Buenos Aires (EP) 11 de Mayo. – De acuerdo a proyecciones oficiales, el Poder Ejecutivo planea poner en funcionamiento 2.900 MW de energía hidroeléctrica en emprendimientos a gran escala en los próximos 8 años. En el cálculo se incluyen por lo menos 7 aprovechamientos.

El Gobierno nacional está sentando las bases para que Argentina cuente con un proyecto a largo plazo en materia energética. En su objetivo más ambicioso, quiere planificar cómo será la matriz al año 2050, pero antes apuntó a un paso previó: qué requiere el país al 2025.

Fue Mauricio Roitman, el subsecretario de Escenarios y Evaluación de Proyectos del Ministerio de Energía y Minería, quien transmitió la idea de gobierno al mediano plazo a través de la presentación de un documento donde se proyecta una hipotética situación energética en dos niveles: un ‘Escenario Tendencial’ y, uno más ideal, que denominaron ‘Escenario Eficiente’.

En ambos casos se propone incluir al 2025 obras hidroeléctricas a gran escala (mayores a 50 MW) por alrededor de 2.900 MW.

Entre las obras más resonantes se encuentran los aprovechamientos de Santa Cruz Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, por un total de 1350 MW.

En principio los emprendimientos iban a contar con una capacidad de 1760 MW, solicitándole a China préstamos por 5500 millones de dólares; finalmente se readecuó el acuerdo del megaproyecto. El próximo 18 de mayo se estaría anunciando la continuación de las obras (actualmente frenadas). La novedad se dará en el marco de la visita presidencial de Mauricio Macri al país asiático.

Otro proyecto, más pequeño pero no por eso menos importante, es El Tambolar, el cuarto dique a montarse sobre el río San Juan, provincia de San Juan, de 70 MW. También se cerrará con financiamiento chino. De hecho, el gobernador Sergio Uñac estará acompañando la gira de Macri que comienza el 15 de mayo. Su objetivo: hacerse de los 823 millones de dólares que están requiriendo para la obra, monto que representa el 85% del total.

Por otra parte, un emprendimiento que podría ser incluido en la lista de Gobierno es Chihuido I, aprovechamiento multipropósito a montarse sobre el río Neuquén, en la provincia del Neuquén, de 637 MW.

En julio del 2016, el Ministerio de Hacienda suscribió un acuerdo con la entidad financiera rusa VEB (Bank of Development) para avanzar en el financiamiento por 1896 millones de dólares destinados a la construcción de la represa.

Otros dos proyectos tienen que ver con el Complejo Hidroeléctrico Yacyretá-Apipé, actualmente con una potencia instalada de 3.200 MW. Allí la Entidad Binacional Yacyretá avanza en una ampliación del proyecto por unos 240 MW. Además contemplan el avance de la maquinización del Brazo Aña Cuá, que agregará otros 135 MW de potencia al complejo.

Para avanzar en este proceso, días atrás el presidente Macri se reunió con su par paraguayo, Horacio Cartes, para celebrar un acuerdo que permitirá el reordenamiento económico financiero del ente binacional a través de un acuerdo fijado en u$s 4084 millones para saldar la deuda de la hidroeléctrica con la Argentina.

Por último, también está en la mira la construcción de la represa Portezuelo del Viento, sobre el río Grande, provincia de Mendoza, de 90 MW.

La obra cuenta con algunos inconvenientes, ya que el gobierno mendocino está de acuerdo con el inicio del aprovechamiento pero no así el de La Pampa, por cuestiones ambientales. Actualmente están en tratativas.

Consultado al respecto por Energía Estratégica, Pablo Chelmicki, Gerente de la Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería (CADECI), señala que “lo principal es que hay que analizar y explicar al conjunto de la sociedad todos los beneficios (de las represas), y analizar los riesgos y las condiciones que puedan llegar a ser desfavorables, para poder mitigarlos”.

“El gran problema que a veces sucede con las obras es el apuro de las autoridades de querer desarrollarlas cuanto antes, y éstas necesitan un proceso de maduración”, observa el especialista.

Sobre las fuertes críticas de algunos sectores sobre el desarrollo de grandes represas, Chelmicki subraya: “hay que lograr el consenso” escuchando todas las partes”.

Y sobre los beneficios de las represas como fin social, agrega: “si uno mira retrospectivamente lo que ha pasado en distintas regiones, donde hace décadas habían importantes inundaciones estas obras han contribuido a morigerarlas, sin tener en cuenta las grandes lluvias que se desatan hoy a comparación de varios años atrás. Este es un beneficio que, cuando ya pasó su construcción, las nuevas generaciones por ahí no lo tienen en cuenta”.

Con la construcción y puesta en marcha de estos aprovechamientos hidroeléctricos, el Gobierno estaría incorporando 2.522 MW, de un total de 2.900 MW proyectados.

Consultado sobre esta cifra, Chelmicki asegura que “la Argentina tiene más potencialidad para ello”.

Fuente Energia Estrategica