Mendoza (EP) 17 de Feb. – En las últimas horas medios mendocinos revelaron que ingresó un proyecto en la Legislatura de esa provincia que pide se declare prioritaria la obra del trasvase del río Grande al Atuel. Algunos sectores aseguran que para que la construcción de Portezuelo del Viento quede «completa» hay que sumarle ésta otra. Así Mendoza, acuciada por la histórica bajante del Atuel, arremete en forma oficial y blanquea sus verdaderas intenciones.

El diario San Rafael hizo punta en la cuestión ya que es el lugar desde donde se anunció que en la Legislatura provincial ingresó un proyecto -del que no menciona nombre del autor o autora- que pide que se declare prioritaria esta propuesta, uno de los proyectos hídricos más ambiciosos de Mendoza y de vital importancia para esta época de crisis.

«Desde hace más de un siglo se viene planteando la posibilidad de aprovechar el caudal del río Grande para alimentar al Atuel», expresó el medio del sur mendocino en su edición dominical.

Una vieja pretensión.

En la publicación incorporaron antecedentes del tema. Recordaron que en este marco, en agosto de 1977 se firmó la ley convenio 21.611, por la cual se le concedió a Mendoza el derecho de trasvasar del río Grande al Atuel un cupo de 34 m3 por segundo.

También abundó en detalles fácticos de ésa posibilidad. Puntualizó que en el año 2.000 la empresa Harsa (contratada por el Gobierno de la provincia) señaló dos alternativas para las obras. Una es la llamada alta cuenca (la más económica), de donde se derivarían las aguas de los ríos Cobre y Tordillo y de la arroyos Santa Elena, De las Cargas, Los Oscuros y Valenzuela; y la otra, llamada de la baja cuenca, se concretaría en la última obra de cierre planteada para el uso energético, a la altura de Bardas Blancas.

Años atrás otro informe realizado para Política Energética de Mendoza hablaba de dos posibilidades de trasvase. La primera derivando las aguas en el alto curso del río, en el valle Noble, donde se juntan los arroyos Tordillo, Tiburcio y Valenzuela, formando el río Grande, de allí por un túnel de 25 km volcarlos al río Salado en Valle de Las Leñas y conducirlas a lo largo de su curso al río Atuel.

Riego.

La otra posibilidad sería derivar estas aguas en Bardas Blancas a 1,5 km más arriba del puente de la Ruta 40 y desde allí conducirlas por un túnel y canales al mismo lugar del río Atuel.

Con esta agua del río Grande se tratará de obtener «aguas para el riego de tierras sureñas en la provincia de Mendoza, en Malargüe, San Rafael y General Alvear» y «al pasar las aguas por el complejo Nihuil, generar en sus centrales una energía adicional».El trasvase generaría una capacidad de riego de 61.855 hectáreas entre San Rafael y General Alvear y 4.745 hectáreas en Malargüe.

El proyecto.

La propuesta legislativa a que alude el diario San Rafael sin señalar autoría, quiere declarar la prioridad de ésa obra. «El trasvase del río Grande al río Atuel es la obra hídrica más trascendente para la provincia de Mendoza y por su importancia: ambiental, hídrica y energética, se le debe dar prioridad en su proyección y ejecución», explica el proyecto, y destaca que tendrá un «alto impacto socioeconómico con 66.600 nuevas hectáreas de riego y elevando el potencial hidroeléctrico de Los Nihuiles». Obviamente que sus proyecciones excluyen totalmente a La Pampa.

Asimismo, indica que el trasvase «implica en términos reales para los mendocinos la creación de un río más a los ya existentes, de iguales o similares características al río Atuel». Por esto se plantea que «debe tener prioridad en su ejecución frente a otras obras de similares características».

El proyecto establece que al declararse prioritario, el trasvase debe hacerse «con prelación» a cualquier otro proyecto hidroeléctrico o de similares características, a excepción de Portezuelo.

Además, se faculta al Ejecutivo a realizar los estudios necesarios, celebrar convenios y realizar gestiones ante los organismos de créditos para la ejecución de la obra.

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