Europa (EP) 04 de Sept. – Las centrales térmicas en España llevan varios meses sin apenas producción. No pueden competir en precios con su principal competidor, los ciclos. El precio especialmente bajo del gas, los altos precios de los derechos de emisión (más de 25 euros/tCO2), y de la materia prima, el carbón, (en el entorno de los 90 euros/tonelada) han llevado a tener prácticamente todas las térmicas paradas.

Desde el máximo de producción de septiembre del año pasado, que produjeron unos 4.000 GWh, según datos de REE, han ido cayendo en picado hasta los 364 GWh del mes de agosto. Solo de marzo (2.255 GWh) a abril, la producción se redujo hasta los 836 GWh y desde entonces no se ha superado esa cifra.

«Por ejemplo, la central de As Pontes de Endesa lleva parada desde marzo pasado, pese a que estos días está funcionando el Grupo 1 de la central, pero está ocurriendo lo mismo en todas, como la de Meirama de Naturgy, que lleva sin producir desde el mes de febrero», explican fuentes del sector a este diario, «y las empresas propietarias las van a ir cerrando si no operan, porque no les salen las cuentas, están abocadas a ello si económicamente no son viables».

Por su parte, la generación con carbón de Iberdrola cayó un 40,4% en los primeros seis meses del año, porque sus dos únicas centrales de carbón (Lada y Velilla), cuyo cierre tiene solicitado, tampoco están produciendo. También todas las térmicas de Naturgy, Meirama, La Robla y Narcea, solicitarán su cierre en 2020, aunque la compañía ha confirmado que ya han iniciado sus planes de recolocación de todos sus trabajadores. En total, se asume que en 2020 se cerrarán siete de las 15 centrales operativas por las exigencias de Bruselas.

Contando las que han realizado grandes inversiones para adaptarse a la nueva normativa europea, es probable que a partir de 2021 se mantengan activas solo cuatro: As Pontes y Litoral, de Endesa, y Aboño y Soto de Ribera de EDP.

«Endesa ha invertido alrededor de 217 millones de euros solo en As Pontes, y para recuperar y amortizar esa inversión debería tener una producción similar a la de los últimos años», señalan fuentes del sector.

Galicia ha anunciado el envío de cartas al Ministerio de Transición Ecológica, a la Comisión Europea y a Endesa para solicitar reuniones para abordar la situación de esta central. Entre las medidas planteadas, se propone la eliminación del céntimo verde al carbón, la implementación de mecanismos compensatorios por el CO2 o el establecimiento de exenciones fiscales.

«Toda la comarca de As Pontes vive de la térmica, los 200 camioneros que trasladan el carbón desde el puerto hasta la planta llevan parados varios meses y los trabajadores de las empresas auxiliares (unos 300) ya han comenzado a convocar movilizaciones para buscar soluciones a esta problemática», explican fuentes sindicales, «pero por mucho que se invierta, un ciclo no solo necesita menos inversiones, sino también menos derechos de emisión, son más baratos».

«El parque de carbón está lleno, y no se necesita más carbón importado porque el que hay no se quema, así que no hay trabajo para los camioneros», añaden las fuentes del sector.

Y el futuro no pinta mucho mejor, a partir del próximo año 2020 empeorará aún más al acabarse la asignación gratuita de derechos de emisión para estas centrales, y tendrán que comprarlas en el mercado, con lo que se encarecerá  más su producción.

«La perspectiva no es buena, o se busca un sistema para mantenerlas como tecnología de respaldo, o si la situación se alarga, probablemente las que no se cierran en 2020 no lleguen ni a 2025», concluyen las fuentes, «pero eso es una decisión política, la empresarial es clara si no producen y suponen una pérdida económica».

Una decisión política que podría no llegar a tiempo con un gobierno en funciones y ante una posible nueva convocatoria de elecciones generales.