar el crédito que financiará el 85 por ciento de la represa Chihuido I. Así lo reveló ayer una fuente vinculada a una de las empresas que forman parte del consorcio que se adjudicó el proyecto.

La construcción de la represa está demorada ya que los inversores rusos quieren que la certificación del plan de negocios lo haga KPMG de Moscú, que es una red global de firmas que ofrece servicios de auditoría, fiscales y de asesoramiento.

También se pide que se certifique que el proyecto ejecutivo de la obra lo realice un “consultor independiente de prestigio” (el gobierno nacional quiere que esto quede a cargo de la Facultad de Ingeniería de La Plata) y, finalmente, una verificación sobre el impacto ambiental, que deberá hacerlo una consultora internacional.

“Estos tres trabajos son los que requieren un tiempo y recién cuando estén terminados el directorio del banco puede aprobar el contrato de financiamiento”, se precisó.

El banco ruso financiará algo más de 1600 millones de dólares de un proyecto de casi 2000 millones.