Buenos Aires (EP) 22 de Feb. – Las distribuidoras eléctricas de todo el país ya le deben a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) unos $ 52.850 millones y la cifra avanza aceleradamente a medida que algunas provincias, dueñas de esas empresas, dejan de abonar la energía.

Las consecuencias no serán inmediatas, pero de agravarse la incobrabilidad, el Tesoro deberá demorar cada vez más los pagos a las generadoras y la burbuja puede hacer peligrar inversiones y financiamiento en toda la cadena del sector.

Según datos del Observatorio de la Energía (Oetec), la deuda de las distribuidoras con Cammesa avanzó de casi $ 29.000 millones a fines de noviembre hasta más de $ 42.237 millones a mediados de enero. Pero la semana pasada la sociedad mixta que oficia de intermediaria en la cadena reportó un saldo acumulado superior a los $ 50.000 millones.

En el medio, la Empresa Provincial de la Energía (EPE) de Santa Fe no pagó unos $ 2636 millones por la energía en enero y ya adeuda febrero, mientras la Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza (Edemsa) no abonó unos $ 110 millones, contaron a El Cronista fuentes del mercado.

Del otro lado de la cadena de pagos, Cammesa se atrasó en la factura de noviembre con las generadoras eléctricas (recién hoy pagará, con casi 40 días de demora) y ya debe todo febrero.

El monto llega a casi $ 60.000 millones o unos u$s 950 millones, dinero que proviene del cobro a las distribuidoras o del Tesoro Nacional vía subsidios.

El cuadro de situación está en el análisis diario de los cuadros técnicos del Gobierno, que ven con preocupación las causas de este daño a la cadena de pagos: las distribuidoras pierden ingresos en varios frentes por el congelamiento de las tarifas, la baja de la demanda en torno a un 5%, el creciente robo de energía (“colgados de la luz”) y el aumento de la morosidad.

Mientras tanto, crecen sus costos operativos (principalmente por los sueldos) y se achica la caja para inversiones, vital para mejorar la calidad del servicio y evitar los cortes.

Si Cammesa no logra cobrar de sus clientes, debe pedir al Estado una suma cada vez mayor en subsidios. Hacia arriba, un quiebre en la cadena impactaría de lleno en el flujo de fondos de las generadoras (Pampa Energía, Central Puerto, AES, YPF Luz, Enel, Albanesi y Genneia, entre las principales) y restaría incentivos a invertir en el mantenimiento de las centrales.

En tal caso, se incrementará la indisponibilidad del parque térmico -por un parate extendido de las plantas- y se perderá capacidad de reserva para los picos de demanda, hoy en 30% por la crisis económica y el bajo consumo de las industrias.

“Cammesa hace esfuerzos ingentes por cumplir. Hoy no es una preocupación grande, pero en el futuro puede agravarse la situación”, avisó el presidente de una generadora cuando este diario le consultó sobre los eventuales problemas que tendría el sector para continuar con inversiones y repagar deudas.

Fuente: El Cronista