Buenos Aires (EP) 19 de Mar. – En 2017 alcanzó los USD 3.272 millones, un 14% más que en 2016. El alza del consumo se produjo a la par de un nuevo declive de la producción de petróleo.

El gobierno de Mauricio Macri no logra revertir uno de los grandes déficits heredados de la presidencia de Cristina Kirchner, el del sector energético. Aunque en los últimos dos años se impulsaron cambios en el esquema de negocios del sector, la debilidad de la producción no puede seguirle el ritmo al alza del consumo, lo que profundiza el desequilibrio de las cuentas externas.

Tras exhibir un notorio superávit comercial hasta 2010, a partir de 2011 Argentina cayó en déficit energético. Con precios del barril por encima de los USD 100 para las variedades de referencia WTI y Brent, la insistencia de la administración de Cristina Kirchner en poner un tope interno para el precio del barril por debajo de USD 80 desincentivó las inversiones en petróleo y gas, que requieren hundir grandes montos de capital y demandan una proyección de largo plazo.

La estatización de YPF y el incipiente desarrollo del mega yacimiento no convencional de Vaca Muerta paliaron apenas el desbalance. En 2013 el rojo comercial por energía alcanzó su máximo de USD 6.902 millones según datos del INDEC y éste se fue moderando en años subsiguientes, hasta los USD 2.877 millones de 2016. Pero en 2017 volvió a crecer un 13,7%, hasta los USD 3.272 millones, por mayores importaciones y un alza de precios internacionales.

Pablo Besmedrisnik, analista de Invenómica, refirió que “la producción petrolera no encuentra su piso y en 2017 se contrajo en un 6,4% frente a 2016. Sin embargo, la evolución de la producción petrolera genera mayor preocupación cuando se la analiza en términos del tamaño de la economía nacional: en los últimos 10 años la producción de petróleo en relación al PBI cayó un 37%”.

Con la llegada de Macri al Gobierno varió por completo el panorama sectorial. Se liberó el “cepo” y con la devaluación los jugadores del sector tuvieron un tipo de cambio más alto para ingresar dólares e invertir.

También se reabrió la posibilidad de girar dividendos al exterior. En 2015 y 2016 las petroleras tuvieron la ventaja de un subsidio al “barril criollo”, cuyo precio se ubicó temporalmente por encima del Brent del Mar del Norte, dinámica que replicó en un aumento de los precios del combustible al consumidor en la Argentina, mientras caían en el resto del mundo.

“La producción de petróleo contrasta con la pujanza del mercado doméstico de combustibles líquidos”, Besmedrisnik atribuyó la falta de desarrollo sectorial a la “constelación de precios” que hubo en un mercado intervenido y confió en que se “se están sentando bases para que haya inversiones en el sector, fundamentalmente por el cambio de reglas de juego en el plano local”.

En septiembre de 2017 el Ministerio de Energía anunció la liberación de los precios del combustible y la convergencia con la cotización internacional después de 16 años. Esto implica que los precios internos de la energía están hoy fuertemente ligados a la evolución del crudo en el exterior, el alza del dólar y en menor medida a cambios impositivos.

En 2017 la nafta Premium aumentó en la Argentina un 34% por la suma del aumento del precio internacional del petróleo y del dólar en el mercado local, casi 10 puntos porcentuales por encima de la inflación.