Buenos Aires (EP) 30 de May. – Asociaciones internacionales elaboraron un informe que plantea propuestas, barreras y desafíos sobre el acceso a la energía, aprovechando fuentes renovables.

A pesar del acelerado progreso de la última década, el mundo no logrará asegurar el acceso universal a la energía asequible, fiable, sostenible y moderna para 2030 a menos que se intensifiquen los esfuerzos de manera significativa, revela el nuevo Tracking SDG 7: The Energy Progress Report (Descargar) publicado hoy por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la División de Estadística de las Naciones Unidas (UNSD), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con el informe, se han hecho progresos significativos en varios aspectos del Objetivo de Desarrollo Sostenible (SDG) 7 antes del comienzo de la crisis de COVID-19.

Esto incluye una notable reducción del número de personas en todo el mundo que carecen de acceso a la electricidad, una fuerte absorción de energía renovable para la generación de electricidad y mejoras en la eficiencia energética. A pesar de estos avances, los esfuerzos mundiales siguen siendo insuficientes para alcanzar los objetivos clave del SDG 7 para 2030.

«La energía renovable es clave para alcanzar el SDG 7 y construir economías resistentes, equitativas y sostenibles en un mundo post COVID-19. Ahora más que nunca es el momento de una cooperación internacional audaz para salvar la brecha de acceso a la energía y situar la energía sostenible en el centro de las medidas de estímulo económico y recuperación», expresó Francesco La Camera, Director General de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA).

«La IRENA se ha comprometido a ampliar la acción con sus miembros y socios mundiales para canalizar la inversión y orientar la intervención política en la búsqueda del desarrollo sostenible para toda la humanidad», amplió.

El número de personas sin acceso a la electricidad se redujo de 1.200 millones en 2010 a 789 millones en 2018, sin embargo, según las políticas que estaban en vigor o previstas antes del inicio de la crisis de COVID-19, se estima que 620 millones de personas seguirán sin acceso en 2030, el 85 por ciento de ellas en el África subsahariana.

El SDG 7 hace un llamamiento para el acceso universal a la energía para 2030.

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