Buenos Aires (EPatagonicas) 31 de Dic. – En apenas cinco años, la capacidad aerogeneradora de Sudamérica trepó desde 435 megawatts hasta más de 4.100. La de Centroamérica, por su parte, aumentó desde 226 megawatts hasta más de 2.300. En un lapso parecido, los costos por cada kilowatt producido se redujeron desde u$s 1.900 hasta u$s 850.

Los últimos números que maneja la Corporación Andina de Fomento (CAF) ponen en evidencia el sólido crecimiento que viene experimentando la energía eólica en toda Latinoamérica.

Dentro del territorio sudamericano, la capacidad instalada se elevó desde los 435 megawatts (Mw) registrados en 2008 hasta un total de 4.137,6 Mw en 2013. En otras palabras, en el transcurso de un lustro la envergadura del sector creció unas 9,5 veces. Esta tendencia se manifestó incluso más fuertemente en Centroamérica, donde la potencia se expandió desde 226 hasta 2.355 Mw. Por ende, se incrementó más de 10,4 veces.

El informe de la CAF destaca que el desempeño sectorial superó las previsiones más optimistas. Y todo indica que el viento seguirá soplando a favor del mercado, ya que se espera que la capacidad regional alcance unos 59,8 terawatts por hora (Twh) para 2018.

La entidad adjudica este comportamiento a la introducción de nuevas políticas de fomento, a la realización de licitaciones público-privadas y –fundamentalmente– a la mayor competitividad económica de las tecnologías eólicas.

De hecho, los gastos de generación en la región disminuyeron desde u$s 1.900 por kilowatt (Kw) en 2009 hasta u$s 850 por Kw en 2013. De ese modo, algunos países hoy pueden producir energía eólica al mismo costo que exhiben las más modernas plantas térmicas o a carbón.

Adicionalmente, la CAF subraya que los avances tecnológicos de los aerogeneradores y las turbinas eólicas en materia de tamaño, potencia unitaria y complejidad posibilitaron acrecentar de manera sustancial los factores de carga obtenidos. Brasil, con una potencia instalada de 606 Mw, lidera esta carrera de la innovación.

Atraso local

Pese al enorme potencial que ofrece la energía eólica en la Argentina, el país se encuentra rezagado en relación con otros países de la región. Según la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE), el segmento representa menos de un 1% de la matriz energética nacional.

A decir de Carlos Badano, referente de la AAEE y titular de la firma St. Vicent Energías Renovables, la potencia instalada a nivel local supera los 30.000 Mw, pero de ese total la generación eólica sólo explica hasta el momento unos 200 Mw; es decir, alrededor de un 0,66%. “Una participación francamente bajísima”, puntualiza el directivo.

A su criterio, de mejorar las condiciones de financiamiento y el respaldo a la actividad, en el corto plazo podrían ponerse en marcha diversos proyectos que elevarían hasta 26 veces la actual capacidad aerogeneradora. “Hay aproximadamente 5.000 Mw eólicos en espera de ejecución. En caso de concretarse esas iniciativas, la oferta del sector podría llegar hasta los 5.200 Mw en los próximos cinco o seis años”, estimó.

De acuerdo con la AAEE, un 70% del territorio argentino es perfectamente apto para el desarrollo de emprendimientos eoloeléctricos. “Desde la sanción de la Ley 26.190, en 2006, el país asumió el compromiso de aumentar la incidencia de la generación por fuentes renovables hasta un 8% de la demanda de energía eléctrica. Por desgracia, poco hemos avanzado hasta ahora para alcanzar dicha meta”, manifestó Badano.

En contraposición, indicó, la energía eólica está creciendo mucho en distintas partes del planeta. “China encabeza esta suba, seguida por Estados Unidos, Alemania y Dinamarca, por sólo nombrar algunas naciones”, completó.

Institución multilateral

La CAF es una reconocida institución financiera multilateral, cuya misión esencial es promover el desarrollo sostenible y la integración regional entre todos sus integrantes. Opera en conjunto con los sectores público y privado, y provee múltiples servicios financieros a una gran cartera de clientes conformada por los gobiernos de sus naciones accionistas, diversas compañías públicas y privadas e instituciones financieras.

Constituida oficialmente en 1970 y conformada en la actualidad por 17 países de Latinoamérica (Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colom-bia, Costa Rica, Ecuador, Jamaica, México, Pana-má, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uru-guay y Venezuela), dos de Europa (España y Portugal) y unos 14 bancos privados, la CAF es una de las principales fuentes de financiamiento multilateral y un importante generador de conocimiento para la región. Sus políticas incorporan variables sociales y ambientales, además de incluir criterios de ecoeficiencia y sustentabilidad en todas sus operaciones.

El accionar de la institución se orienta a la entrega de préstamos, el financiamiento estructurado, la asesoría financiera, las garantías y avales, las participaciones accionarias, los servicios de tesorería, la cooperación técnica y las líneas de crédito. Tiene su sede principal en Caracas, Venezuela, pero también dispone de oficinas en Buenos Aires, La Paz, Brasilia, Bogotá, Quito, Madrid, México DF, Ciudad de Panamá, Asunción, Lima, Montevideo y Puerto España.